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“El medioambiente no se divide por naciones”

Pedro Taques, gobernador de Mato Grosso, analiza los compromisos del estado brasileño contra el cambio climático

Pedro Taques, en Brasilia.
Pedro Taques, en Brasilia. FolhaPress

La agricultura, la deforestación y los usos de los suelos, responsables del 24% de las emisiones globales, asumen por primera vez en París un papel protagonista en las negociaciones mundiales sobre el clima. Países como Brasil, que se ha comprometido a reforestar 12 millones de hectáreas, resultan determinantes.

Para cumplir con sus objetivos, serán clave iniciativas como las presentadas por el Estado de Mato Grosso, el mayor productor de bovinos del país, con casi 29 millones de cabezas de ganado, y gran productor de maíz y soja. Su gobernador, Pedro Taques, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), ha presentado en París sus propuestas para alcanzar una economía sostenible de aquí a 2030.

Pregunta. ¿Qué iniciativas ha propuesto en París?

Respuesta. Mato Grosso es el campeón nacional de producción animal y vegetal. Nuestro Estado tiene casi 904.000 kilómetros cuadrados. De esa extensión protegemos ya el 60%, que para nosotros es intocable. Representa 540.000 kilómetros cuadrados, un territorio mayor que España. En el 40% restante, tenemos que aunar el abastecimiento alimentario y la preservación. Para ello establecemos algunas estrategias: producir, conservar e incluir, es decir, trabajar por la cohesión social.

P. ¿Cómo se articulan esas estrategias?

R. No podemos separar la conservación de la producción y de la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores. Tenemos 16 millones de hectáreas de pastizales de baja productividad. De estos pastos, de aquí a 2030 queremos recuperar seis millones de hectáreas: tres millones para agricultura, 2,5 millones para pastos de mayor productividad y 500.000 para reforestación. En regulación medioambiental, queremos recuperar también un millón de hectáreas del Área de Preservación Permanente (APP) y 1,9 millones de Reserva Legal. En total, tenemos como objetivo reducir nuestras emisiones en seis gigatoneladas entre 2015 y 2030.

P. ¿El compromiso de acabar con la tala ilegal antes de 2020 forma parte entonces de este proyecto global?

R. Tenemos compromisos generales y específicos. Nuestro compromiso específico más significativo, más importante para nosotros, es acabar con la tala ilegal de aquí a 2020. Somos dos Estados de Brasil en comprometernos: Mato Grosso y Acre, aunque Acre representa sólo el 15% de nuestro territorio. Para nosotros ese compromiso tiene un gran valor.

P. La fecha que se ha dado Brasil para hacerlo es 2030, se adelanta en 10 años. ¿Asume un papel de liderazgo?

R. Exactamente. Es una apuesta que no parte solo del Gobierno, parte de la sociedad de Mato Grosso. Tenemos un pacto con todos los sectores productivos, con los trabajadores y con la sociedad civil, con organizaciones no gubernamentales.

P. ¿Cómo se lucha contra la tala ilegal?

R. Usamos instrumentos de control, como la fiscalización, con instrumentos de compensación: invertir para que no haya tala y cuando ocurre poder reforestar. En los últimos 10 años, ya hemos reducido la deforestación en casi un 90%.

P. ¿Cuánta financiación requiere?

R. Ese proyecto de aquí a 2030 necesitará una inversión de 10.000 millones de dólares. El Estado no dispone de esos recursos. Necesitamos financiación de la Unión Federal, de inversores internacionales públicos y privados y de la iniciativa privada. Por eso he venido a París para presentar nuestra estrategia. Los fondos se utilizarán con transparencia y auditorías.

P. ¿Qué respuesta ha encontrado?

R. Hemos iniciado conversaciones con varios fondos e instituciones que han manifestado su interés y se concretará cuando las delegaciones visiten nuestro Estado a partir de enero. No se trata de ayudar sólo a Mato Grosso, se trata de ayudar al mundo a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. El medio ambiente no se divide por naciones.

P. ¿Qué espera del acuerdo de París?

R. Defiendo que sea vinculante, no meramente declarativo, que las conversaciones vayan rápido, y defiendo la necesidad de que los Estados que pueden, como Estados Unidos, China y los europeos, contribuyan con los Estados llamados en desarrollo. Soy optimista.

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