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Tensión en Járkov por el derribo de la estatua de Lenin

La violencia continúa en el este de Ucrania pese al alto el fuego

Manifestantes pro Kiev tiran una estatua de Lenin en Járkov. Atlas

A pesar del alto el fuego avalado por la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), en el este de Ucrania sigue aumentando la lista de víctimas de los enfrentamientos entre las tropas leales a Kiev y los insurgentes independentistas y prorrusos. En la jornada del domingo, nueve uniformados leales a Kiev perecieron y otros 27 resultaron heridos, según datos del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa. A juzgar por diversas fuentes oficiales y oficiosas citadas por los medios ucranios, todas o la mayoría de las bajas se han registrado en el aeropuerto de Donetsk, un objetivo estratégico donde las tropas ucranias resisten los embates de los insurgentes, que lanzaron dos asaltos fallidos con ayuda de tanques y carros blindados durante el fin de semana.

Un representante del ministerio de Defensa, Yuri Biriukov, confirmó el lunes que siete personas habían perecido en el aeropuerto al ser alcanzado por una carga antitanque el carro blindado en el que se encontraban. Los insurgentes, a su vez, acusan a los militares ucranios de haber disparado sobre un automóvil en el que circulaban dos parlamentarios con bandera blanca, uno de los cuales habría perecido en el ataque. Más de 3.200 personas han muerto en el conflicto bélico en el este de Ucrania desde que comenzó a principios de abril.

Por otra parte, el domingo por la noche, ante la pasividad de la policía, una multitud derribó la estatua de Lenin situada en el centro de Járkov. El monumento a Lenin de la plaza de la Libertad de Járkov fue uno de los más emblemáticos en la lucha entre las fuerzas promaidán (la revolución contra el régimen de Víctor Yanukóvich) y antimaidán, que siguió a la fuga del presidente. Desde fines de febrero y durante varios meses, las fuerzas promaidán intentaron en vano eliminar la estatua. Sin embargo, los activistas antimaidán lo impidieron haciendo guardia día y noche alrededor del monumento. Finalmente, tras numerosos enfrentamientos, unos y otros llegaron a un pacto, que en su momento se consideró ejemplar: que Lenin no sería derribado sin acuerdo previo. Ese pacto fue transgredido en la noche del domingo, cuando un grupo de enmascarados, jaleados por la multitud, procedió al derribo, comenzando por serrar las piernas de la estatua, lo que permitió abatirla más fácilmente después con ayuda de cuerdas atadas a vehículos. “Lenin cayó en medio de una nube de polvo pero sin incidentes y todo fue más fácil de lo que parecía”, manifestó uno de los asistentes al acto, según el cual el derribo fue posible gracias a la debilidad del alcalde Guennadi Kérnesh, que se recupera todavía del ametrallamiento que estuvo a punto de costarle la vida. El alcalde Kérnesh ya ha anunciado que se propone reconstruir el monumento en el mismo lugar.

Según información de los observadores de la OSCE, en el derribo del monumento participaron miembros del batallón de voluntarios Azov. Medios de Járkov señalaron que las fuerzas “antimaidán” están muy debilitadas en la ciudad porque parte de sus militantes, y especialmente los miembros del grupo OPLOT, se incorporaron a las filas de los combatientes separatistas en la región de Donbás (las provincias industriales y mineras de Donetsk y Lugansk).La policía tomó medidas el lunes para evitar incidentes en el centro de Járkov, donde fueron cerradas temporalmente dos estaciones de metro y circulaban patrullas.

Mientras, en Moscú un tribunal prolongó la estancia en la cárcel del cineasta Oleg Sentsov, un ciudadano de Ucrania residente en Crimea y detenido el pasado mayo por las autoridades rusas, que lo acusan de perpetrar actos terroristas. Numerosos representantes del mundo de la cultura y del cine europeo han pedido la libertad de Sentsov.

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