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Al Yazira arropa con una campaña a sus periodistas encarcelados en Egipto

La emisora catarí promueve la celebración de concentraciones en más de 40 ciudades

Una rueda de prensa a favor de los periodistas de Al Yazira, este jueves en la capital yemení Saná.
Una rueda de prensa a favor de los periodistas de Al Yazira, este jueves en la capital yemení Saná. EFE

La cadena de televisión árabe Al Yazira lanzó el jueves una campaña internacional de solidaridad para pedir la liberación de sus cuatro periodistas encarcelados en Egipto. El “día de acción global” promovido por la emisora consistió en la celebración de concentraciones en más de 40 ciudades distribuidas por todo el mundo en las que los asistentes sostuvieron carteles con el mensaje “el periodismo no es un crimen”, y algunos de ellos se taparon la boca con una cinta.

El pasado jueves se inició el juicio a tres de los periodistas de Al Yazira encarcelados. Se trata de dos reporteros egipcios, Mohamed Fahmy y Baher Mohamed, y uno de nacionalidad australiana, Peter Greste. Los tres trabajan para la emisora en inglés de la cadena y fueron arrestados en un hotel de El Cairo a finales de diciembre poco después de haber efectuado una entrevista a un dirigente de los Hermanos Musulmanes, este histórico movimiento islamista egipcio que ganó en junio de 2012 las únicas elecciones libres celebradas en la historia del país africano y, sin embargo, fue designado oficialmente “organización terrorista” por las autoridades egipcias el pasado 25 de diciembre.

En el juicio, que fue aplazado hasta el 5 de marzo tras su primera sesión, están encausados otros 17 periodistas. La mayoría se encuentran fuera de Egipto y están siendo juzgados en rebeldía. Aunque la fiscalía sostiene que los veinte son empleados de Al Yazira, la emisora catarí afirma que tan solo lo son nueve. Los reporteros de nacionalidad egipcia están acusados de pertenecer a un grupo terrorista, mientras que los cuatro extranjeros —dos británicos, una holandesa, además de Greste—, están procesados por asistirles con “información, material y dinero”. Según la fiscalía, todos los acusados tenían como objetivo distorsionar la realidad del país en beneficio de los Hermanos Musulmanes, el movimiento al que pertenece el antiguo rais Mohamed Morsi, derrocado el pasado 3 de julio en un golpe de Estado.

El otro periodista de Al Yazira actualmente entre rejas es Abdullah Shami, que fue arrestado en el mes de agosto. Hasta ahora, aún no se ha presentado ningún cargo en su contra. El caso de Shami, que trabaja para el canal en lengua árabe de Al Yazira, no es extraño, pues centenares de personas llevan más de cinco meses en prisión preventiva sin estar formalmente acusados. Como protesta por su situación, el reportero inició una huelga de hambre que está a punto de entrar en su quinta semana. Se considera que si una persona ayuna más de 45 días, puede sufrir consecuencias irreparables para de salud.

“Sufrí humillaciones, amenazas y rabia desde el mismo momento del arresto, cuando un oficial amenazó de matarme cuando supo que trabajaba para Al Yazira”, ha declarado Mohamed Baher, un cámara que acompañaba a los tres periodistas de la cadena en inglés el día de arresto. Baher fue puesto en libertad recientemente, después de varias semanas de detención. “Me llevaron a un lugar que llaman el “pozo de fuego”, donde me recibieron con severas palizas”, agregó. De acuerdo con las organizaciones de derechos humanos, el uso de la tortura es sistemático en las cárceles de Egipto.

Los responsables de Al Yazira han calificado las acusaciones contra sus empleados de “absurdas, falsas, y sin ninguna base”. Las autoridades egipcias surgidas del golpe de julio libran desde hace meses una batalla con la emisora catarí, a la que acusan de ofrecer informaciones sesgadas en favor de los Hermanos Musulmanes. Poco después de la asonada, todas sus oficinas fueron clausuradas, y varios de sus reporteros arrestados. La sede de Al Yazira se encuentra en Catar, un país aliado de la Hermandad.

Sin embargo, los reporteros de Al Yazira no son los únicos en sufrir el acoso de las autoridades. En los últimos meses, se han cerrado once medios de comunicación, la mayoría de tendencia islamista. Según el Comité para la Protección de los Periodistas, recientemente se han registrado más de un centenar de ataques contra la libertad de prensa en el país árabe. De ahí, que la ONG considere a Egipto como uno de los cinco países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo.