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El espionaje masivo

Snowden sostiene que Alemania y la NSA actúan de común acuerdo en el espionaje

El copiado de datos se hizo con la complicidad "de la mayoría de Estados occidentales", asegura el exanalista en una entrevista concedida a 'Der Spiegel' antes de huir

Manifestación en apoyo de Snowden, el 4 de julio en Berlín.
Manifestación en apoyo de Snowden, el 4 de julio en Berlín. EFE

El poder sin fronteras de los espías de la estadounidense Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en sus siglas inglesas) se estableció con la complicidad de “la mayoría de los Estados occidentales”. El responsable de las filtraciones sobre el espionaje masivo a las comunicaciones mundiales de EE UU y Reino Unido, Edward Snowden, explica en una entrevista publicada por el semanario alemán Der Spiegel que los países que intercambian informaciones con la NSA “no preguntan cómo obtienen” los datos sobre sospechosos. Según el exempleado de la NSA, esta ignorancia voluntaria sirve para “evitarles a los líderes políticos el revés” que supondría la difusión de estas actividades ilegales de espionaje por parte de los servicios secretos con los que colaboran.

Alemania y la NSA, asegura Snowden, “están conchabadas”, pero las autoridades políticas miran a otro lado. Esto explicaría el resultado de la conversación telefónica del miércoles entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la canciller alemana Angela Merkel: pese al mayúsculo escándalo por la revelación, hace una semana, de que Alemania es uno de los objetivos prioritarios de la NSA, la cancillería resumió la charla trasatlántica como “la oportunidad para el intercambio intensivo sobre estas cuestiones”. Lo que es decir bien poco. El sábado, la canciller Merkel admitió no obstante que Alemania ha “obtenido muchas informaciones” desde Estados Unidos. No obstante, aseguró que “esto no da derecho a espiarse mutuamente con micrófonos ocultos en las embajadas”.

La entrevista con Snowden se desarrolló antes de que se convirtiera en el fugitivo más famoso del mundo tras sus filtraciones. Entonces estaba en Hawai, donde debatió a través de emails cifrados con el activista de derechos civiles en Internet y experto en criptología Jacob Appelbaum y la realizadora Laura Poitras. Esta ha jugado un papel clave en la difusión de los secretos de Snowden. La semana pasada firmaba junto a un grupo de reporteros alemanes la revelación, también en Der Spiegel, del espionaje a embajadas europeas en Estados Unidos. Cuenta Appelbaum que entonces no sabía el nombre de su interlocutor. La conversación se centra en la NSA porque Poitras y él querían confirmar si su fuente conocía verdaderamente los entresijos de la más secreta de las agencias de Washington.

Las revelaciones estremecen a cualquiera que creyese en la privacidad de sus correos electrónicos e intercambios a través de Internet. Según Snowden, el programa Tempora de la agencia de inteligencia británica GCHQ es "el primero” que sigue el principio de “guardarlo todo”. No almacenan únicamente los datos de conexión y las identidades de los usuarios, como hacen otros programas de espionaje. Tempora se guarda también el contenido de absolutamente todas las comunicaciones de Internet que pasan por servidores británicas “sin reparar en de qué tratan o qué derechos vulneren”. No se pierden “ni un solo bit” de información. Dice Snowden que tienen capacidad para “almacenar toda la información durante tres días, pero trabajan en mejorarla”. Snowden bromea: “Si la Reina saca una foto de sí misma” para enviársela a su profesor de natación, caería en manos de los espías.

Habla Snowden de los Cinco Ojos (Five eyes). Son los servicios secretos de Estados Unidos, Reino Unido, Nueva Zelanda, Australia y Canadá, que colaboran estrechamente en el fisgoneo global. Si hay puntos débiles en esta red, se debe a las limitaciones de algunos socios. En el caso estadounidense, “la capacidad es prácticamente ilimitada, tanto en la potencia de los procesadores informáticos como en el espacio físico del que disponen o por las posibilidades de refrigeración de los ordenadores”. Según explica, quieren que el nuevo centro informático que están construyendo en el Estado de Utah sirva para “almacenar para siempre los metadatos de las comunicaciones”. Se trata, en este caso, de las informaciones sobre quién se comunicó con quién desde dónde y a través de qué medio. Con estos datos basta para vigilar muy estrechamente a las personas, porque una vez consultados se puede, muchas veces, reconstruir el contenido la comunicación. En caso contrario servirán al menos para ordenar la vigilancia intensiva de los sospechosos.

Snowden dice que las multinacionales informáticas colaboran en este espionaje masivo. En particular se refiere a Facebook. Cuando la NSA pone a alguien en su punto de mira, lo vigilarán al 100%: todos sus datos, todo lo que escriba en emails o chats… “su ordenador ya no le pertenecerá a él, sino al Gobierno de Estados Unidos”.

El exinformático de la NSA cuenta, además, que la NSA y los servicios secretos de Israel “escribieron juntos” el virus Stuxnet, un programa informático pernicioso usado para dañar las instalaciones nucleares de Irán.