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OPINIÓN

Un guiño inteligente

Una institución que surge en un continente capaz de escalar las cotas más altas y también de descender a los abismos más profundos

No me lo esperaba. Quizás por ello la satisfacción haya sido aún mayor. El Comité Nobel, ha querido reconocer a muchas generaciones de europeos empeñados en construir un edificio político audaz que ha sabido adaptarse a los cambios trepidantes de los últimos 70 años.

Una institución que surge en un continente capaz de escalar las cotas más altas del conocimiento y la sensibilidad y también de descender a los abismos más profundos del dolor que un ser humano puede causar a otro.

Ese "nunca más", mantenido metódicamente mediante una comunidad de Derecho, es lo que considero que hoy se reconoce. Hace más de medio siglo que la paz y la estabilidad son realidades cotidianas de nuestro continente. Y que no son fruto de equilibrios de poderes como antaño sino consecuencias de normas e instituciones que se mantienen mas allá de la lucha política.

Se concede el premio en uno de los momentos menos brillantes de su historia. Y aquí veo un interesante guiño del comité. Habéis sido extraordinarios, vuestros visionarios y vuestras gentes —nos quiere decir—, seguidlo siendo en esta nueva fase del siglo XXI. En estos momentos tan difíciles de cambios tectónicos y de nuevos repartos de poder mundial.

Necesitamos vuestra voz y vuestra acción. No nos defraudéis. Mediante el Premio, nos lanzan un reto. ¿Seremos capaces de estar a la altura?

Es, por tanto, un mensaje a los dirigentes de hoy para que se apliquen sin dilación,con generosidad e inteligencia a resolver los difíciles problemas actuales.

Y a los jóvenes un mensaje de esperanza. Por difícil que sea la situación presente, la Unión debe seguir siendo un elemento clave de nuestro futuro.