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GUILHERME D’OLIVEIRA | Pte. Tribunal de Cuentas

“No saldremos de esta si persistimos en el egoísmo”

El presidente del Tribunal de Cuentas portugués afirma que por cada euro que gasta, hace ahorrar nueve a los contribuyentes

Guilherme d'Oliveira, presidente del Tribunal de Cuentas de Portugal.
Guilherme d'Oliveira, presidente del Tribunal de Cuentas de Portugal.

Guilherme d’Oliveira Martins, de 60 años, ha sido diputado y ministro con varios Gobiernos socialistas. Con el Gobierno conservador, es presidente del Tribunal de Cuentas portugués, una institución que, según él, por cada euro que gasta, hace ahorrar nueve a los contribuyentes. Es independiente, respetado en Portugal y su nombre ha sonado como hipotético (aunque improbable) presidente de un Gobierno de coalición.

Pregunta. ¿Nunca estuvo tan mal Portugal?

Respuesta. El país tuvo momentos difíciles y siempre consiguió superarlos. Yo hice un trabajo sobre la historia de las finanzas en Portugal y le aseguro que hubo momentos más difíciles.

P. Portugal regresó hace unos días a los mercados. ¿Esto es el final del túnel o un espejismo?

R. El país está cumpliendo sus compromisos con la troika. No estamos al final del túnel pero sí más cerca. Pero esta crisis no la supera un país solo. Fue crucial la actuación del BCE y Draghi.

P. Pero esto no se refleja en la economía de la calle. ¿Es conveniente aún la austeridad?

R. La austeridad no es un fin en sí mismo. La austeridad es instrumental y yo prefiero un Estado sobrio, que debe ser permanente. No vivir por encima de los recursos que tenemos es una de las lecciones de esta crisis. Pero la austeridad no debe llevar el retroceso de la calidad de los servicios públicos. Desde 1974, Portugal ha avanzado mucho y no podemos retroceder. Tras superar esta etapa de austeridad, debemos apostar fuertemente en inversión para crear empleo. Pero una inversión que tenga efectos europeos y no solo efectos nacionales.

P. Pero el Gobierno va a recortar 4.000 millones más...

R. El Tribunal de Cuentas asegura que hay tres campos en los que es esencial que no haya retroceso: sanidad, educación y la cobertura de Seguridad Social.

P. Pues son en tres campos en los que el Gobierno va a cortar.

R. Pues ahí no se pueden hacer recortes a ciegas. Recuerdo un gráfico que salió hace poco en EL PAÍS donde se aseguraba que Portugal tenía el costo más bajo por paciente y una de las mayores calidades por servicio.

P. ¿Cómo se llegó a esta crisis?

R. Por la ilusión del desarrollo a corto plazo. Esta ilusión llevó, por ejemplo, a que los países más desarrollados de Europa presionaran a los menos para utilizar rápidamente los Fondos de Cohesión, sin vistas al largo plazo y al desarrollo productivo. No hay países buenos y países malos.

P. ¿Ve riesgo de estallido social por los recortes?

R. Es indispensable que las instituciones estén más atentas a los ciudadanos y a sus problemas cotidianos. Esto no quiere decir que se consulte a la ciudadanía a cada paso, cosa que ahora, con los teléfonos móviles, se podría hacer. Eso sería sustituir las instituciones por la tiranía del número. Tenemos que crear instrumentos nuevos de participación, como, por ejemplo, los presupuestos participativos en el área local.

P. La corrupción también solivianta a la población…

R. La indignación no basta. Hace falta más transparencia, que los ciudadanos sepan adónde van sus euros. Una administración moderna debe ser una institución transparente, informada y que dé voz a los ciudadanos, donde no haya favores, porque la corrupción empieza en un favor y acaba en un crimen.

P. ¿Cuándo saldremos?

R. Tenemos condiciones para comenzar a salir. 2013 va a ser crucial para dar signos. Pero no saldremos si persistimos en el egoísmo y en la fragmentación.