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El gesto antisemita que sacude Francia

El ministro del Interior anuncia medidas para impedir los insultos contra los judíos del popular cómico Dieudonné

El futbolista Anelka imita al ‘showman’ y le da visibilidad mundial

Partidarios del cómico Dieudonne hacen el saludo 'quenelle' para apoyarlo frente a las críticas del ministro del Interior. Ampliar foto
Partidarios del cómico Dieudonne hacen el saludo 'quenelle' para apoyarlo frente a las críticas del ministro del Interior. AFP

Francia se ha propuesto atacar de frente al antisemitismo y para ello contempla una medida inédita. El Gobierno quiere prohibir los espectáculos de un popular cómico, Dieudonné M’bala M’bala, conocido por sus repetidos deslices antisemitas, condenado ya en varias ocasiones. El showman cuenta con una legión de seguidores muy visibles en Internet, que esgrimen en su defensa el derecho a la libertad de expresión. El último en brindarle su sonado apoyo ha sido el futbolista francés Nicolas Anelka, jugador del club británico West Bromwich Albion, quien celebró este fin de semana su primer gol de la temporada realizando la denominada quenelle, un saludo inventado por el humorista, considerado antisistema por sus seguidores y antisemita por sus detractores.

El ministro del Interior, Manuel Valls, decidido a “romper (…) la mecánica del odio” del popular cómico, “estudia de forma detenida todas las vías jurídicas que permitan prohibir unas reuniones públicas que ya no pertenecen a la dimensión creativa”, según anunció un comunicado oficial de su departamento y que reiteró el propio Valls al diario Le Parisien este pasado fin de semana.

Nicolas Anelka hace la quenelle en un partido el sábado. ampliar foto
Nicolas Anelka hace la quenelle en un partido el sábado. AFP
La figura que contempla el ministro de Interior para imponer la prohibición es la de prevenir el riesgo de que se provoquen disturbios públicos. Se apoya en unos incidentes originados el sábado por detractores de Dieudonné que se enfrentaron a personas que se habían fotografiado haciendo la quenelle.

La maniobra legal, que choca aparentemente con el derecho a la libertad de expresión consagrado por la Constitución francesa y por la Convención Europea de Derechos Humanos, parece sin embargo complicada de ejecutar. En 2010, el Consejo de Estado confirmó el derecho del cómico a actuar en una localidad en la que la alcaldía se lo había impedido. “Prohibir el espectáculo de un humorista me parece muy preocupante para nuestras libertades públicas y dice mucho sobre Valls”, afirmó, por su parte, el vicepresidente del Frente Nacional, Florien Philippot.

Valls intenta salir ahora al paso de la última provocación conocida del humorista. A mediados de mes, un espectador grabó un monólogo en el que Dieudonné, de padre camerunés y de madre bretona, se refería así a un periodista judío de la radio France Inter: “Cuando oigo hablar a Patrick Cohen pienso: las cámaras de gas… qué lástima”. En el mismo vídeo ataca también a la ministra de Justicia, Christiane Taubira, una mujer negra originaria de la Guayana francesa, que el diario de extrema derecha Minute comparó en portada con un simio, a la que se refiere como la “mona Chita”.

En la mayoría de los casos se aparenta estar dando un corte de mangas al sistema, pero otros reivindican claramente su carácter antisemita

Todos estos hechos ocurren en un contexto calentado por meses de polémica en torno a un fenómeno que consiste en fotografiarse realizando la quenelle para colgar después la imagen en la red. Se trata de un saludo inventado por el humorista, que consiste en tender el brazo izquierdo hacia abajo y colocar la mano derecha a la altura del hombro.

“Es un símbolo de insumisión al sistema”, según el cómico. Pero para el presidente la Liga Internacional en Contra del Racismo y el Antisemitismo (Licra), Alain Jakubovicz, es un “saludo nazi invertido, que significa la sodomización de las víctimas de la Shoah”. En el mismo sentido se pronunció la ministra de Deporte, Valérie Fourneyron, para quien “el gesto de Anelka es una provocación chocante, repugnante”.

Más de 9.000 personas —algunas de las cuales son personajes públicos que han acabando retractándose tras alegar que desconocían su connotación antisemita— se han retratado realizando el gesto, según los cálculos de los letrados del humorista.

En la mayoría de los casos se aparenta estar dando un corte de mangas al sistema, pero otros reivindican claramente su carácter antisemita: dos militares se retrataron realizando el saludo frente a una sinagoga, y el ideólogo de extrema derecha, Alain Soral, no dudó en hacerse una foto haciendo la quenelle en el Memorial del Holocausto de Berlín.

El politólogo especialista en la extrema derecha francesa Jean-Yves Camus ha argumentado en el diario Libération que Dieudonné aglutina en realidad “un movimiento transversal y antisistema, del que el antisemitismo sigue siendo su columna vertebral. Su visión del mundo es la de rechazar un orden mundial dominado por el eje Washington-Tel Aviv”. Unas 200 personas se manifestaron el sábado por la noche ante la Main d’Or, el teatro parisiense en el que actúa Dieudonné, en señal de apoyo.

El cómico, de 47 años, se hizo famoso en los años noventa gracias al dúo que formaba con el airtsta judío Eli Semour. La pareja se separó después de siete años y él siguió su recorrido en solitario. Dieudonné se convirtió oficialmente en paria nacional tras un monólogo en directo en televisión en 2003 en el que aparecía disfrazado de judío extremista y que finalizaba con el saludo nazi al grito de “¡IsraHeil!”.

Antaño conocido por su lucha contra el Frente Nacional, Dieudonné juega ahora con la ambigüedad respecto a la formación fundada por Jean-Marie Le Pen, quien se convirtió en 2008 en el padrino de su cuarto hijo.

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