Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Estados Unidos entra en la batalla contra el EI en Tikrit

Los ataques son el inicio oficial de una cooperación implícita con Irán

Fuerzas de seguridad iraquíes, este jueves en Tikrit.
Fuerzas de seguridad iraquíes, este jueves en Tikrit. AP

La ciudad iraquí de Tikrit es objeto de una pugna de influencias y a la vez de una cooperación tácita entre supuestos enemigos que comparten otro enemigo en común. Los protagonistas son Estados Unidos, Irán, Irak y el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

La aviación estadounidense atacó por primera vez en la noche del miércoles posiciones de los extremistas suníes en Tikrit tras solicitarlo el Gobierno de Bagdad. Desde que se inició hace tres semanas el asalto a la ciudad, Irak había rechazado apoyo aéreo de EE UU y había cedido el liderazgo a asesores militares iraníes y a milicias chiíes respaldadas por Teherán.

El papel preponderante de militares iraníes y determinadas milicias chiíes en Tikrit —al norte de Bagdad, en el vértice superior del llamado triángulo suní— inquietó a EE UU, que desde agosto encabeza una coalición internacional que bombardea posiciones del EI en Irak.

Washington busca reivindicarse, frente a Teherán, como el aliado indispensable de Bagdad contra el EI

Tras un avance inicial, se ha estancado en la última semana la ofensiva contra el EI en Tikrit —la más significativa desde la expansión del grupo el pasado verano—, lo que puede explicar que Bagdad haya recurrido ahora a la ayuda de EE UU y la coalición (Francia también bombardeó).

Pero ésta ha llegado con condiciones. El jefe del Comando Central del Ejército, el general Lloyd Austin, reveló este jueves en Washington que EE UU vinculó su intervención a que las milicias respaldadas por Irán no participaran en la operación y la coordinación recayera en las fuerzas iraquíes. Sin embargo, aunque ya no estén en el frente, admitió que esas milicias chiíes siguen en los alrededores de la ciudad. Tres milicias anunciaron este jueves que dejaban de combatir como protesta por el papel de EE UU.

Washington busca reivindicarse, frente a Teherán, como el aliado indispensable de Bagdad contra el EI. Austin esgrimió que la ofensiva inicial contra Tikrit se estancó por un “mal enfoque” y que ahora “avanzará”. “Estos ataques pretenden destruir con precisión los feudos del EI, salvando así vidas inocentes iraquíes y minimizando daños colaterales a la infraestructura”, señaló el general James Terry, responsable de coordinar la campaña aérea contra el EI en Irak y Siria, en la que también participan países occidentales y árabes.

Sin embargo, con su intervención en Tikrit —que también incluye vuelos de reconocimiento y asesoramiento en los centros de comando del Ejército iraquí— EE UU pasa implícitamente a luchar en el mismo bando que Irán, que también quiere derrotar al EI. El Pentágono ha negado en el pasado toda colaboración con Irán, aunque ha dicho tener pruebas de bombardeos iraníes contra los yihadistas en Irak y ha calificado de “positivo en términos militares” el apoyo iraní a las fuerzas iraquíes.

La intervención de EE UU en Tikrit consiste en ataques aéreos, datos de inteligencia obtenidos en vuelos de reconocimiento y tareas de asistencia en los centros de comando 

El inicio oficial de esta cooperación implícita entre EE UU e Irán —que rompieron relaciones diplomáticas en 1980— no llega en un momento cualquiera y revela cruces de intereses. Coincide con la fase final de las negociaciones de Washington, junto a otras cinco potencias, sobre el programa nuclear iraní. Y con el comienzo de una campaña de bombardeos de Arabia Saudí, rival regional de Irán, en Yemen. Los ataques cuentan con el respaldo de Washington y la oposición de Teherán.

Para algunos analistas, EE UU está tolerando la creciente influencia iraní en Irak como contrapartida a su intento de alcanzar un pacto nuclear con Irán. Un extremo que negó recientemente en el Congreso el secretario de Estado norteamericano, John Kerry.

Tikrit, ubicada 180 kilómetros al norte de Bagdad y ciudad natal del fallecido dictador iraquí Sadam Husein, es la primera gran prueba para medir la capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes de expulsar al EI de sus dominios tras haber fracasado el año pasado en frenar el avance de los yihadistas en el norte del país.

Tikrit se sitúa en plena ruta hacia Mosul, la segunda ciudad más poblada de Irak, el mayor feudo del EI en ese país y punto de enlace de sus dominios en Siria. El Pentágono anunció a finales de febrero que prevé que las fuerzas iraquíes inicien entre abril y mayo el asalto a Mosul.