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Obama responsabiliza al presidente de la Cámara de Representantes del cierre

Es la primera vez que el presidente acusa expresamente a alguien por el cierre de la Administración

El presidente de EE UU, Barack Obama, durante su discurso en Rockville (Maryland).
El presidente de EE UU, Barack Obama, durante su discurso en Rockville (Maryland). EFE

Sin perspectivas de que en el Capitolio se forje un acuerdo sobre el presupuesto que acabe con el cierre de la Administración en Estados Unidos y cuando se acerca la fecha final para evitar la suspensión de pagos, el presidente del país, Barack Obama, ha hecho responsable de la parálisis en Washington, por primera vez desde que el comienzo de esta crisis, al presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, y a su obsesión por contentar al Tea Party,  Además de exigir el final inmediato del cierre del Gobierno, Obama ha dejado patente este martes que, más allá del impacto negativo que la falta de presupuesto va a ocasionar a la economía estadounidense, la falta de consenso para elevar el techo de la deuda sí tendrá efectos devastadores en la recuperación de la nación y en el resto del mundo.

“El cierre de la Administración podría terminar hoy mismo porque hay muchos republicanos que están a favor de votar un presupuesto limpio que no incluya menciones a otras disposiciones”, ha señalado el presidente en un acto en la sede de una constructora familiar en Rockville (Maryland). “Pero el presidente de la Cámara de Representantes no va a permitirles que digan sí o no, simplemente porque no quiere enfadar al ala extremista de su partido”.

El presidente de la Cámara de Representantes no va a permitir una votación de unos presupuestos limpios porque no quiere enfadar al ala extremista de su partido”

Barack Obama

Hasta ahora, Obama había insistido en que su país estaba siendo rehén de la “cruzada ideológica” encabezada por el Tea Party contra su reforma sanitaria, la moneda de cambio que han empleado los republicanos en la cámara Baja para aprobar la financiación de las arcas públicas del Gobierno. En esta ocasión, y sólo horas después de haberse reunido con él y con el resto de los líderes del Congreso en la Casa Blanca para debatir el cierre del la Administración, el presidente ha nombrado a Boehner en varias ocasiones para responsabilizarlo expresamente de la situación. La sintonía entre ambos mandatarios no es buena, pero a lo largo de las crisis fiscales de los últimos meses -abismo fiscal y secuestro-, el presidente nunca había puesto al presidente de la Cámara de manera tan directa en la diana de sus críticas como hasta este jueves.

Obama ha denunciado que tras la posición republicana no se encuentra “un problema de déficit o de deuda, sino la obsesión de una fracción de ese partido por desmantelar la reforma sanitaria”. De acuerdo con varios diarios estadounidenses, cada vez es mayor el número de republicanos en la Cámara de Representantes que apoyaría, como ha defendido el presidente, una votación sobre una legislación presupuestaria que no incluya enmiendas referidas a la ley de salud de Obama. Boehner ha insistido este mismo jueves en que no permitirá que se vote una ley "limpia", que no contemple una demora de la puesta en marcha de la reforma sanitaria.

Tan insensato como un cierre de la Administración sería un cierre de nuestra economía. Los resultados de una suspensión de pagos serían muchísimo peores”

Barack Obama

El presidente, no obstante, ha querido centrar su discurso en alertar sobre las graves consecuencias si los republicanos mantienen esa misma actitud en el debate sobre el techo de la deuda. “Tan insensato como un cierre de la Administración sería un cierre de nuestra economía. Los resultados de una suspensión de pagos serían muchísimo peores”, ha advertido Obama, horas después de que el Departamento del Tesoro emitiera un informe muy pesimista sobre los efectos económicos en el caso de que el Congreso no acuerde elevar antes del 17 de octubre el actual techo de deuda de 16,7 billones de dólares. “La falta de consenso nos llevará a la recesión y si nosotros la fastidiamos, todos se fastidian. La economía mundial tendrá problemas y eso sería la mayor de las irresponsabilidades”, ha señalado el mandatario.

Obama ha adelantado que en el debate para eludir la suspensión de pagos no va a aceptar ningún tipo de negociación y menos en condiciones similares a las que ahora está imponiendo el ala más reaccionaria del Partido Republicano. “Yo estoy dispuesto a dialogar, pero no cuando tengo una pistola sobre mi cabeza, y mucho menos cuando esa pistola apunta a los ciudadanos estadounidenses”, ha denunciado. Horas después, Boehner ha reconocido a varios colegas de partido que hará lo que sea necesario para evitar la suspensión de pagos, de acuerdo con The Washington Post.

Mientras el presidente defendía la posición de la Casa Blanca en esta crisis presupuestaria y fiscal, la Cámara de Representantes debatía varias propuestas de ley para abrir la subvención a determinadas áreas del Gobierno afectadas por el cierre. El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, y la propia Casa Blanca han dejado claro que no respaldarán una financiación parcial de los servicios públicos.