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La Casa Blanca rechazó un plan para armar a los rebeldes sirios

El secretario de Defensa, Leon Panetta, reconoce que el Pentágono apoyó la iniciativa que la CIA y el Departamento de Estado propusieron a Obama este verano

El secretario de Defensa de EEUU, Leon Panetta, ayer en Washington.
El secretario de Defensa de EEUU, Leon Panetta, ayer en Washington. EFE

La Casa Blanca rechazó este verano una propuesta de armar a los rebeldes sirios que le fue presentada por el entonces director de la CIA, David H. Petraeus, y que contaba con el apoyo de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y del Pentágono. Su jefe saliente, el secretario de Defensa, Leon Panetta, confirmó ayer la existencia de este plan, desvelado por The New York Times este fin de semana, durante la audiencia en el Senado sobre los atentados al consulado de Bengasi.

El plan, de acuerdo con The New York Times, consistía en investigar a las distintas facciones que integran la oposición al régimen de Bachar el Asad y ofrecer entrenamiento y armas a un grupo de combatientes con la ayuda de Gobiernos vecinos para "crear aliados en Siria con los que EE UU pudiera trabajar durante el conflicto y ante un eventual derrocamiento de su presidente". En plena campaña electoral, la Casa Blanca decidió rechazar el plan preocupada por “los riesgos” potenciales que implicaba y temerosa de que pudiera afectar a la reelección de Barack Obama.

Panetta y el Jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Martin Dempsey, afirmaron este jueves ante el Comité de Asuntos Exteriores del Senado, que ambos respaldaron el plan de armar a la insurgencia abanderado por Petraeus, pero no ofrecieron razones concretas por las que la Casa Blanca decidió vetar la propuesta. “Obviamente existían un buen número de factores que finalmente determinaron al presidente a decidir que la ayuda que había que prestar a Siria no fuera letal”, explicó Panetta. Sus declaraciones, la víspera de su marcha del Departamento de Defensa, suponen el primer reconocimiento público del apoyo por parte del Pentágono a la iniciativa de la CIA.

Desde que en marzo de 2011 se desatara el conflicto en Siria, la Administración Obama se ha mostrado reticente a una intervención militar en ese país y tampoco ha autorizado el envío de ayuda armada a la insurgencia. La Casa Blanca siempre ha recelado de que las ramas puedan acabar en manos de grupos extremistas y, de momento, solo está colaborando con el Consejo Nacional Sirio con inteligencia y apoyo logístico , además de con ayuda humanitaria.

Según The New York Times, algunos miembros de la Casa Blanca creían que la Administración Obama reconsideraría el plan tras las elecciones, pero la dimisión de Petraeus, su principal valedor, debido a una relación extramatrimonial, y el coágulo en la cabeza del que tuvo que ser tratada en diciembre Clinton, unido a su inminente salida del Departamento de Estado, sepultaron de manera definitiva el proyecto. Otro de sus defensores, Panetta, también se despide este mismo viernes de su cargo como secretario de Defensa.

En las últimas semanas, Obama ha defendido en varias entrevistas la estrategia de la Casa Blanca de no intervenir de manera miliar en la guerra que se libra en Siria. "En una situación como la de Siria, tengo que preguntarme:¿Podría desencadenar una violencia aún peor o incluso provocar el uso de armas químicas?”, se preguntó el presidente en el programa de televisión 60 Minutes. El presidente ha reiterado en varias ocasiones que el empleo de armas químicas por parte del régimen de El Asad contra la población siria constituye la línea roja que determinaría la entrada en el conflicto de Estados Unidos.