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La ciudad de Nueva Orleans decreta el toque de queda ante la llegada de Isaac

Miles de personas han abandonado la ciudad, que hace frente a fuertes vientos

Isaac pierde fuerza y vuelve a convertirse en tormenta tropical 19 horas después de tocar tierra

El huracán Isaac, que 19 horas después de tocar tierra ha vuelto a convertirse en tormenta tropical, ha puesto este miércoles a prueba el sistema de diques y compuertas valorado en más de 15.000 millones de dólares construidos tras la tragedia de Katrina hace siete años y que ha convertido Nueva Orleans en una ciudad fortificada frente a las inundaciones. Isaac tocaba tierra en las costas de Luisiana a última hora de la tarde del martes y desde entonces se mantenía estacionario sobre esa zona, causando apagones que afectan a más de 500.000 de personas e inundando carreteras. “El sistema federal de diques funciona bien”, dijo el alcalde de Nueva Orleans, Mitchell Landrieu, a una radio local. Las autoridades han decretado el toque de queda en la ciudad desde el anochecer hasta el alba.

Según el Servicio Nacional Meteorológico, las copiosas lluvias que provoca Isaac se mantendrán por varios días, lo que supondrá mayor presión sobre los diques, que este miércoles resistían sin ningún problema, a la vez que las bombas achicaban agua a velocidad constante. Tan solo una barrera era superada por el agua, al sur de Nueva Orleans, en el distrito de Plaquemines, donde 75 personas tuvieron que ser rescatadas al no haber podido abandonar a tiempo sus casas. Pero se trataba de un muro que no forma parte de la ingente obra de ingeniería llevada a cabo por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EEUU para defender la ciudad de Nueva Orleans, la misma institución que con anterioridad había construido el sistema de contención de agua que falló estrepitosamente en 2005 tras Katrina, dejando más de 1.800 muertos y cerca de 3.000 desaparecidos.

Con vientos de cerca de 130 kilómetros por hora y categoría 1 dentro de la escala Saffir-Simpson de huracanes, Isaac dejaba desiertas las calles del Barrio Francés de Nueva Orleans en la madrugada del miércoles. Y a pesar de no ser tan violento como Katrina –categoría 3-, las lluvias y las marejadas que Isaac provocó sobre el río Misisipi evocaban tristes recuerdos de lo acaecido hace este miércoles siete años. Las campanas de la céntrica catedral de San Luis que domina la plaza Jackson de Nueva Orleans repicaban este miércoles en señal de duelo por las víctimas de Katrina.

El movimiento lento pero poderoso del huracán Isaac se hacía sentir a lo largo de la costa estadounidense del Golfo de México, amenazando con inundar también ciudades en Misisipi y Alabama además de Luisiana, con marejadas de hasta 3,7 metros. "No hay riesgos. El sistema está aguantando exactamente tal como esperábamos y se desempeña como debería. No hay personas en los techos de sus casas debido a inundaciones, es en una situación que ni se aproxima a lo que sucedió durante Katrina", aseguró el alcalde de Nueva Orleans.

Hasta este miércoles, Isaac ha causado la muerte de más de 20 personas y provocado graves inundaciones y daños en Haití y República Dominicana, antes de bordear el extremo sur de Florida el domingo y dirigirse rumbo a las cálidas aguas del golfo de México. Tampa (Florida) se libró finalmente del impacto de Isaac pero los responsables de organización de la Convención Republicana se vieron forzados a modificar su calendario de actos para evitar problemas y a la vez bajar el tono festivo ante lo que podía resultar una nueva tragedia de la naturaleza en los habitantes de esa zona.

La producción de petróleo en el Golfo está  prácticamente paralizada y las operaciones en refinerías costeras y puertos se encuentran restringidas.

La firma de evaluación de catástrofes Eqecat, citada por la agencia Reuters, dijo este miércoles que Isaac habría provocado pérdidas por hasta 1.000 millones de dólares en las plataformas de energía fuera de la costa afuera.

El lento desplazamiento de Isaac hacía este miércoles prever que su centro tardaría horas en llegar hasta la altura de Baton Rouge, la capital de Luisiana, al tiempo que su amplio diámetro contribuía a que los efectos se notasen en un área muy amplia. La Agencia Federal para la Gestión de Emergencias de Estados Unidos (FEMA, siglas en inglés) instó a la población afectada a través de su cuenta de Twitter a que “hagan saber a sus amigos y familiares que están bien a través de mensajes de texto o actualizando las redes sociales”, y que limiten las llamadas de teléfono móvil a los casos de emergencia, informa EFE.

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