El Gobierno español duda sobre el ‘efecto Hollande’

Algunos ministros creen que puede beneficiar a España

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo  saluda a la jefa de la política exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton hoy en Luxemburgo.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo saluda a la jefa de la política exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton hoy en Luxemburgo. NICOLAS BOUVY / EFE

En público y oficialmente, el Gobierno español ha apoyado siempre a Nicolas Sarkozy, socio de Mariano Rajoy en el Partido Popular Europeo. “Todo el mundo sabe quién quiero yo que gane las elecciones francesas”, ha llegado a decir el presidente del Gobierno. Sin embargo, en privado las cosas cambian bastante.

La presión de Bruselas y de Angela Merkel es tan brutal para que España intensifique sus recortes, que varios ministros y otros miembros del Gobierno y del PP consultados en los últimos días se están olvidando de sus colores políticos para concentrarse en los efectos de las elecciones sobre España, y muchos creen que podría ser beneficiosa para los intereses españoles una victoria de François Hollande.

Estos dirigentes consideran que Hollande suavizaría las posiciones más claramente de izquierda que ha mantenido en campaña en cuanto alcance el poder, pero su llegada forzaría un replanteamiento para aliviar la política de austeridad a ultranza impulsada sobre todo por Merkel, y permitiría un cambio en la política del BCE.

En el Gobierno no hay mucha unidad de criterio sobre este asunto. Entre los asesores más próximos de Rajoy hay personas que siempre han apostado abiertamente por acercarse a Merkel, en especial Álvaro Nadal, jefe de la Oficina Económica del presidente. Algunos miembros del Ejecutivo consultados, además de preferir a Sarkozy por cuestiones partidistas e ideológicas, creen que si Merkel se siente presionada por Francia, la canciller podría abandonar su apuesta en defensa del euro y la situación complicarse aún más. La caída de todas las Bolsas europeas hoy alentaba a los que creen que la victoria de Hollande no beneficiaría los intereses españoles.

Ante estas dudas internas, el Ejecutivo mantiene desde hoy una cierta neutralidad que es muestra de un debate no resuelto. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, señaló que una victoria de Hollande no tendría por qué afectar negativamente ni positivamente a España. “Nos entenderemos con cualquier presidente de la República. El Gobierno español tiene sus propias posiciones en la Unión Europea, cuenta con socios en todos los países”, sentenció. Esa es la posición oficial de La Moncloa, que ha decidido no enfrentarse a Hollande por si acaso le puede servir como socio para convencer a Merkel.

Ni siquiera Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, quiso este lunes hacer campaña a favor de Sarkozy y evitó analizar las consecuencias para España de una victoria de Hollande. Se limitó a señalar que sería bueno que los franceses “den la mejor solución” y que esa “sea una solución buena para Europa”. El Ejecutivo y el PP están muy molestos con la insistencia de Sarkozy en utilizar los problemas de España en su campaña electoral, aunque no hay constancia de que Rajoy le haya llamado para pedirle que pare.

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En cualquier caso, en el Ejecutivo el nivel de alarma con la situación de la Bolsa y la prima de riesgo es enorme, y todos los ministros están pendientes de cualquier cambio en Europa que pueda alterar una tendencia de ataque a la deuda española que consideran insostenible.

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