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ANÁLISIS

Monti evita el desencuentro

La prensa italiana constata la prudente decisión de Mario Monti: apartarse a un lado, discretamente, mientras Angela Merkel y François Hollande se batían en duelo

La prensa italiana constata la prudente decisión de Mario Monti: apartarse a un lado, discretamente, mientras Angela Merkel y François Hollande se batían en duelo. El primer ministro italiano, personaje revelación en la pasada cumbre europea, ya partió de Roma con el objetivo de pasar desapercibido ahora, y el rifirrafe entre la canciller alemana y el presidente francés a causa del maldito parné --la unión bancaria y la supervisión única del BCE-- afianzaron su decisión. Eso sí, una vez terminado el debate, aunque no la guerra, ha querido dejar claro que estaba de parte de Hollande. “No parece necesario”, ha dicho suavemente, un supercomisario con poder para meter en cintura los presupuestos de cada país.

“Monti está con Hollande, pero esta vez no juega en primera línea”, explica el diario La Repubblica, que añade: “No quiere encontrarse en medio del desencuentro entre Francia y Alemania”. El tema de la discusión es un importante, pero, según el primer ministro técnico, “no representa una prioridad” para Italia. Es más, la prioridad italiana en esta cumbre era no ser prioridad. Que se hable de Grecia y España y que se consolide la idea por la que viene luchando Monti desde que, hace casi un año, accedió al gobierno: Italia ha dejado de ser un problema para empezar a formar parte de la solución. Aun así, la delegación italiana se las ha apañado para, sin levantar ampollas, dejar clara la postura de Monti sobre la aspiración alemana de un supercomisario europeo con un poder ilimitado sobre las finanzas nacionales. “Demasiado poder”, explica La Repubblica, “sin una legitimación democrática sería difícil de justificar desde el punto de vista legal”. Y también ante los parlamentos nacionales, que se sentirían puenteados por el zar de Bruselas.

No obstante, otros medios italianos sí le atribuyen a Monti, por encima de Hollande, el veto al supercomisario. El canal de noticias de la RAI dice: “Monti frena a Merkel sobre el supercomisario europeo (tal vez alemán) que limpie las cuentas de los estados”. Il Corriere della Sera, por su parte, atribuye a Monti un papel de apagafuegos entre la canciller alemana y el presidente francés. “Poco después de que Hollande acusara a Merkel de hacer propuestas electoralistas, Monti mantuvo un coloquio de 20 minutos con el inquilino del Elíseo, “y los dos líderes estuvieron sustancialmente de acuerdo”. Monti hizo de intermediario, casi entre bambalinas, para que se alcanzara un acuerdo de mínimos sobre los asuntos más urgentes.