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El caso del maestro indígena preso en Chiapas acecha a Peña Nieto

El PRD lleva al Senado la petición de indulto de Alberto Patishtán, en manos del presidente

Peregrinación en Chiapas por la libertad del maestro.
Peregrinación en Chiapas por la libertad del maestro.

El caso del maestro indígena encarcelado en Chiapas (México) llega al Senado mexicano. A las llamadas de las organizaciones de derechos humanos internacionales que exigen la libertad de Alberto Patishtán, preso desde hace 13 años tras un proceso lleno de irregularidades, podría sumarse ahora la llamada Cámara Alta de este país.

Agotada la vía judicial, el futuro en libertad del maestro tzotzil está ya solo en las manos del presidente Enrique Peña Nieto, que podría indultarle. El senador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Adolfo Romero Lainas presentará a sus compañeros un punto de acuerdo por la vía de urgencia para pedir al Ejecutivo el indulto de Patishtán, de 42 años. “Por desgracia en este país los indígenas están siempre en el último lugar, sufren situaciones de marginación y de mala aplicación de la justicia. Este es un caso con muchas irregularidades y el indulto es el último recurso”, explica por teléfono el senador.

La moción tendrá que seguir ahora el curso legislativo. Romero cree que la ruta más rápida para "un caso de tanta importancia” sería presentarla en el Pleno esta semana para someterla a votación, para lo que el senador se reunirá este miércoles con el vicepresidente del Senado. De no ser así, se tramitará a través de la comisión de Derechos Humanos.

Romero pide a sus compañeros “sean del partido que sean” que apoyen el acuerdo para defender los “derechos de nuestros hermanos indígenas”. Ningún partido tiene mayoría en el Senado.

Mientras su futuro se dirime en la capital, Patishtán sigue los acontecimientos desde el penal de San Cristóbal de las Casas (Chiapas), en el que EL PAÍS lo entrevistó el día 20 de marzo, al poco de recibir el último mazazo judicial. La Suprema Corte de Justicia de la Nación falló en contra de su libertad con un ajustado resultado de tres magistrados a dos. “No descansaré hasta encontrar justicia. Yo solamente muerto creo que me voy a callar”, advirtió en el locutorio de la cárcel.

Para encontrar la historia del indígena hay que remontarse al año 2000 en una zona remota y boscosa del Estado de Chiapas. Sobre los hombros del maestro cayó la responsabilidad de una emboscada en la que murieron siete policías. Fue sentenciado a 60 años sin posibilidad de reducción de condena en un proceso plagado de irregularidades. Sus abogados han demostrado que no se preservó la presunción de inocencia, que se tuvieron en cuenta declaraciones contradictorias de testigos y que se incorporaron al caso pruebas de manera ilegal.

Las llamadas a la libertad del tzotzil han cruzado fronteras y organizaciones de todo el mundo, como Amnistía Internacional, han reaccionado al fallo judicial de la Corte. “A Peña Nieto no le diría más que busque la verdad, porque en la verdad está todo mi proceso”, dijo Patishtán en el penal. Ahora el caso está a solo una votación de entrar directo en la oficina del presidente, convertido sin buscarlo en el último custodio del maestro preso.

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