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China y EEUU mantienen sus diferencias sobre seguridad marítima

El secretario de Estado, John Kerry, planteó la preocupación de EEUU sobre los derechos humanos en China

El secretario de Estado Kerry y el primer ministro Li Keqiang este martes.
El secretario de Estado Kerry y el primer ministro Li Keqiang este martes. AFP

Las diferencias entre los gobiernos de EE. UU. y China quedaron este martes de manifiesto en el cierre de su foro de diálogo anual, pese a que ambos quisieron resaltar sus puntos de encuentro. En una rueda de prensa en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín, el mar del Sur de China y los roces de los dos países en esa zona fueron uno de los grandes protagonistas.

 Ambas partes subrayaron el logro de cerca de 60 acuerdos y la sintonía en áreas como la lucha contra el Ébola, el cambio climático o el programa nuclear norcoreano. En áreas de tensión entre los dos países, como las exportaciones chinas de acero, que Washington considera que tienen un precio artificialmente bajo y distorsionan el sector global, Pekín se mostró de acuerdo en tratar de reducir su exceso de capacidad. China es el mayor productor de acero del mundo, y suma cerca de la mitad del total mundial.

Pero el vice primer ministro chino Wang Yang reconoció que las conversaciones a lo largo de dos días “no han resuelto, ni lo harán” todas las diferencias que separan a las dos principales potencias mundiales. Algo que quedó en evidencia a la hora de abordar la situación en el mar del sur de China.

El consejero de Estado Yang Jiechi, el principal responsable de la política exterior china, insistió en la posición de su país acerca de que las disputas territoriales en esas aguas, de las que Pekín se atribuye la soberanía sobre la mayor parte, deben resolverse mediante el diálogo con los países afectados. Además, Pekín, también Vietnam, Filipinas, Taiwán, Malasia y Brunéi se atribuyen áreas de ese mar.

“China espera que Estados Unidos cumplirá estrictamente su promesa de no tomar partido en estas disputas territoriales y desempeñará un papel constructivo a la hora de mantener la paz y la estabilidad en el mar del Sur de China”, declaró Yang.

Estados Unidos no mantiene reclamaciones territoriales en ese mar, pero insiste en la necesidad de salvaguardar la libertad de navegación la zona, por la que cada año pasa un comercio valorado en casi 5 billones de euros. Washington ha llevado a cabo varias patrullas en aguas que China se atribuye y ha intensificado sus lazos militares con el resto de países implicados en la disputa.

El secretario de Estado, John Kerry, por su parte ha insistido en la necesidad de que las partes implicadas muestren “contención”. “Hemos reiterado el apoyo fundamental de Estados Unidos a las negociaciones y a una solución pacífica basada en la ley”. También, declaró, su Gobierno ha expresado “nuestra preocupación acerca de cualquier paso unilateral que pueda dar cualquiera de las partes”. Estados Unidos ha criticado en numerosas ocasiones la construcción de islas artificiales por parte de China, de las que teme que vayan a recibir un uso militar.

Kerry, además, criticó la nueva ley china para regular las actividades de las organizaciones no gubernamentales extranjeras y aseguró que durante las conversaciones sacó a relucir la “preocupación internacional” por las violaciones de las libertades de expresión y de culto en el país asiático.

Apenas cinco días después de que el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, arremetiera en Canadá contra una periodista que en una rueda de prensa preguntó sobre los derechos humanos en China -“no tiene derecho a hablar”, llegó a decir-, Yang replicó que desde la instauración del régimen comunista en 1949, China ha logrado “grandes progresos” en el respeto a los derechos humanos.