El paro se dispara en Brasil y Rousseff cae en las encuestas

El apoyo a la presidenta brasileña se desploma a bajos históricos: tiene el respaldo de siete de cada 100 brasileños encuestados

Una cola ante una oficina de paro en Río de Janeiro.
Una cola ante una oficina de paro en Río de Janeiro.D. G. (BLOOMBERG)

“El Brasil de hoy se puede comparar a una película de terror sin fin”. Así resumió el pasado martes el diario británico Financial Times la crisis política y económica del país, que cada vez más se hace sentir en la calle. El paro alcanzó en junio el 6,9% en seis grandes ciudades de Brasil cuando, hace un año, estaba en un 4,8%, según los últimos datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) divulgados este jueves. La cifra de este año es, además, la peor desde junio de 2010: el 7%.

Al mismo tiempo, la presidenta Dilma Rousseff (PT) se hunde en las encuestas: solo el 7,7% de los ciudadanos aprueba su Gobierno, según un estudio de la Confederación Nacional del Transporte (CNT/MDA) publicado el pasado martes; en cambio, el 70,9% considera que su gestión es “mala” o “muy mala”. Es la peor valoración obtenida por un presidente en funciones, superando al expresidente Fernando Henrique Cardoso quien, en septiembre de 1999, contaba tan solo con un respaldo del 8%.

Solo el 7,7% de los ciudadanos aprueba el Gobierno de Rousseff

Mientras, la economía se tambalea. El FMI prevé una caída del PIB de un 1,5% este año y el Banco Central brasileño prevé una inflación anual del 8,89% a pesar de haber subido los tipos de interés al 13,75%. El Ejecutivo lucha para poner en marcha un prometido ajuste fiscal que tenía previsto ahorrar a las arcas del Estado 66.300 millones de reales (más de 20.000 millones de dólares) a fin de recuperar la confianza de los inversores y consumidores. Pero esta semana admitió que este objetivo es imposible de cumplir y anunció recortes adicionales en el presupuesto de 2015.

La economía brasileña creció poco en los últimos años. En 2014, incluso, retrocedió un 0,1%. La crisis no había afectado, sin embargo, al empleo. Y eso, entre otras cosas, favoreció la reelección de Rousseff en octubre del año pasado. El pasado 9 de julio, el mismo IBGE divulgó, sin embargo, que el 8,1% de la población activa de Brasil se encontraba en paro en marzo, abril y mayo. El año pasado, esa cifra estaba en el 7%. Otro dato: en la misma encuesta hecha pública esta semana sobre la popularidad de la presidenta Rousseff, el 69,9% de los entrevistados conoce a alguien que perdió su trabajo en los últimos seis meses.

El FMI prevé una caída del PIB de un 1,5% este año y el BCB prevé una inflación anual del 8,89%
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Y todo esto ocurre mientras el Ministerio Público (Fiscalía) y la Policía Federal avanzan en las investigaciones sobre el escándalo de corrupción que carcome a Petrobras, que perdió 2.000 millones de dólares entre 2004 y 2012 por la trama de sobornos y lavado de dinero, según sus propios cálculos. El escándalo ha salpicado sobre todo a miembros de la coalición de partidos que componen la alianza parlamentaria de Rousseff. La semana pasada, un representante de una empresa japonesa en Brasil, acusado a su vez de corrupción, aseguró que el presidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, del PMDB, recibió cinco millones de dólares para ayudarle en un contrato. Cunha, a su vez, anunció, de manera personal, que rompía su alianza con el Gobierno y prometió una serie de medidas y debates en el Parlamento. Estas medidas perjudicarán a un Gobierno cada vez más debilitado por la economía, las alianzas políticas que se cuartean y la corrupción que no deja de aflorar.

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Sobre la firma

Felipe Betim

Nacido en Río de Janeiro, ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Escribe sobre política, temas sociales y derechos humanos entre otros asuntos. Es licenciado en Relaciones Internacionales por la PUC-Río y Máster de periodismo de EL PAÍS/Universidad Autónoma de Madrid.

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