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Los negocios de Credit Suisse con los hijos del ex primer ministro Wen

El banco entró en la banca privada en China con vínculos con el hijo y la hija de Wen Jiabao

En ese momento ocupaba el cargo de primer ministro

Los dos grandes bancos suizos han ayudado a los herederos de la Élite Roja, el entorno de los dirigentes supremos del Partido Comunista Chino, a esconder sus fortunas. Al igual que los multimillonarios occidentales, los sucesores de la cúpula de la “República Popular” han repartido millones de dólares entre cientos de sociedades domiciliadas en los paraísos fiscales de las Islas Vírgenes Británicas, Hong Kong o Samoa para ahorrarse impuestos o incluso encubrir negocios ilegales. Así lo indican los datos del offshore leaks del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), con sede en Washington.

Entre los casi 22.000 propietarios de sociedades tapadera mencionados en Offshore Leaks figuran dos personas con un padre extraordinariamente poderoso: los descendientes de Wen Jiabao, primer ministro de 2003 a 2013. Los documentos analizados por el ICIJ en colaboración con SonntagsZeitung y Le Matin Dimanche pusieron al descubierto la relación que la familia Wen había mantenido con UBS y, sobre todo, con Credit Suisse.

Las relaciones entre los familiares de Wen Jiabao y los bancos suizos se intensificaron precisamente en el momento en que China se empezó a abrir a las instituciones financieras occidentales.

El 28 de septiembre de 2006, Credit Suisse puso en marcha la fundación Trend Gold Consultants Limited, una sociedad domiciliada en las Islas Vírgenes Británicas. El accionista y director único es el hijo de Wen Jiabao, Wen Yunsong, como demuestran los documentos de Offshore Leaks. A través de una o varias tapaderas más, Trend Gold servía supuestamente para mantener en CS cuentas con las cuales es difícil vincular al propio Wen hijo.

Después de estudiar ingeniería en Pekín, “Winston Wen”, como se le conocía en Occidente, amplió su formación en Canadá estudiando Ciencia de Materiales. Por último, obtuvo un Máster en Administración de Empresas en la Escuela de Negocios de Kellogg, cerca de Chicago, en Estados Unidos.

En 2005 volvió a China. "Winston", que entonces hacía poco que había cumplido 30 años, se convirtió en cofundador del fondo de inversiones New Horizon Capital. Poco después, las relaciones entre CS y el fondo de Wen empezaron a mejorar.

Con Wen Runchun, hija de Wen Jiabao y conocida como Lily Chang, Credit Suisse fue aún más lejos. A comienzos de 2000, CS la empleó durante medio año en su filial de Pekín. Fuentes internas y externas al banco han confirmado que la hija de Wen fue destinada al Credit Suisse First Boston. En aquel momento, en China solo trabajaban unas 15 personas para CS a las órdenes de Urs Buchmann, el director de la oficina en el país asiático. ¿Cuál podía ser la función de la hija del ex primer ministro, Lily Chang, en ese pequeño equipo? Buchmann, su antiguo jefe, no quiso pronunciarse sobre la cuestión.

El hecho es que, en 2006, la poderosa Comisión China de Regulación Bancaria convocó al marido de Lily Chang. Esta comisión toma decisiones de enorme peso como, por ejemplo, para qué línea de negocio recibe autorización un banco extranjero.

Justamente en el momento en que se tejían los vínculos entre CS y los dos hijos del ex primer ministro, el banco suizo consiguió ser el primer banco occidental en introducirse en el mercado chino de gestión de activos. Para lograr este objetivo, CS creó una filial, una empresa conjunta con el banco estatal ICBC, la ICBCCS.

Urs Buchmann, que trabajaba en China para CS desde 1987, estuvo al frente de las negociaciones. Buchmann domina a la perfección el mandarín, que habla con acento pekinés, y está casado con una china de Hong Kong. El entonces embajador suizo dice de él: “Buchmann tenía las mejores relaciones en la política y la administración”. Por parte china, las conversaciones con los suizos eran un asunto al más alto nivel de Estado.

