La fiscalía del DF agota la paciencia de las familias de las víctimas

Los familiares de los 12 desaparecidos salen enrabietados de otra reunión estéril con el fiscal

Leticia Ponce y su abogado (con gafas), al salir de la fiscalía.
Leticia Ponce y su abogado (con gafas), al salir de la fiscalía.P. LL.

Por primera vez desde que comenzaron las reuniones entre el fiscal del DF y los familiares de los 12 desaparecidos en un after-hours del centro de la ciudad, las familias han salido de la cita clamando contra la falta de resultados de la investigación y pidiendo justicia a gritos. Este miércoles se cumplirán 24 días sin conocerse el paradero de los desaparecidos y con las pesquisas aparentemente estancadas. La reunión de hoy acabó de forma abrupta. Los familiares, decepcionados con el fiscal, se levantaron de la mesa sin rodeos y se fueron.

“Ya todo el mundo está hasta la madre”, dijo a la salida de la fiscalía, pasadas las ocho de la tarde, Leticia Ponce, madre de Jerzy Ortiz, el único menor de edad de los desaparecidos, 16 años. Ella es la voz más destacada del grupo de familiares, la mayoría del barrio popular de Tepito. La señora Ponce afirmó que el fiscal, Rodolfo Ríos, no les había aportado nada nuevo, y pidió que los reciba el alcalde, Miguel Ángel Mancera. Según su versión, los familiares ya se han reunido dos veces con el alcalde. Ponce asegura que el “doctor Mancera”, como le llama, les dijo literalmente que si la investigación no daba resultados “iban a caer cabezas”.

Esta mañana cayó la primera: el director del centro de extraviados, que forma parte de la fiscalía. La semana pasada, el alcalde dijo ante los medios de comunicación que el fiscal Ríos y el jefe de policía del DF estaban obligados a dar resultados, y que si no era así no tenían garantizado su puesto. La investigación sigue sin probar si los jóvenes, raptados el 26 de mayo a la salida de un after por 17 personas que se los llevaron en coches, siguen vivos, y ninguno de los que llevaron a cabo el rapto ha sido detenido.

“Ahora destituyen al señor de CAPEA [el centro de extraviados]. Con eso quieren darnos atole con el dedo [embaucarnos]”, dijo afuera de la fiscalía la abuela de Jerzy Ortiz, María Teresa Urrutia. Lo dijo con un micro que llevó un hombre que apareció por allí con un cochecito con tres altavoces encima del techo y con un generador eléctrico para amplificar el sonido. Venía acompañado de varios chicos jóvenes. El señor, Raúl Flores, dijo que era de una asociación civil que trata de reinsertar a muchachos drogadictos, y que ellos habían ido allí para solidarizarse con los familiares de los desaparecidos.

Durante las dos horas largas que pasaron entre que llegaron los familiares a la reunión hasta que salieron, se notó más indignación entre ellos, y algunos afirmaron que están pensando en llevar a cabo acciones como cortar calles (los vecinos de Tepito ya cortaron una el 29 de mayo) y llamar la atención con más contundencia.

Su próxima reunión con el fiscal es el próximo viernes. De momento da la impresión de que la postura común entre ellos es no desesperar y aguardar a que en esa cita haya nueva información. “El fiscal nos ha pedido un poco de confianza”, dijo Ricardo Martínez Chávez, abogado de seis familias de los 12 desaparecidos. El letrado también preciso que desde el viernes pasado la Procuraduría General de la República (la fiscalía federal de México) ha estado tomando muestras de ADN de los familiares para poder cotejarlas con víctimas que puedan aparecer en cualquier zona del país.

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Al lado del abogado estaba Leticia Ponce, que atendía a otros reporteros con un tono de voz muy bajo. Una periodista le dijo que, con todo, parecía que conservaba la tranquilidad.

“No es que esté tranquila”, le respondió la señora Ponce. “Es que ya estoy desgastada”.

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