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El saqueador subastado

La Justicia francesa niega la inmunidad diplomática a Teodorín Obiang, vicepresidente de Guinea Ecuatorial, y vende en París su colección de coches de lujo

La sentencia de la Corte de Apelación asegura que los hechos que se le imputan (blanqueo y cobró de comisiones ilegales) se refieren exclusivamente a su vida privada en Francia

Captura sin datar de internet de un vídeo subido por Alex Molik en la que se ven varios de los automóviles de lujo de Teodorín Obiang siendo transportados. Ampliar foto
Captura sin datar de internet de un vídeo subido por Alex Molik en la que se ven varios de los automóviles de lujo de Teodorín Obiang siendo transportados.

Una subasta en el aparcamiento subterráneo Boieldieu, en el número 15 de la calle Le Parvis de la Défense, en el gigantesco centro comercial Les Quatre Temps, en el barrio de la Defensa, la zona más comercial de París, se ha convertido en un símbolo contra la impunidad y la corrupción. Los compradores accedían con un dispositivo electrónico a un área restringida de la Prefectura de Policía de París en la que se almacenan decenas de vehículos embargados a los malhechores de la ciudad. Pero en una zona más exclusiva descansaban las joyas de la corona: los Mercedes, Rolls Royce, Bentley, Porsche, Ferrari, Maserati y Bugatti que Teodorín Obiang Nguema guardaba en los garajes de su casa de 5.000 metros cuadrados y 101 habitaciones en el número 42 de la avenida Foch, junto al Arco del Triunfo.

Se acabó la inmunidad. Al menos para los dictadores africanos que se escudan en sus cargos para escapar de ser juzgados por corrupción y rapiña. La Corte de Apelación de París, presidida por la señora Boizette, ha desestimado la petición de los abogados de Teodorín Obiang de que se anule la orden de arresto internacional dictada hace un año contra él por dos jueces franceses que le acusan de blanqueo de fondos públicos y privados. El hijo de Obiang, de 43 años, esgrimía inmunidad diplomática en su condición de vicepresidente segundo de Guinea Ecuatorial, uno de los grandes productores de petróleo y gas, y apelaba a la Convención de Viena de 1961.

La restringida subasta en el parking Boieldieu se ha celebrado pocos días después de la decisión de la Corte de Apelación y ha sido un éxito. La justicia francesa ha recaudado tres millones de euros, que se devolverán a Obiang en el caso de que sea absuelto de los delitos de los que se le acusa. Una agencia interministerial de recuperación y gestión de bienes confiscados (la AGRASC) se ocupa de los embargos y subastas en los procedimientos judiciales en Francia. “Mantener esa flota de coches de lujo cuesta mucho dinero. Hay que vigilarlos para que no los roben. ¿Qué haces? Venderlos y quitarle gastos al Estado. Por eso se ha tomado esa decisión. Lo hacemos en este y en otros casos”, explica una magistrada francesa.

Se pagaron 3 millones de euros por nueve Rolls, Bentley, Maserati, Ferrari y Porsche. Un Bugatti Veyron costó 1,7

El Patrón, apodo con el que le llaman en Malabo, era ministro de Agricultura y Bosques hasta que los jueces parisienses René Grouman y Roger Loire investigaron en 2010 una denuncia de las ONG Sherpa y Transparency International contra tres jefes de Estado africanos —Teodoro Obiang, el difunto dirigente gabonés Omar Bongo y el congolés Denis Sassou-Nguesso— por adquirir muebles en Francia obtenidos mediante corrupción en sus países. En el curso de estas pesquisas afloró la fortuna de Teodorín en París, llegaron las primeras acusaciones y el hijo del dictador dejó su puesto de rey de los bosques de Guinea y se convirtió en vicepresidente para blindarse con el escudo de la inmunidad diplomática.

El caso de los bienes mal adquiridos —como se denomina a la investigación judicial sobre el presunto blanqueo del hijo de Obiang— y la orden de arresto internacional dictada por la justicia francesa han estado durante varios meses pendientes de un hilo. La fiscalía, que en Francia depende del Gobierno, se opuso a esa inmunidad, pero la decisión de la Corte de Apelación de París era una incógnita que casi nadie se atrevía a pronosticar. La sentencia es rotunda: “Los hechos imputados se refieren exclusivamente a su vida privada en Francia”, y los bienes mobiliarios e inmobiliarios adquiridos en París lo fueron “con fines exclusivamente personales”. Nada tienen que ver con su supuesta actividad diplomática o de Estado. Los jueces destacan que en dos ocasiones Teodorín ha rechazado comparecer y responder a las acusaciones de cobro de comisiones ilegales desde su empresa de explotación de madera Somagui Forestal y blanqueo de capitales en Francia.

El hijo de Teodoro Obiang Nguema con una camisa con el retrato de su padre. ampliar foto
El hijo de Teodoro Obiang Nguema con una camisa con el retrato de su padre.

La denominada venta del siglo impulsada por la agencia AGRASC se celebró el pasado día 8 y la promocionó la casa de subastas Drouot, que envió a sus clientes catálogos en francés, inglés, chino y árabe. Un Maserati MC-12 blanco (630 caballos y un precio de 750.000 euros), un modelo de 2005 del que se produjeron solo 50 unidades, fue adquirido por 640.000 euros. Un Bugatti Veyron azul (1,2 millones de euros y producción de 300 unidades) salió en 450.000 euros y se vendió en 510.000; es el coche de serie más rápido, tiene 1.001 caballos y supera los 400 kilómetros hora. Un Bugatti Veyron Grand Sport, versión descapotable (1,7 millones de euros y 150 ejemplares,) era el más nuevo del lote, tenía solo 1.289 kilómetros; salió en 600.000 euros y se vendió en 800.000. Un Maybach 62 (pariente de Mercedes, por 71.000 euros), un Bentley Azure (125.000) y un Arnage (52.000), un Rolls Royce Drophead Coupé (130.000) y un Porsche Carrera GT (238.000). El último fue un Ferrari 599 GTO (243.000). No se ha filtrado la identidad de los compradores.

Es probable que el hotel particular de 101 habitaciones de El Patrón en la avenida Foch, la estatua de Rodin, la cómoda Luis XIV de 1,6 millones y las decenas de cuadros que en febrero de 2012 confiscaron en tres camiones los empleados de la Oficina Central para la Represión de la Delincuencia Financiera de Francia corran después del verano la misma suerte. La máxima de la agencia francesa encargada de gestionar los bienes de los malhechores es que cuesten lo mínimo al Estado. Y custodiar la fortuna del excéntrico Teodorín es muy caro.

En otoño, el juez parisiense René Grouman regresará de nuevo al palacete que se levanta en el número 4 de la madrileña calle de Manuel Silvela, sede de la Fiscalía Anticorrupción, para tomar declaración a nuevos empresarios sobre presuntos pagos de comisiones ilegales al hijo de Obiang, según señalan fuentes judiciales francesas. Varios de los principales testigos del saqueo de Teodorín están en España. Algunos tienen que vivir con escolta.