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La familia de Videla logra inhumar sus restos en un cementerio privado

El exdictador argentino no pudo ser enterrado en su localidad natal por protestas de la población

Carteles con nombres de desaparecidos en la entrada del cementerio de Mercedes, localidad natal de Videla.
Carteles con nombres de desaparecidos en la entrada del cementerio de Mercedes, localidad natal de Videla. AFP

La familia del exdictador argentino Jorge Videla encontró dónde enterrarlo. Después de que el pueblo natal del exgeneral del Ejército, Mercedes (100 kilómetros al oeste de Buenos Aires), rechazara con protestas en las calles su sepultura en el cementerio municipal, finalmente acabó en una necrópolis privada de Pilar, una ciudad de la periferia de la capital donde se han multiplicado lujosas urbanizaciones. En el mismo cementerio, llamado Memorial, están enterrados otros dos jerarcas del régimen militar que asoló Argentina: el exjefe de la Marina Emilio Massera y el exministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz.

El destino del cuerpo de Videla, en el poder entre 1976 y 1981, había sido un misterio desde que murió a los 87 años en la cárcel el pasado día 17, después de una caída que derivó en un paro cardiaco. Seis días después, el pasado jueves, tras la autopsia a la que fue sometido el cadáver, uno de los siete hijos del condenado a cadena perpetua por crímenes contra la humanidad pudo retirarlo de la morgue. En un principio se preveía que fuera enterrado en Mercedes, pero allí los vecinos se manifestaron en contra, por lo que la familia de Videla optó por llevarlo en secreto ese mismo jueves al cementerio Memorial, según confirmó este martes la agencia estatal Infojus Noticias a partir de fuentes judiciales.

En 1985, por impulso del entonces presidente Raúl Alfonsín, la justicia juzgó a los jerarcas de la última dictadura de Argentina (1976-1983), entre ellos Videla y Massera, y los condenó a reclusión perpetua por más de 500 secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones. Organizaciones de derechos humanos habían llegado a denunciar la desaparición de 30.000 personas. En 1990, el sucesor de Alfonsín, Carlos Menem, los indultó, pero en 2003 el entonces jefe de Estado, Néstor Kirchner, volvió a impulsar los juicios no solo contra las máximas autoridades del régimen sino contra los mandos medios e inferiores que ejecutaron la represión.

Es así que en 2010 la Corte Suprema anuló la amnistía a Videla y un tribunal lo condenó por otros delitos cometidos en la provincia de Córdoba. En 2012, también fue sentenciado por el plan sistemático de robo de bebés de desaparecidas. Tenía pendientes otros juicios en su contra, como el actual del Plan Cóndor, en el que se juzga a los responsables del programa de coordinación de las dictaduras sudamericanas para perseguir a opositores. En cambio, Massera eludió el regreso a la cárcel en 2005 porque se declaró su demencia senil y murió cinco años después en el Hospital Naval. Martínez de Hoz falleció en marzo pasado cuando se encontraba bajo arresto domiciliario mientras se lo juzgaba por secuestro y extorsión de dos empresarios.