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Un escándalo empresarial salpica a la oposición al Gobierno brasileño

Una revista acusa al Ejecutivo de São Paulo de tolerar un cártel para obtener contratos millonarios a cambio de sobornos

Una viajera intenta subir a un vagón del Metro de São Paulo.
Una viajera intenta subir a un vagón del Metro de São Paulo. REUTERS

Un caso de corrupción amenaza con golpear en plena línea de flotación al principal partido de la oposición brasileña, el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), justo cuando se lanza a capitalizar el descontento ciudadano contra los escándalos del PT de la presidenta Dilma Rousseff y sus aliados para ganar tracción en las encuestas. El pasado día 14, la Folha de São Paulo informó de la existencia de un cártel formado por varias empresas — entre ellas, la española CAF— para repartirse licitaciones de venta, reforma y mantenimiento de trenes en el estado de São Paulo, el más poblado del país y gobernado desde 1995 por el PSDB y sus aliados. Cinco días más tarde, la revista de actualidad Istoé, una de las más leídas del país, ha acusado en un reportaje al Gobierno del excandidato presidencial Geraldo Alckmin de tolerar la existencia del acuerdo a cambio de un flujo de sobornos por valor de, al menos, 50 millones de dólares (38 millones de euros) que iban a parar a las arcas del partido. Alckmin ha afirmado que exigirá en los tribunales compensación por las cantidades cobradas de más por el cártel.

La denuncia del cártel ha venido de una de las empresas que lo forman, la alemana Siemens, que ha aportado documentación a las autoridades de Competencia a cambio de un trato más indulgente a la hora de las sanciones. Según Istoé, el caso lleva siendo investigado tanto en Brasil como fuera del país desde hace varios años. La investigación afecta a varios proyectos, tanto del Metro de São Paulo como de la Compañía Paulista de Trenes Metropolitanos (CPTM), ambas empresas dependientes del Gobierno del Estado. A principios de mes, la española CAF anunció un contrato para vender 35 trenes para la red de cercanías de la capital del estado por 380 millones de euros. Este diario ha intentado recabar la opinión de CAF, sin éxito.

Según la documentación a la que ha tenido acceso Istoé, en 2008 un empleado de Siemens declaró ante la Fiscalía de São Paulo: “Durante muchos años, la empresa ha sobornado a políticos, en su mayoría del PSDB, y directores de la CPTM”. Según afirmó este empleado, una vez ganada la licitación, se subcontrataba el servicio a una empresa que servía de intermediaria.

Entre las empresas bajo sospecha de la investigación está la española CAF

Istoé publica un documento que muestra que de 2002 a 2006 Siemens pagó cerca de 2,8 millones de reales (al cambio actual, 950.000 euros, cerca de 700.000 al cambio de entonces), de los cuales, según la revista, 2,1 millones iban a sobornar a altos cargos de la CPTM. Para evitar llamar la atención del Banco Central de Brasil, los pagos se hacían de forma fragmentada. Además de este método, siempre según Istoé, las empresas utilizaban consultoras en paraísos fiscales o de fiscalidad opaca como tapaderas para llevar a cabo los sobornos.

El estado de São Paulo es el gran bastión del PSDB y clave para las aspiraciones electorales de la oposición. Con sus 41 millones de habitantes y su PIB mayor que el de Colombia, el partido siempre ha hecho gala de su gestión en el estado como argumento para gobernar el país. Y, de hecho, los dos últimos candidatos a la presidencia por el partido (José Serra en 2010 y el propio Alckmin en 2006) habían ocupado previamente el cargo de gobernador de São Paulo.

Y precisamente la ampliación de la red ferroviaria de la capital del estado, la mayor ciudad del país, es una de las principales armas electorales del PSDB tanto para las elecciones presidenciales como para las del Gobierno paulista, las dos el año que viene. Aun antes de las investigaciones del CADE, el ambicioso plan de expansión del metro y los trenes de cercanías de la ciudad no ha estado exento de polémica. La concesión de la nueva línea 4 de metro a un consorcio privado ha estado cargada de incidentes, de deficiencias en la construcción (que llevaron a un accidente en 2007 en el que murieron siete personas) y hasta retrasos en la puesta en marcha de la línea. Otro punto contencioso es la puesta en marcha del ferrocarril al aeropuerto de Guarulhos, siempre prometida pero siempre aplazada.

Las pesquisas en Brasil no son sino una ramificación de la investigación que en 2007 descubrió que Siemens pagaba sobornos en más de 30 países y que desencadenó una tormenta que se llevó por delante al presidente de la empresa, Heinrich von Pierer. Entre otras denuncias en las que Siemens se ha visto involucrada, se encuentra la del pago de sobornos por 100 millones de dólares para hacerse con el contrato de la digitalización del DNI argentino y que en 2011 provocó una acusación formal en Estados Unidos.