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Estados Unidos quiere firmar el acuerdo bilateral antes de finales de 2014

Ambas partes iniciaron conversaciones oficiales hace un año y esperan firmar el acuerdo en 2014

Obama visitó este miércoles una fábrica en Asheville, Carolina del Norte, donde defendió su propuesta económica.
Obama visitó este miércoles una fábrica en Asheville, Carolina del Norte, donde defendió su propuesta económica. AFP

El presidente Barack Obama anunció este martes, durante el discurso sobre el estado de la Unión, que Estados Unidos iniciará negociaciones con la Unión Europea para la firma de un acuerdo de libre comercio transatlántico y de colaboración en materia de inversión. El pacto bilateral podría convertirse en el más amplio entre ambas economías y el objetivo de la Casa Blanca es que sea firmado antes de finales de 2014.

“Un comercio justo y libre a través del Atlántico respalda millones de trabajos bien pagados en Estados Unidos”, dijo el presidente en su discurso ante las dos cámaras del Congreso en Washington. “Incluso mientras protegemos a nuestros ciudadanos, debemos recordar que el mundo no sólo representa peligros, no sólo amenazas, sino también oportunidades”.

La Casa Blanca explicó este miércoles que las negociaciones con la Unión Europea serán una continuación formal del proceso que ya comenzó durante la cumbre EE UU - UE de 2011. Entonces, líderes de ambas partes crearon un grupo de trabajo “de alto nivel” para identificar las políticas y las medidas que podrían ampliar las inversiones entre ambos, beneficiar la creación de empleo, el crecimiento económico y su competitividad en el contexto internacional.

“Uno de los métodos más fuertes para hacer que crezca nuestra economía es exportar productos fabricados en Estados Unidos y que se abren camino por todo el mundo”, afirmó Ron Kirk, representante de Acuerdos Comerciales de Estados Unidos. “Eso también crea puestos de trabajo”. Según Kirk, las exportaciones han contribuido a crear cerca de un millón de puestos de trabajo desde que el país entrase en recesión económica.

Debemos tener presente el potencial de un acuerdo de estas características”

EE UU defiende además que la voluntad por parte de la UE para negociar el acuerdo durante los próximos 18 meses es “una oportunidad histórica” para ambas partes. Aún así, representantes del Gobierno estadounidense afirman que algunos de los grandes obstáculos serán las barreras ya existentes en la UE a los alimentos modificados genéticamente, así como las limitaciones a las exportaciones estadounidenses.

Kirk admitió que una de las razones que han impedido el avance de un acuerdo bilateral son estas “diferencias históricas” entre EE UU y la UE. “Pero hemos decidido seguir adelante. Estamos dispuestos a abrir una conversación para que ninguna de estas áreas frustre todos nuestros esfuerzos”.

“Si queremos aprovechar la voluntad política actual, tanto en EE UU como en la UE, debemos tener presente el potencial de un acuerdo de estas características”, dijo el asesor. Las negociaciones se centrarán en la creación de estándares que regulen las inversiones dentro de la relación económica “más grande del mundo” -las inversiones mutuas entre EE UU y la UE ascienden a 4 billones de dólares-; reducir los aranceles fronterizos “que impiden la libre circulación de bienes y servicios” y rebajar el coste de las diferentes regulaciones para promover así la compatibilidad, la transparencia y la cooperación entre ambas partes.

La Casa Blanca afirma que el objetivo del futuro acuerdo también incluye la equiparación de “las reglas del juego” con los crecientes mercados asiáticos, cada vez más competitivos. Según los asesores del presidente en materia de economía internacional, Obama cree firmemente en los acuerdos bilaterales y considera que no puede esperar a que China cumpla con los mismos estándares que el resto de participantes en el comercio global.

Las negociaciones con la UE forman parte del plan presentado por el presidente Obama durante el discurso del estado de la Unión para impulsar la recuperación económica nacional. EE UU quiere además que muchas de sus empresas, que han externalizado parte de sus operaciones a otros países, regresen a su territorio y reivindiquen así la marca “Made in USA”.