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Cameron promete rebajas de impuestos a clases medias y bajas

Asegura que la sanidad pública se salvará de los recortes si los tories ganan las elecciones

Cameron, en el Congreso anual del Partido Conservador, el 1 de octubre / Vídeo: Reuters

El primer ministro británico se reservó las buenas noticias para su discurso, que cerró ayer el Congreso anual del Partido Conservador en Birmingham, el último antes de las elecciones de mayo. Dejó a su ministro de Finanzas, George Osborne, transmitir en su intervención del lunes el mensaje más duro: los recortes y la austeridad continuarán en caso de que los toriesganen. Digerido el trago, David Cameron lanzó el mensaje positivo: si gana su partido habrá también rebajas en los impuestos.

Las promesas de Cameron

  • Tres millones de puestos de aprendices
  • Pleno empleo
  • Los impuestos de sociedades más competitivos de los países del G-20
  • Eliminar el déficit presupuestario reduciendo gastos, no subiendo impuestos
  • Construir 100.000 nuevas viviendas para primeros propietarios
  • Permitir heredar las pensiones libres de carga impositiva
  • Proteger de los recortes a la sanidad pública
  • Renegociar las condiciones de Reino Unido en Europa
  • Referéndum sobre la permanencia en la UE
  • Una nueva declaración de derechos humanos británica
  • Exención de impuesto sobre la renta para los que ganen menos de 12.500 libras al año
  • 40% de impuesto sobre la renta solo para aquellos que ganen más de 50.000 libras al año

La primera buena noticia era para los trabajadores con salarios más bajos. Un futuro Gobierno tory elevaría el nivel de sueldo por debajo del cual el trabajador está exento del impuesto sobre la renta, de 10.500 a 12.500 libras al año (16.000 euros). Quienes ganen por debajo de esa cantidad no pagarán. “Esta medida eximirá del impuesto sobre la renta a un millón más de trabajadores”, dijo Cameron.

La otra alegría iba dirigida a esas clases medias que el partido necesita atraer de nuevo para poder ganar las elecciones. Si las ganan, el límite de sueldo a partir del cual se paga un 40% de impuesto sobre la renta subirá de 41.900 actuales a 50.000 libras anuales (64.245 euros).

Cameron también abordó el tema de la sanidad pública, el talón de Aquiles de los conservadores, según las encuestas, y la bandera que enarboló Ed Miliband, el líder laborista, al prometer en el congreso de su partido un aumento de la inversión. “De los laboristas escuchamos la semana pasada la misma basura de siempre sobre los conservadores y la sanidad pública”, dijo el primer ministro. “¿Cómo se atreven?”, se preguntó. Un Cameron emocionado apeló a su propia experiencia personal de padre que perdió un hijo pequeño; de un padre que “sabe lo que es ir al hospital noche tras noche con su hijo en brazos, sabiendo que allí encontrará gente que cuidará a su hijo como si fuera el suyo propio”. La sanidad pública, prometió, se salvará de los recortes si los tories ganan las elecciones.

En un ambiente caldeado por el anuncio de una nueva deserción hacia las filas del partido antieuropeísta y populista UKIP, esta vez de un donante del partido tory, Cameron no eludió el asunto del futuro encaje de Reino Unido en Europa. Confirmó que si gobierna su partido convocará un referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea en 2017. “Dentro o fuera”, dijo, “esa será vuestra elección”.

El primer ministro recordó a los votantes que solo hay dos opciones tras los comicios de mayo: él mismo o Miliband. “Si usted vota a UKIP”, dijo, nombrando al fin al partido que supone la mayor amenaza a su sueño de repetir mandato, “está votando a los laboristas”. “El próximo 7 de mayo”, concluyó, “usted puede acostarse con Nigel Farage [líder del UKIP] y despertarse con Ed Miliband”.

Las restricciones a la inmigración dentro de la UE, aseguró, “serán el corazón” de su “estrategia de renegociación con Europa”. Debe cambiar, dijo, el hecho de que los inmigrantes europeos tengan “acceso inmediato” al sistema británico de bienestar “y envíen las prestaciones a sus familias en sus países”. Y arremetió contra un Tribunal Europeo de Derechos Humanos que, dijo, “ha impedido a Reino Unido deportar a sospechosos de terrorismo”. “Un país que ha defendido siempre los derechos humanos”, añadió entre aplausos, “no necesita instrucciones de los jueces de Estrasburgo”.

El primer ministro prometió que, si gana, derogará el Human Rights Act, una legislación introducida por los laboristas en 1998 que permite a los tribunales británicos resolver denuncias sobre incumplimientos de la Convención Europea de los Derechos Humanos. Esto no quiere decir que los tribunales británicos no deban aplicar dicha convención. Los ciudadanos seguirían pudiendo acudir al tribunal europeo, pero no podrían acudir antes a una instancia británica: tendrían que asumir los retrasos y sobrecostes de acudir directamente a Estrasburgo. Con un Gobierno conservador, “este país tendrá una nueva declaración de derechos británica aprobada por nuestro parlamento”, anunció.

Cameron habló consciente de que, mientras lo hacía, “hombres y mujeres británicos vuelan en el cielo de Irak”. “Si no actuamos contra el Estado Islámico”, dijo, “traerán el terror y el asesinato a nuestras calles. Haremos lo que sea para mantener seguro a nuestro país”.

 

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