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ENTREVISTA

“La llegada de Obama a la Casa Blanca aún no es el inicio de una era posracial”

John Lewis, congresista demócrata y excolaborador de King, es el único superviviente de los líderes que participaron en la marcha sobre Washington hace 50 años

John Lewis, sentado a la derecha de Martin Luther King (en el centro) en una conferencia de prensa en Baltimore en abril de 1965.
John Lewis, sentado a la derecha de Martin Luther King (en el centro) en una conferencia de prensa en Baltimore en abril de 1965. AP

El 7 de marzo de 1965, el domingo sangriento de la lucha por los derechos civiles, el joven John Lewis lideraba la primera marcha de Selma sobre el puente Edmun Pettus cuando las autoridades locales les obligaron a detenerse. Les dieron un plazo de dos minutos para dar la vuelta y regresar a la capilla de la que habían partido. Una de las pocas imágenes de aquel día muestra a Lewis, ahora congresista demócrata por el Estado de Alabama, tirado en el suelo, levantando tímidamente una mano mientras se acerca un policía a agredirle. El que fuera fundador del Comité de Acciones Estudiantiles No Violentas es hoy, con 73 años, el único superviviente de los líderes que participaron en la marcha sobre Washington hace 50 años.

Pregunta. ¿Cómo describiría el estado de las relaciones raciales en Estados Unidos en el 50º aniversario del histórico discurso del reverendo Martin Luther King?

Respuesta. Cincuenta años después de ese discurso esta nación es mejor, somos un pueblo mejor. Hemos superado muchos problemas raciales y hoy aquellos carteles que hablaban de ciudadanos blancos y ciudadanos de color, clientes blancos y clientes de color… todos han sido eliminados y nunca regresarán. El único sitio donde los puedes encontrar hoy es en un libro de texto, en un museo o en un vídeo. Hemos progresado hasta librarnos de la lacra del racismo, pero todavía queda un largo camino por recorrer. 

P. ¿Qué falta por lograr en las relaciones raciales?

Colaboradores de King se arrodillan junto a su cadáver. ampliar foto
Colaboradores de King se arrodillan junto a su cadáver. GETTY

R. Aún quedan por elegir muchos más políticos y autoridades de minorías raciales, latinos, asiáticos, afroamericanos. La elección de un afroamericano como Barack Obama en la presidencia puede hacer pensar que ya hemos logrado este paso tan importante, pero hay demasiados candidatos que se han quedado en el camino. La llegada de Obama a la Casa Blanca no debe ser interpretada como el inicio de una era posracial. Todo el mundo se pregunta si su mandato supone que se haya cumplido el sueño de Martin Luther King, yo creo que solo nos han pagado una señal.

P. ¿Cuáles son los mayores desafíos en términos de raza en la actualidad?

R. El desafío actual es lograr organizar y movilizar a un gran número de personas para que formen parte de otro gran movimiento que convierta este país en una nación acromática, que no distinga entre razas, que sea verdaderamente multirracial. Pero esto exige trabajar en varios frentes a la vez: necesitamos que más ciudadanos participen en las elecciones y en todo el proceso democrático, que más afroamericanos accedan al sistema judicial, que se conviertan en abogados, fiscales, jueces..., que hagan todo lo que sea posible para que de verdad la justicia esté al alcance de todos.

P. El Tribunal Supremo anuló el pasado mes de junio un apartado esencial de la Ley de Derecho a Voto. ¿Es este el golpe más duro recibido por la legislación en sus 48 años de historia?

R. La decisión de los jueces al revocar una parte esencial de la ley de 1965 es el ataque más devastador contra los derechos de los ciudadanos para participar en el proceso democrático. Ahora estamos preparando el borrador de una nueva legislación que ya tiene apoyo de demócratas y republicanos en la Cámara de Representantes. Confío además en que puede salir adelante con el respaldo de todos, porque sabemos que es una ley necesaria.

P. ¿Cuál es el siguiente paso, ahora que se cumplen casi 50 años de aquel logro?

R. Hacen falta muchos más ciudadanos de minorías raciales representados entre los políticos y autoridades. Hacen falta más asiáticos e hispanos y muchas más mujeres para que sigamos derribando barreras. El reverendo King siempre defendió que no necesitamos solamente ciudadanos libres, sino llegar a ser una nación libre. Este proceso de cambio nunca irá hacia atrás, ahora ya solo puede ir hacia delante. Nunca retrocederemos.

P. Usted ha afirmado que Barack Obama es “lo que había al otro lado del puente de Selma”, donde se celebraron las históricas marchas de 1965 en Alabama. ¿Qué vendrá después de Barack Obama?

R. Si miramos a nuestro alrededor sabemos que somos un país distinto después de estas cinco décadas. No se trata solamente de su elección como presidente. A pesar de toda la lucha y de todas las dificultades, sabemos que permanece esa sensación de optimismo, de esperanza. Me gustaría que se cumpliera el sueño de King y de verdad nos convirtamos en una nación en comunidad, una sociedad en paz, y creo que si lo hacemos bien, nos podemos convertir de verdad en un modelo de integración para el mundo. A veces cuando consigues pequeños logros te preguntas qué es lo siguiente, qué más podemos hacer. Pero mientras siga habiendo ciudadanos encarcelados simplemente por su raza, mientras sigan teniendo vigencia tantos prejuicios, mientras siga habiendo sufrimiento, debemos seguir luchando. Ahora mismo sigue habiendo 11 millones de personas en este país que tienen que vivir escondidos, en las sombras. Sé que si Martin Luther King fuese a hablar en la marcha que se celebra esta semana pediría al Congreso que regularizara a todos los indocumentados y que lo hiciera de manera inmediata.