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Merkel y Sarkozy incorporan el crecimiento al discurso de la crisis

La canciller y el presidente afirman que las negociaciones del pacto fiscal en la eurozona concluirán antes del 1 de marzo

Paris y Berlín discrepan sobre el impuesto a las transacciones financieras

Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, tras la reunión en Berlín.
Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, tras la reunión en Berlín. AFP

La novedad fue que hablaron de crecimiento y de empleo. La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se mostraron ayer convencidos de las buena marcha de las negociaciones para sellar los pactos bilaterales hacia la unión fiscal europea. Tras reunirse con Sarkozy en la Cancillería berlinesa, Merkel aseguró que las negociaciones del pacto fiscal europeo concluirán en las “próximas semanas”. Los mandatarios quieren que los acuerdos bilaterales se firmen, como muy tarde, el 1 de marzo. La canciller, que recibía en Berlín la primera visita oficial del año, dijo también que ella puede “imaginar” la introducción de un impuesto a las transacciones financieras solo para la Eurozona. Sarkozy, que enfrenta la inminente campaña electoral francesa, presiona para que Europa introduzca el impuesto lo antes posible. La democristiana Merkel ha reconocido que su apoyo a dicha tasa es “personal”, porque de momento no hay un acuerdo en su Gobierno de centro-derecha. Los socios liberales (FDP) se oponen. Sarkozy insistió en la necesidad del impuesto: “si no damos ejemplo, no se hará nunca”.

Los mandatarios hablaron, además, del “segundo pilar” de las políticas económicas europeas, destinado a crear puestos de trabajo y potenciar el crecimiento económico. Para sus críticos, el acuerdo alcanzado por los líderes europeos a finales de 2011 ponía demasiado énfasis en la austeridad presupuestaria e ignoraba la recesión y el aumento del paro que afecta sobre todo a los socios sureños de la Unión Europea. Estas medidas de impulso económico se centrarán en la competitividad y se debatirán en la cumbre europea de Bruselas del 30 de enero.

Ambos mandatarios se esforzaron en dar una imagen armónica previa a la cumbre. Como novedad, la agenda incluye conversaciones sobre las medidas necesarias para impulsar el crecimiento económico y la creación de empleos en 2012. Propondrán un estudio de los mercados laborales europeos para “aprender de los más exitosos”. Para crear empleo, Merkel propuso políticas centradas en el apoyo a las pequeñas y medianas empresas. El abandono parcial de la letanía de la austeridad puede considerarse una concesión de Merkel a sus socios.

Las viejas preocupaciones griegas persisten en el año nuevo. Grecia vuelve a centrar el debate con sus estrecheces financieras. Merkel insistió en que Alemania y Francia quieren que los griegos obtengan el siguiente tramo de ayudas para evitar la bancarrota. Pidió a los implicados que las negociaciones sobre la quita del 50% sobre la deuda griega avancen urgentemente, para que Atenas perciba pronto el siguiente tramo de ayudas. Merkel repitió que el “objetivo” sigue siendo conservar la Unión Monetaria con sus 17 socios. La condición, no obstante, es que Grecia se atenga a los compromisos adquiridos con Europa y con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin las ayudas, Grecia iría directa a la bancarrota. Las quitas a la deuda griega seguirán siendo “una excepción” en Europa.

Ambos mandatarios se esforzaron en dar una imagen armónica previa a la cumbre

Se especula desde hace semanas sobre la capacidad de Grecia para hacer frente a su deuda con los acuerdos actuales. El semanario Der Spiegel señala que el Fondo Monetario Internacional no cree ya que la quita pactada con los acreedores privados baste para sanear las cuentas griegas. Merkel se reunirá mañana con la jefa del FMI Christine Lagarde, con quien tratará este asunto.

Berlín sigue confiando en que las medidas pactadas a finales de 2011 afianzarán las cuentas de los 17 países del euro ante nuevos embates de la crisis de la deuda. Los Gobiernos trabajan en la redacción de los acuerdos intergubernamentales que, si se cumplen las expectativas, abrirán el camino para la unión fiscal propuesta por Merkel. El primer ministro británico David Cameron fue el único de los 27 líderes de la Unión que descartó la participación de su país en el pacto. El acuerdo incluirá, entre otras medidas, sanciones más estrictas a los socios que vulneren los criterios de estabilidad europeos y la imposición de techos de deuda en las legislaciones de los firmantes.

Mientras, se concretan escenarios amenazantes para la economía real. Los economistas alemanes no se ponen de acuerdo sobre si la recesión que se cierne sobre Europa caerá también sobre su primera economía. Los expertos del Instituto de Investigación Económica DIW calculan que la economía se contrajo un 0,2% en el último trimestre de 2011 y creen que caerá un 0,1% en este. Se habla de recesión cuando el Producto Interior Bruto se contrae por dos trimestres consecutivos. Al otro lado del Rin temen, por su parte, la pérdida de la triple A en la calificación de riesgo francesa.

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