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Merkel da un golpe de mano en la negociación griega

Los acreedores ofrecerían a Grecia algo de dinero a cambio de reformas exprés

Merkel sobre Grecia
Angela Merkel, ayer en una conferencia de prensa en Berlín sobre la cumbre del G-7. AFP

La canciller Angela Merkel toma el mando y el acuerdo con Grecia, con ese impulso político de primera magnitud, se acerca. Alemania logró avances sustantivos en una minicumbre de emergencia, que se traducirá en una oferta a Atenas hoy mismo: los acreedores ofrecerían a Grecia algo de dinero a cambio de reformas exprés. Europa ampliará la prórroga actual del segundo rescate para evitar un posible impago y la consiguiente sacudida en el mercado.

Grecia es desde hace tiempo un asunto más geopolítico que económico o financiero. Merkel se reunió la noche del lunes con el presidente francés, François Hollande, y los jefes de la Comisión Europea, el BCE y el FMI para dar un acelerón prácticamente definitivo a las negociaciones. La canciller quiere evitar a toda costa llegar a la cumbre del G-7 de este fin de semana en Múnich sin una perspectiva clara de acuerdo, para evitarse disgustos con el presidente estadounidense, Barack Obama. Y pretende que el FMI siga dentro del rescate a toda costa. Los europeos tienen más o menos pactado con el Ejecutivo de Alexis Tsipras una subida del IVA y una reforma de pensiones —que endurecerá las prejubilaciones—, pero no consiguen que Atenas acepte otros recortes. Y suavizarán el superávit fiscal primario (antes del pago de intereses) requerido para Grecia, que estará en torno al 1% del PIB este año y se elevará hasta el 3,5% en 2018.

A cambio de esa concesión, el FMI —preocupado por la sostenibilidad de la deuda griega— reclamaba una reestructuración de deuda o dinero contante y sonante para que Atenas pueda hacer frente a sus próximos vencimientos. Por lo poco que se sabe aún de la propuesta, los acreedores se han decantado por esa última opción, según las fuentes consultadas: liberarán una parte de lo que queda del segundo rescate, 7.200 millones, más una porción de los fondos adicionales procedentes de los 10.900 millones disponibles en teoría para la banca. De esta manera, permitirán que Tsipras active alguna medida contra la emergencia social que denuncia desde la campaña electoral.

La gran incógnita es la reacción de Atenas: el primer signo de la respuesta griega llegará en una reunión del grupo de trabajo de los ministros de Finanzas previsto para hoy. Los socios del euro no esperan una respuesta afirmativa sin más, por lo que lo más probable es que el Eurogrupo no se reúna hasta la semana próxima. Tras no ser invitado a la cumbre de Berlín, Tsipras pasó ayer al contraataque: envió una propuesta de reformas de 40 folios a Bruselas, “totalmente insuficientes”, según fuentes del Eurogrupo. La contraoferta de Grecia no es válida. Tsipras tendrá que responder a la oferta de los acreedores: el dinero adicional le ofrece algo de margen en casa, pero las condiciones anticipan una crisis política con la facción más izquierdista de su partido. Las cosas se pondrán feas si en el paquete diseñado por Merkel y compañía figuran un nuevo recorte de las pensiones (además de las prejubilaciones) y otra ronda de desregulación en el mercado laboral.

El rescate expira el 30 de junio, y el acuerdo para prorrogarlo debe estar listo antes del día 15 para que pueda votarse en varios parlamentos. Según los socios, Grecia debe demostrar que ha hecho lo suficiente para merecer los fondos que permitirían sortear el impago y para negociar un tercer rescate. Europa, a su vez, debería evitar que esa oferta se vea como un ultimátum si no quiere aún más ruido en Atenas, informan fuentes diplomáticas.

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