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La Eurocámara da un paso para investigar a Juncker

Los grupos y el pleno decidirán si se crea una comisión sobre 'Luxleaks'

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, durante su última comparecencia de prensa.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, durante su última comparecencia de prensa. ACN

Juncker está a un paso de vivir su particular vía crucis parlamentario: una comisión de investigación sobre los acuerdos fiscales firmados entre el Gobierno de Luxemburgo y centenares de multinacionales mientras él era primer ministro del Gran Ducado. Los intentos de las direcciones de los grupos popular, liberal y socialdemócrata por evitar este duro trance para el presidente del Ejecutivo comunitario no han logrado evitar lo inevitable y LuxLeaks —uno de los mayores escándalos impositivos de la historia reciente de la UE, con cerca de 400 pactos impositivos ad hoc entre grandes corporaciones y Luxemburgo, que permitía a las empresas pagar tipos inferiores al 1% por sus beneficios y que drenaba ingresos a las arcas públicas del resto de Estados miembros— se aproxima a una indagación a fondo en la Eurocámara. Los Verdes, sexto grupo por número de diputados en el Parlamento Europeo, han logrado este miércoles las 188 firmas necesarias para trasladar a la conferencia de presidentes —una suerte de junta de portavoces en la que están representados todos los grupos— la petición de apertura de una comisión de investigación. La solicitud ha recibido el respaldo, a título individual, de eurodiputados de todas las ideologías, entre ellos todos los socialistas franceses, la quinta parte de los liberales y una veintena de conservadores. En este último grupo destaca el apoyo de un puñado de destacados representantes de la CDU, el partido de la canciller alemana Angela Merkel.

Los Verdes ven en la comisión de investigación la herramienta "más apropiada" para que se indague "con recursos e independencia" los acuerdos fiscales que Juncker tejió con multinacionales en sus casi dos décadas al frente del Gobierno luxemburgués. "Con tantos apoyos, la gran coalición no podrá detener su creación. Se debe hacer lo antes posible", valora el eurodiputado de ICV Ernest Urtasun, uno de sus impulsores de la medida. Ningún representante del PP o del PSOE ha suscrito la iniciativa. "Es una lástima que no la hayan querido firmar. Les insistimos en privado y no obtuvimos ninguna respuesta; lamentamos que no quieran perseguir hasta el final delitos fiscales", incide Urtasun.

Desde las filas socialistas, la jefa de la delegación española en el Parlamento Europeo, Iratxe García, matiza que los eurodiputados de su partido no han apoyado la creación de una comisión de investigación "específica sobre la figura de Juncker" porque lo que quieren es "abordar el problema de evasión fiscal en el conjunto de la UE y no solo en lo relativo a Luxemburgo". García no descarta, en cambio, que sus compañeros de partido respalden la comisión de investigación si esta llegase al pleno, último paso antes de su creación definitiva. "Nos lo plantearíamos, pero antes tendríamos que examinar bajo qué condiciones se propone". En octubre los representantes del PSOE se desmarcaron de la posición común del resto de delegaciones socialdemócratas y se abstuvieron en la elección de Juncker al frente del brazo ejecutivo de la Unión.

Juncker ya ha salido airoso del primer y todavía único intento por hacer descarrilar el Ejecutivo comunitario: una moción de censura presentada por el ultraderechista Frente Nacional, los nacionalistas británicos de UKIP y el movimiento antipolítica italiano Cinco Estrellas. Quedó en agua de borrajas —algo previsible a la vista del ideario de los partidos que impulsaban la moción—, pero obligó a socialistas y liberales a cerrar filas con los populares y visibilizó aún más su apoyo sin fisuras al Ejecutivo comunitario.

Ahora las tornas han cambiado. Los grupos que más se han movilizado en favor de la comisión de investigación (Verdes e Izquierda Unitaria) nada tienen que ver con las posiciones ultras y eurófobas de la francesa Marine Le Pen o del británico Nigel Farage. Más bien al contrario, siempre se han posicionado entre los más fervientes defensores de la integración europea, con unas propuestas que tienen una ascendencia infinitamente mayor sobre el resto del arco parlamentario. Y eso complica las cosas al socialcristiano luxemburgués.

La petición formal de apertura de una investigación sobre LuxLeaks se suma, además, a un movimiento que ha pasado casi desapercibido en Bruselas pero que denota una fractura en el seno del triunvirato que sostiene a la Comisión Juncker: la amenaza socialdemócrata de retirada de su apoyo si el Gabinete europeo no se emplea a fondo "en los próximos meses" contra el fraude y la evasión fiscal. Tal y como ha sucedido desde que estallase el escándalo de LuxLeaks, la única respuesta del Ejecutivo comunitario ha sido redoblar unas promesas de armonización fiscal que, por el momento, se han quedado en palabras.