Ocho años después de esta hazaña, Credit Suisse es uno de los bancos líder en el mercado chino; en junio de 2013, su fililal ICBCCS administraba más de 200.000 millones de yuans, el equivalente a unos 30.000 millones de francos suizos. Entretanto, Urs Buchmann fue ascendido al puesto de Director de Clientes Corporativos e Institucionales para Asia y el Pacífico.

En China, las relaciones empresariales de las familias ricas e influyentes como la de los Wen están muy extendidas. Por eso a sus descendientes se les llama taïzidang, o 'príncipes herederos'. Los hijos e hijas de los políticos de alto nivel se dejan seducir y compensar por los grupos multinacionales occidentales. Como contrapartida, les facilitan un acceso privilegiado al mercado chino.

Esta forma de proceder arroja luz sobre el reverso del milagro económico chino y alimenta la sospecha de corrupción y conflictos de intereses que socava la credibilidad del Estado.

Desde que llegó en 2012 a la cumbre del Partido Comunista Chino, el presidente Xi Jinping intenta lavar su nombre con una campaña anticorrupción. Ha prometido perseguir la corrupción en el seno del Estado, y hacerlo tanto con los peces pequeños, que en China llaman “moscas”, como con los “tigres”.

Hasta el Primer Ministro Wen estaba manifiestamente asqueado de las actividades de su familia. En este sentido apunta el telegrama “07SHANGHAI622” que la representación estadounidense envió a Washington en 2007 y que fue publicado por Wikileaks. Según el documento, el ex primer ministro se irritó de tal modo que tuvo “dolores de cabeza” debido a que su esposa y sus hijos tenían fama de “manipular las cosas” a cambio de un precio razonable. Los diplomáticos estadounidenses escribían que, desde luego, los familiares de Wen no tenían por qué dejarse sobornar por sus servicios, pero que eran receptivos a “exorbitantes honorarios en concepto de asesoramiento”.

Entretanto, las autoridades occidentales han empezado a prestar atención a estos asuntos. Lily Chang, la hija de Wen, lo está experimentando en este momento. Dos años antes que su hermano fundó una empresa en las Islas Vírgenes Británicas con la ayuda de una amiga: Fullmark Consultants Limited.

Como ha desvelado The New York Times, la empresa es sospechosa de haber recibido del banco JP Morgan 75.000 dólares mensuales en concepto de honorarios de asesoramiento a cambio de servicios ficticios. La SEC, el supervisor bursátil estadounidense, sospecha que el banco ha transferido 1,8 millones de dólares en supuestos sobornos a la familia Wen.

El otoño pasado, la SEC tomó la decisión de ampliar la investigación a los negocios de JP Morgan en China, en particular a su política de personal, es decir, a la incorporación de los “príncipes herederos”. Otros seis bancos activos en Wall Street también están en su punto de mira, entre ellos UBS y CS.

Los datos de Offshore Leaks refuerzan esta sospecha. Además de la trama de CS con los hijos del ex primer ministro, la información pone en evidencia la implicación de UBS: según los documentos, este banco también mantiene relaciones con Fullmark Consultants, es decir, con la sociedad de la hija de Wen que se embolsó el supuesto dinero de los sobornos.

Esta información podría ser del interés de Finma, el supervisor bancario suizo. Sobre todo, porque los bancos están obligados a observar una normativa estricta cuando realizan negocios con las llamadas Personas Políticamente Expuestas (PEP, por sus siglas en inglés). En opinión de los expertos, está claro que entre ellas se encuentran también los hijos y las hijas de los altos cargos políticos.

Ahora bien, en China las conexiones políticas son delicadas. Desde hace meses, Suiza intenta destacarse como futuro mercado del yuan, la divisa china.

Credit Suisse y UBS, acogiéndose al secreto bancario, han comunicado que en los casos concretos no pueden tomar partido. En general, los bancos respondieron que respetan la legalidad en cualquier lugar del mundo. Los hijos de Wen Jiabao no han dado ningún tipo de respuesta a las preguntas.

© Le Matin Dimanche /SonntagsZeitung

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