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Valls invoca la “legítima defensa” para los “necesarios” bombardeos en Siria

El Gobierno argumenta que es allí donde se preparan los atentados en Francia

Valls pronuncia su discurso sobre Siria hoy en la Asamblea Nacional
Valls pronuncia su discurso sobre Siria hoy en la Asamblea Nacional EFE

Aviones franceses del Ejército del Aire realizan desde el pasado día 8 vuelos de reconocimiento sobre Siria, pero la decisión de realizar bombardeos en ese territorio está ya tomada. El primer ministro, Manuel Valls, invocó este martes la “legítima defensa” recogida en la Carta de Naciones Unidas para iniciar los ataques, hasta ahora limitados a Irak. Valls argumentó que la amenaza yihadista que sufre Francia “procede de zonas que controla Daesh (acrónimo del Estado Islámico)” en Siria. “Luchamos contra el terrorismo”, aseguró, y ejercemos la “legítima defensa colectiva”.

En sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, el Gobierno ha dejado claro que es la actividad terrorista en Francia –atentados de enero y siete abortados en lo que va de año- y la creciente incorporación de franceses a las filas yihadistas –se han enrolado ya 1.880- los factores nacionales y determinantes para esta nueva estrategia. En Siria, señaló Valls, están los “centros de mando” de Daesh, donde se organiza el reclutamiento de yihadistas en el exterior y desde donde se estructura la propaganda en redes sociales, “sobre todo francófonas”.

Por eso, los 12 cazas que actúan en la zona se dedicarán primero a “identificar y localizar” centros de Daesh, para luego “estar en condiciones de bombardear sobre suelo sirio”, señaló Valls, y ejercer así nuestra legítima defensa”. Aunque el primer ministro no lo mencionó, en posteriores intervenciones, como la de la exministra Élisabeth Guigou, hubo alusiones a la conveniencia de localizar a yihadistas que pueden constituir una amenaza directa para Francia, es decir, a combatientes que pueden regresar al país tras combatir en Siria.

Los vuelos de reconocimiento, asumió el primer ministro, “se llevan a cabo a título nacional, en plena autonomía de decisión y de acción”. “Solo nosotros elegimos las zonas de sobrevuelo solo nosotros elegiremos los objetivos a bombardear. Los bombardeos serán necesarios”, afirmó Valls al recordar las mismas palabras pronunciadas el lunes por el presidente François Hollande.

"Se llevan a cabo a título nacional, en plena autonomía de decisión y de acción”

El ministro de Defensa, Yves Le Drian, insistió en su intervención en que los atentados en Francia son “concebidos” en Siria y Valls remarcó: “Francia está en guerra contra el terrorismo, el yihadismo y el islamismo radical”.

En Irak, Francia actúa a petición del Gobierno iraquí. Ahora, los bombardeos en Siria estarían amparados, dice el Ejecutivo francés, en el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, que dice: “Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un miembro de las Naciones Unidas (…) Las medidas tomadas por los miembros en ejercicio del derecho de legítima defensa serán comunicadas inmediatamente al Consejo de Seguridad”.

La mayoría de los grupos parlamentarios, salvo la izquierda radical, se mostraron favorables al nuevo paso militar por parte de Francia. El centroderecha cree que se necesita ir más lejos. Alguno de sus dirigentes se ha pronunciado estos días a favor de la intervención de fuerzas terrestres en Siria. “Si así fuera, ¿cómo?”, se preguntó Valls. “¿Con los europeos? ¿Quiénes estarían decididos a tal aventura? ¿Con los americanos? ¿Quieren hacerlo?” Para Le Drian, sería “suicida” que fueran solo soldados franceses. Se necesitarían, dijo, “decenas de miles”. Valls sí añadió que París daría su apoyo a una coalición de países que actuaran en el territorio.

La guerra, no obstante, no solucionará el caos en Siria. “Sin solución política durable, no habrá estabilidad”, recordó el primer ministro. Para lograrla, Francia, comentó, participará en negociaciones y conversaciones con todas las partes implicadas, incluidas Rusia e Irán, los aliados del régimen de Bachar el Asad. Con este, sin embargo, no cabe “ni compromiso ni acuerdo alguno”.

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