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El líder xenófobo Wilders propone que Holanda abandone la Unión Europea

El político antimusulmán encabeza la intención de voto para las elecciones nacionales de 2017

El político Geert Wilders presenta en La Haya un informe de la consultora Capital Economics. REUTERS-LIVE!

Experto en agitar la escena política cuando tiene el viento a favor, Geert Wilders, el líder xenófobo y anti musulmán holandés, ha escogido el día en que encabeza los sondeos nacionales de opinión para asegurar que su país remontará la crisis en cuanto abandone la UE. De celebrarse hoy las elecciones, previstas oficialmente para 2017, su Partido por la Libertad sería el más votado. A considerable distancia quedarían liberales y socialdemócratas, la actual coalición gubernamental de centro izquierda. De vencer, Wilders no dudaría en darse de baja como socio comunitario para comerciar con el resto del mundo. Seguiría así el consejo de la consultora británica Capital Economics, a la que ha pedido un informe que aporta un dato sorprendente: “Fuera de la UE, el Producto Interior Bruto de Holanda superaría hacia 2035 entre un 10% y un 13% al del resto de la UE”. El Parlamento holandés permitió que el partido de Wilders gastase en el informe 270.000 euros del dinero público que tiene asignado, pero reclamó que sus resultados no se usasen de manera partidista.

Wilders ha presentado estos cálculos como el aval independiente que necesitaba su campaña contra la UE. “Ya no soy el único que lo dice. Capital Economics es una oficina reputada y pinta un futuro próspero liberados de las trabas y ordenanzas de Bruselas”, ha señalado. Lo que no ha contado Wilders es que el informe también señala que dejar la UE implicaría riesgos tan importantes que podrían derivar en otra crisis crediticia.

Según los expertos, si Holanda, exportador natural al resto de Europa, diera un portazo comunitario, podría firmar acuerdos comerciales con otros países. Como hace Suiza. “Sin perder las ventajas del mercado interno, La Haya ampliaría su radio de acción. Tendría lo mejor de ambos mundos”.

Para que todo funcione asumen, desde luego, que la salida del euro sería ordenada. También que el resto de la UE querría negociar con una Holanda que opera por su cuenta a través de la Asociación de Libre Comercio, de la que forman parte Noruega, Islandia y Liechtenstein, además de los suizos. “En las dos próximas décadas, los hogares holandeses podrían recibir casi 10.000 euros extra. Es hora de optar por la soberanía, el crecimiento y el optimismo”, ha apostillado Wilders, sabiendo que le escucha un público cada vez más preocupado por una tasa de paro de 8,5% (668.000 de la población activa en un país de 16,7 millones de habitantes).

Aunque Wilders no cree que hubiera tensiones en el resto de la UE por la baja holandesa, la propia Capital Economics ha dado pistas en el pasado de cómo abandonar el euro sin desembocar en el caos. Propone, por ejemplo, que el plan sea elaborado en secreto entre el titular de Finanzas y el director del Banco Central. Que el resto de la UE lo sepa en el último momento, y los bancos nacionales y los cajeros automáticos sean bloqueados en cuanto se haga pública la noticia. A partir de entonces, un euro equivaldría a un florín, la antigua moneda holandesa.

Hace dos años, Wilders encargó a otra oficina británica de investigación, Lombard Street Research, que calculara el coste de rechazar el euro. Serían 51.000 millones de euros. Muy poco, según él, comparado con los 75.000 millones que Holanda tenía previsto desembolsar en apoyo de la moneda única. “A Van Rompuy (presidente del Consejo Europeo) el euro le parece sexy. A mi partido, no. No lo es sufragar las deudas de otros”, dijo entonces.

Muy ocupado por la caída de su secretario de Estado, incapaz de organizar el pago de subsidios estatales, Jeroen Dijsselbloem, ministro de Finanzas, ha calificado el informe de tiempo perdido. “Si Wilders ya sabía la respuesta que buscaba, para qué encargarlo”, ha dicho. “Holanda es un país fuerte dentro de la UE, donde hace gran parte de sus negocios. Nosotros necesitamos más que nadie de una UE firme”. La holandesa Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea, también ha querido llamar la atención de su compatriota y antiguo correligionario liberal. “Le daré una pista: no somos suizos, noruegos o chinos”, ha escrito en su cuenta de Twitter.

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