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manuel valls | minsitro de interior francés

“Me preocupa el creciente rechazo a los inmigrantes musulmanes”

Manuel Valls es uno de los hombres fuertes del Ejecutivo de François Hollande. A este español de nacimiento le preocupa el auge del populismo de derechas en Europa, que alimenta sentimientos de rechazo en un clima de crisis económica y moral

El ministro de Interior francés, Manuel Valls, conocido como Manuel Valls, en la casa del embajador en Madrid.
El ministro de Interior francés, Manuel Valls, conocido como Manuel Valls, en la casa del embajador en Madrid. EL PAÍS

Manuel Valls (Barcelona, 1962) es uno de los ministros más populares de un Gobierno francés socialista en horas bajas. De pocas concesiones en el trato y al frente de la cartera de Interior, a Valls se le considera representante del ala más derechista del Ejecutivo de François Hollande. Hijo deun epublicano español, Valls elige el francés para conversar sobre terrorismo, inmigración y para declarar la enésima guerra verbal a la austeridad en la residencia del embajador francés en Madrid.

Pregunta. ¿Detectan en Francia fenómenos de radicalización como los de Reino Unido?

Respuesta. En Francia, como en el resto de Europa, asistimos al fenómeno de la autorradicalización de pequeños grupos o individuos. Fue el caso de Mohamed Merah, el hombre que mató a siete soldados y estudiantes de una escuela judía hace un año. Gracias a la policía y la colaboración europea, hemos desmantelado redes de individuos que se disponían a pasar a la acción. Nos preocupa también mucho las redes sirias en Europa. Hay cientos de europeos que viajan a Siria para combatir.

P. ¿De qué países salen?

R. De Bélgica, Francia, España, Alemania, Reino Unido, Suecia, Holanda… En Francia, entre 120 y 130 personas o están en Siria o se disponen a viajar allí. Esto es muy significativo y evidentemente nos preocupa. Necesitamos unidad nacional contra este fenómeno. La otra cuestión pendiente es el desafío que plantea la integración de los inmigrantes. Hay que hacer lo posible en el plano educativo, familiar, económico, en la lucha contra el racismo y la discriminación para que se sientan a gusto en la sociedad francesa. Todo bajo el principio del laicismo, donde se respeten los derechos de la mujer. En algunos barrios populares, la situación de la mujer ha retrocedido. El laicismo forma parte de la cultura francesa. La lucha contra los símbolos religiosos en la escuela y contra el velo integral de la mujer son leyes importantes que protegen a la mujer.

P. La crisis económica en Europa supone un nuevo desafío para los inmigrantes. ¿Qué futuro les espera en Francia?

R. Francia ha sido siempre un país de inmigración. Para mí es una prioridad. Vamos a poner en marcha dispositivos de acogida más eficaces para conseguir la integración. Estoy pensando en el aprendizaje de la lengua o la adhesión a nuestros valores. No soy naif. Me gustaría que hubiera un consenso en torno a la inmigración en el debate político. El extranjero, el inmigrante musulmán es hoy el chivo expiatorio de los populismos, de la extrema derecha en Francia y en Europa.

P. A usted, las asociaciones de derechos humanos le acusan de incrementar el número de expulsiones. Dicen que su política se parece mucho a la del anterior presidente, Nicolas Sarkozy.

R. Por un lado me cuestionan algunas asociaciones, pero también la derecha, lo que me hace pensar que mi política es justa. No quiero polemizar. Vivimos una crisis económica y moral muy importante en Francia y en Europa. Me preocupan mucho las encuestas de opinión que reflejan el creciente rechazo a la inmigración, al islam. Me preocupa el auge del populismo. Somos un Gobierno de izquierdas realista y responsable. No usamos a los inmigrantes como chivo expiatorio. La naturalización es mi prioridad, porque creo que la integración en la sociedad pasa por la naturalización. No hacemos la misma política que nuestros predecesores, pero tampoco se trata de regularizar a todos los inmigrantes ni de abrir las fronteras.

P. Miembros de su Gobierno se oponen con vehemencia a las políticas de austeridad que emanan de Berlín. Usted ha pedido que se rebaje el tono de enfrentamiento con Alemania. ¿Teme que la brecha entre el norte y el sur de Europa acabe en ruptura?

R. En mi Gobierno hay solo una línea política y es la del presidente François Hollande que ayer mismo en Leipzig recordó los lazos —económicos, políticos, de empleo— y la amistad entre Alemania y Francia. Hay diferencias, pero el compromiso entre Francia y Alemania es indispensable para hacer avanzar Europa. El problema no es con Alemania es de todos los países. La cuestión es cómo encontrar un equilibrio entre el necesario recorte del gasto público y el crecimiento. Por eso, digo que sí a las políticas de rigor, pero también que no es posible una política de austeridad que impida el crecimiento económico.

P. ¿Qué alternativa ofrecen a la austeridad? ¿Cómo proponen en concreto salir de la recesión?

R. Hay que hacer esfuerzos para reducir el déficit, pero a la vez en Francia tenemos que priorizar la educación, la justicia, el empleo… los servicios públicos. Hay reformas estructurales que son necesarias como la del Estado o las pensiones, pero hay que hacerlas de manera justa. No lo hacemos porque lo pida Europa, sino porque la deuda es insostenible. Y por supuesto hay que apoyar las iniciativas de crecimiento económico. Europa cada vez está más cuestionada. Europa debe volcarse en las preocupaciones esenciales —el crecimiento—, porque hay un sentimiento de rechazo hacia Europa por parte del pueblo. Nosotros renegamos de las políticas absurdas que ahogan el crecimiento. Europa ha salido de la crisis monetaria, incluso Grecia —aunque la situación sea muy difícil para los griegos—, pero han recibido el apoyo de Europa. No hay que romper Europa ni permitir que salgan países del euro. Pero a la vez, hace falta un Gobierno económico de Europa.

P. Ha venido a España a hablar de cooperación policial con su homólogo español. ¿Con qué operativos cuenta ETA en Francia?

R. Cooperamos de forma excepcional con España para luchar contra ETA desde hace años. La organización terrorista está más débil que nunca gracias a las numerosas detenciones en Francia y en España. Esta cooperación no se debilitará mientras ETA no renuncie a la acción violenta y deponga las armas. En las detenciones de las últimas semanas hemos constatado que ETA posee todavía grupos e individuos y armas en suelo francés.

P. ¿ETA puede volver a actuar?

R. Hubo una declaración de suspensión de la violencia, pero al mismo tiempo hemos comprobado que aún tienen armas. Por eso, la acción de la policía y de la justicia debe continuar.

P. ETA pide a los Gobiernos francés y español que muevan ficha, sobre todo con los presos. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar?

R. La cuestión de los presos es responsabilidad de las autoridades judiciales. Hace pocas semanas, miembros de ETA han recibido condenas duras en Francia. Con motivo de ese proceso, los miembros de la banda no han renegado de sus actos terroristas.