Uno de cada tres adultos del Condado de Los Ángeles es indocumentado

Una mujer camina por una calle de Los Ángeles.
Una mujer camina por una calle de Los Ángeles.Damian Dovarganes (AP )

El Estado de California congrega a uno de cada cuatro indocumentados de los 11 millones que se estima residen en Estados Unidos, según un informe de la Universidad del Sur de California (USC). El porcentaje asciende al 7% de los residentes del Estado, más de 2.6 millones de personas, el equivalente al doble de la población de San Diego.

Los datos demuestran las consecuencias que puede tener para algunos Estados la reforma del sistema de inmigración que estas semanas estudia el Congreso estadounidense. El acceso a la ciudadanía para los inmigrantes, ampliamente respaldado por los ciudadanos, ha estado acompañado históricamente por un aumento en su nivel de ingresos, al acceder a mejores puestos de trabajo, una mayor tasa de compra de viviendas por parte de inmigrantes y mayor poder adquisitivo.

California ha sido históricamente uno de los Estados a favor de reformar el sistema migratorio, por el interés tanto de sus ciudadanos como de sus autoridades. El Estado, afectado por una profunda transformación demográfica durante las últimas décadas, está considerado como un ejemplo del proceso que puede seguir una parte del país. Varios condados cuentan ya con una población escolar hispana superior a la de blancos y afroamericanos y en los próximos meses se espera que los hispanos equiparen a los blancos en todo el Estado, pudiendo superarles poco después.

Las cifras desveladas por el informe acerca de la población del Condado de Los Ángeles revelan además que la mayoría los 11 millones de indocumentados que residen en EE UU no son individuos aislados, sino integrados en una red familiar que muchas veces incluye a ciudadanos estadounidenses.

Son niños y son adultos. Trabajadores de la agricultura, dependientes en tiendas. Algunos apenas han ido a la escuela, otros tienen licenciaturas”

En el caso del Condado de Los Ángeles, uno de cada cinco niños tiene un progenitor indocumentado y uno de cada diez adultos es un inmigrante indocumentado que cruzó la frontera ilegalmente o entró en el país con un visado que ya ha caducado, según el estudio de USC. La mitad de los ‘sin papeles’ residen en el país desde hace más de una década y hasta un 12% son propietarios de viviendas.

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“No hay una sola descripción exacta de los indocumentados del Estado”, reconocen los autores del informe. “Son niños y son adultos. Trabajadores de la agricultura, dependientes en tiendas. Algunos apenas han ido a la escuela, otros tienen licenciaturas”. En cuanto a su procedencia, el 63% de los indocumentados del Condado son mexicanos, frente a un 22% de países de Centroamérica y un 8% de Filipinas, Corea del Sur y China.

El informe sí añade que la mitad de los indocumentados de California, con una edad media de 31 años, trabaja en puestos de hostelería, fábricas, la construcción o servicios domésticos y sólo un tercio tiene seguro médico. La mayoría de ellos, explican los autores, emigró al Estado con 20 años y ha vivido allí una media de nueve. Otro 17% son además propietarios de las casas en las que viven.

“En contra de muchas concepciones populares, estamos hablando de una población ampliamente asentada”, dicen los autores. El 6% de las residencias del Condado de Los Ángeles son mantenidas por un indocumentado y de éstas, el 74% cuenta además con un ciudadano estadounidense. “Todos los datos se refieren a una población que ha venido para quedarse, igual que sus hijos”.

Los autores del informe destacan las consecuencias de esta circunstancia, ya que, según revelan sus datos, dos tercios de los niños con un progenitor indocumentado viven en condiciones de pobreza. “Con documentos o no, la mayoría de los niños de California tienen al menos un progenitor inmigrante y esas familias se verán afectadas en su totalidad por cualquier cambio en la legislación”, afirman.

La variedad de puestos de trabajo ofertados en el Estado -desde los menos remunerados, en el sector de la agricultura, hasta los que exigen una mayor especialización- hace que la población de California tenga un interés especial la reforma migratoria. Ésta alteraría la entrega de visados para la mayoría de tipos de inmigrantes del Estado: familiares de inmigrantes que ya han obtenido un permiso de residencia, indocumentados que podrían acceder a la ciudadanía e inmigrantes altamente cualificados, candidatos a trabajar en las empresas de tecnología de la costa Oeste.

Si la reforma puede cambiar la situación de muchos de los indocumentados, el estudio de USC demuestra que el estatus migratorio condiciona actualmente su nivel salarial. El 9% de los trabajadores del condado carece de documentos legales para hacerlo e ingresan una media de 18.000 dólares al año, en comparación con los 47.000 de media para un ciudadano estadounidense.

La mejora en las condiciones económicas de los indocumentados una vez que comienzan el proceso de regularización impulsa uno de los argumentos de los defensores de la reforma. Sólo en el Estado de California, el acceso a la ciudadanía de la población indocumentada inyectaría 4.500 millones de dólares en la economía estatal.

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