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La OEA y las pandillas dialogan para pacificar El Salvador

El Secretario de la Organización de Estados Americanos visita a líderes de las 'maras'

Los homicidios se han reducido de 15 a 5 al día desde el inicio de la tregua en marzo

El secretario general de la OEA saluda a un líder de la 'mara' MS-13. Ampliar foto
El secretario general de la OEA saluda a un líder de la 'mara' MS-13. EFE

El Salvador, pequeño y convulsionado país centroamericano, vuelve a ser escenario de asombro. Este jueves se ha producido un encuentro inusual: el del distinguido político chileno José Miguel Insulza, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), con los máximos líderes de las pandillas locales, la Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18, en un recinto de la Penitenciaría Central La Esperanza, ubicada en Mariona, en los alrededores de San Salvador.

Insulza ha celebrado que ambas pandillas mantengan desde marzo pasado una tregua, lo que considera “un espacio de esperanza”. “Gracias por vuestro coraje para abrirse al entendimiento y a las conversaciones, y para comprender que lo bueno que surja de esto será una lección que podría aplicarse en otros países que sufren la violencia delictiva”, ha añadido el líder internacional.

Los líderes de las pandillas no han desaprovechado la oportunidad y han manifestado estar dispuestos a entregar parcialmente las armas que tienen en su poder como parte del proceso de  tregua, en la que, de media, los homicidios se han reducido de 15 a 5 diarios. Antes de la tregua, auspiciada por la Iglesia Católica, los promedios diarios de asesinatos oscilaron entre 18 y 14 durante más de una década.

La tregua entre las pandillas, que tienen ramificaciones en Honduras, Guatemala, México y Estados Unidos, podría convertirse en El Salvador en un “proceso definitivo de pacificación". Los líderes de las maras afirman querer parar la violencia y exigen programas para los jóvenes que viven marginados en los barrios pobres de San Salvador y demás capitales.

"Hay que concretar los pasos que se den, y hay que hacerlo con celeridad, porque la paz que ustedes logran significa salvar vidas, y eso tiene gran trascendencia. Tengamos paciencia y mantengamos la esperanza", ha dicho finalmente Insulza a los pandilleros presos, muchos de ellos condenados por los delitos de homicidio, secuestro, extorsión y robo a mano armada.

En El Salvador, la tasa de homicidios de 2011 fue casi de 70 por cada 100 mil habitantes, siete veces más de lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera epidemia, y mayor a la de Afganistán e Irak, que viven graves conflictos armados.