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Cinco días en México

Un mes y medio antes del magnicidio de JFK, Lee Harvey Oswald visitó la capital mexicana para intentar obtener visados para Cuba y la URSS

Una foto de Lee Harvey Oswald en una finca en Dallas.
Una foto de Lee Harvey Oswald en una finca en Dallas. AFP

El hombre al que la Comisión Warren señala como el único responsable de la muerte de John F. Kennedy pasó cinco días en México unas semanas antes del asesinato. Lee Harvey Oswald viajó al sur para intentar obtener sendos visados para Cuba y la URSS, de los que se declaró, según testimonios, como un ferviente admirador. La visita, de acuerdo con las investigaciones estadounidenses, es una de las principales evidencias de que la obsesión comunista de Oswald fue el móvil del mayor magnicidio de los últimos 50 años.

A mediados de septiembre, Oswald visitó el consulado mexicano en Nueva Orleans para solicitar un permiso de ingreso por 15 días. La comisión Warren apunta que gastó 85,89 dólares en el viaje. Viajaba a México, siempre según la comisión Warren, para obtener visados para Cuba y la Unión Soviética. El Gobierno de EE UU prohibía a sus ciudadanos volar a estos países desde su territorio. El jueves 26 de septiembre, Lee Harvey Oswald llegó a Nuevo Laredo (Tamaulipas, al noreste del país) en un autobús proveniente de Houston, Texas. Los registros fronterizos guardan aún su permiso de entrada y su firma. Al día siguiente llegó a la Ciudad de México. Se alojó en el hotel Comercio, en el centro histórico, que 50 años después es un lugar descuidado y frecuentado por prostitutas. Se dirigió de inmediato al consulado cubano.

Los testimonios recabados por los organismos de inteligencia mexicano y estadounidense apuntan que Oswald, o al menos un hombre que se identificó como él, acudió tres veces al consulado de Cuba para obtener un visado y así conseguir viajar a la URSS. De acuerdo con Silvia Tirado, la secretaria de la sede diplomática, Oswald le explicó que militaba en el partido comunista de EE UU y le mostró su certificado de matrimonio con Marina Prusakova, ciudadana soviética. Tirado, que fue detenida apenas unas horas después del magnicidio, describió al hombre que visitó el consulado como “rubio y desaliñado”.

Oswald se alojó en el hotel Comercio, que ahora es un lugar descuidado y frecuentado por prostitutas

La escritora Elena Garro, prima del entonces marido de Silvia Tirado, afirmó días después del asesinato que había acudido a una fiesta donde estaba Oswald (al que describió como “callado” y vestido con un jersey negro) y añadió que Tirado y el norteamericano eran amantes. La secretaria del consulado ha negado esta versión hasta el día de hoy.

Tirado también declaró a los investigadores que advirtió a Oswald que debía conseguir el visado soviético para obtener el permiso para viajar a Cuba. El estadounidense se dirigió entonces a la embajada de la URSS pero descubrió que, para obtener el permiso, debía tramitarlo desde su país de origen y, además, que el trámite llevaba cuatro meses.

Enfurecido, Oswald se dirigió al consulado cubano donde recibió una explicación similar. Discutió incluso con el cónsul Eusebio Azcue, que le espetó que “un verdadero amigo de la revolución entiende que Cuba debe cuidar la gente que admite en su territorio”.

Pese a lo ocurrido, Oswald intentó una vez más obtener su visado. Según dos funcionarios soviéticos (Valery Kostikov y Pável Yatskov), el norteamericano imploró que le concedieran el visado porque, supuestamente, era perseguido por el FBI y temía por su vida. Al recibir otra negativa, amenazó con que “tendría que defenderse”.

De acuerdo con las investigaciones, Oswald también acudió a la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). Su objetivo buscar alumnos simpatizantes de la revolución cubana que pudieran persuadir al consulado de la isla para que le concedieran el visado. Óscar Contreras declaró al cónsul de EE UU en Tampico en 1967 que recordaba haber visto a un hombre que identificó como Oswald en el Cine Club de la facultad, según una investigación del periodista mexicano Carlos Puig publicada en la revista Proceso.

Derrotado y sin visados, el estadounidense salió de la Ciudad de México el 1 de octubre de 1963 y llegó a Dallas dos días después. 50 días antes de que el presidente John F. Kennedy cayera abatido por los tiros lanzados desde un almacén de libros, con la escopeta que, según la comisión Warren, disparó Lee Harvey Oswald.

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