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Una destacada senadora dice que Obama prepara cambios en la vigilancia de la NSA

Los jefes de los servicios de inteligencia comparecen esta tarde ante un comité de la Cámara de Representantes

La sede de la NSA en Fort Meade, Maryland.
La sede de la NSA en Fort Meade, Maryland. AFP

La Administración Obama se prepara para solicitar a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) que ponga fin al espionaje a líderes internacionales de países aliados, según la senadora demócrata Dianne Feinstein. La presidenta del Comité de Inteligencia del Senado adelantó este cambio tras la crisis diplomática provocada por las revelaciones de que Estados Unidos espió las comunicaciones de 35 líderes mundiales, entre ellos la canciller alemana Angela Merkel.

“La Casa Blanca me ha informado de que la recolección de datos de nuestros aliados no continuará”, afirma Feinstein en su comunicado. “El Congreso necesita saber exactamente lo que están haciendo los servicios de inteligencia”, añade, anunciando que el Comité revisará “a fondo” todos los programas de inteligencia. “No creo que Estados Unidos deba recolectar llamadas telefónicas ni direcciones de correo electrónico de presidentes y primeros ministros de países aliados”.

Feinsten añade que el presidente Obama desconocía, por ejemplo, que la NSA estuviera recabando datos de las comunicaciones de Merkel desde 2002, “un gran problema”, según la senadora. La Casa Blanca ha asegurado sin embargo este martes, a través de su portavoz, Jay Carney, que no adelantará ningún cambio a los programas de espionaje.

"Nosotros estamos llevando a cabo una revisión de nuestras actividades de vigilancia internacionales y cuál la mejor senda a tomar en el caso de los jefes de Estado", afirmó Carney durante la rueda de prensa diaria. "Cuando hayamos completado la revisión, haremos públicas nuestras decisiones". Si la Casa Blanca ordena alguna modificación, supondría el primer gran cambio tras el escándalo por el espionaje masivo, revelado la primavera pasada por el exempleado de la NSA, Edward Snowden.

Determinadas actividades de vigilancia han estado funcionando desde hace más de una década pero el Comité de Inteligencia del Senado no fue informado adecuadamente”

Los jefes de los servicios de espionaje de EE UU y el responsable de la NSA comparecen en estos momentos ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. James Clapper, Director Nacional de Inteligencia, aseguró este martes que las labores de espionaje son "legales" y que las filtraciones a varios medios internacionales por parte de Snowden han sido "extremadamente dañinas". Se trata de las primeras declaraciones de los directores de inteligencia desde que hace unas semanas respondieran a otra polémica por los datos de ciudadanos estadounidenses recolectados por la NSA.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, se unió a las críticas este martes, calificando los programas de espionaje de "desequilibrados" y solicitando una revisión profunda de su funcionamiento. "Creo que no hay duda de que deban ser revisados. Tenemos obligaciones con los ciudadanos estadounidenses para que estén protegidos y tenemos obligaciones con nuestros aliados en el mundo", declaró.

Hasta ahora, la Casa Blanca había prometido “revisar” los programas de espionaje, pero sin anunciar grandes cambios. El presidente Obama declaró la semana pasada que EE UU espiaría “todo lo que necesite, no todo lo que pueda” como parte de sus medidas para garantizar la seguridad nacional y proseguir en su lucha contra el terrorismo.

La senadora demócrata, una de las grandes defensoras de las libertades civiles, se opone “totalmente” al espionaje a líderes de países aliados como Francia, España, México o Alemania. “A diferencia del acceso a conversaciones telefónicas a través de una orden judicial, cada vez está más claro que determinadas actividades de vigilancia han estado funcionando desde hace más de una década pero el Comité de Inteligencia del Senado no fue informado adecuadamente”, afirma Feinstein.

A lo largo de estos meses ha salido a la luz desde la recopilación de datos a través de las comunicaciones por Internet de ciudadanos norteamericanos, acceso a teléfonos personales de los líderes de Brasil, México o Alemania y, esta misma semana, la intercepción de 60 millones de llamadas en España solo durante el mes de diciembre de 2012.

Tras la escalada de la crisis diplomática, los responsables testificarán en relación con los programas de la NSA y los posibles cambios a la legislación que hasta ahora regula la vigilancia a través de Internet. Feinstein estableció el límite este lunes en aquellos países con los que EE UU esté implicado en “hostilidades” o porque haya una emergencia que exija este tipo de vigilancia masiva. “Y siempre se debería exigir que el presidente apruebe cualquier recolección de datos de este tipo”, asegura la senadora demócrata.