Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
IVETA RADICOVA / Primera ministra de Eslovaquia

“La salida a la crisis pasa por sancionar a los incumplidores”

La primera ministra eslovaca dirige el país de Europa del Este más endeudado

La primer ministro eslovaca Iveta Radicova. Ampliar foto
La primer ministro eslovaca Iveta Radicova. EFE

Iveta Radicova, primera ministra de Eslovaquia, declara que la UE necesita la solidaridad de cada miembro para superar esta crisis, restaurar sus reglas de actuación para mercados e instituciones financieras que sean cumplidas por todos, y que se sancione a los incumplidores. Puso tanto empeño en que el Parlamento eslovaco aprobase la ampliación del fondo de rescate para Grecia, que la vinculó a una moción de confianza a su coalición gubernamental de centro-derecha que perdió el 11 de octubre, con la consiguiente caída de su Gobierno. Logró la aprobación del Legislativo en una segunda votación con el apoyo del opositor partido izquierdista SMER, a cambio de comicios anticipados en marzo.

Radicova dirige el país de Europa del Este más endeudado (45% del PIB) y uno de lo más pequeños del bloque monetario. Por ello, su contribución a la ampliación del fondo de rescate de 440.0000 millones de euros es de 7.700 millones.

Pregunta. ¿Que le parece el proyecto de una UE de dos o incluso tres velocidades?

Respuesta. Ya tenemos tres velocidades y puede decirse que cuatro si se tiene en cuenta a Montenegro, que no es de la UE, pero tiene como moneda el euro [desde que lo introdujo en 2002]. Los países de la UE establecieron varias reglas para entrar en la Eurozona, pero si no las cumplen, si mienten a sus ciudadanos y socios sobre la situación de sus economías, y si las agencias de calificación y Eurostat yerran totalmente, hay una conducta irresponsable de los políticos, gobiernos y del sector bancario... Al final tenemos crisis. Si se quiere estar en la Eurozona hay que cumplir las reglas. Lo tomas o lo dejas.

P. ¿Qué podemos hacer?

R. Restablecer mecanismos de control y la imposición de sanciones.

P. ¿Apoya el lanzamiento de eurobonos por el Banco Central Europeo, como propone un estudio de la Comisión?

R. No creo que sea la manera de resolver el problema. No sería justo. Hay países, como Eslovaquia y otros, que no han participado en la deuda. Entonces, ¿por qué tienen que pagar? ¿Por qué tienen que estar involucrados en tan alto coste? Eso no es una unión. Una unión es solidaridad. Si los miembros quieren hacer los cambios necesarios, como Portugal e Irlanda, les apoyamos: de lo contrario, no. Mi Gobierno y yo hemos tenido que pagar un precio muy alto para que la Eurozona pudiera rescatar a Grecia, porque si Eslovaquia llega a negarse a aprobar el plan [fue el último de los 17 países de la eurozona en hacerlo], este no hubiera salido adelante. No teníamos opción.

P. ¿Es la UE, quizá, un club multitudinario?

R. No, de ninguna manera. Lo que ocurre es que es una unión multicultural con pasados comunes, como la II Guerra Mundial, la Guerra Fría, y otros diferentes, como el comunismo, el fascismo de Franco, el de Mussolini y el de Hitler. Nosotros somos democracia desde hace 20 años. Un periodo muy corto. Los socios debemos tratar de hallar instrumentos democráticos, un acuerdo y un objetivo comunes. Algo muy difícil porque no se pueden obviar de golpe los 40 años de la terrible herencia comunista que padecimos algunos países. De ahí que no se trate de cuántos somos sino de qué tipo de Unión tenemos. Las diferentes velocidades o carriles de la autopista que es la UE surgen de los distintos pasados históricos de cada Estado, y por ello es muy complicado llegar a acuerdos. Lo importante es que todos vamos por la misma autopista, en el mismo sentido, hacia la misma meta.

P. ¿Por qué, según algún testigo, abandonó el último Consejo Europeo en la noche del 26 al 27 de octubre llorando? ¿Fue porque le reprendió el presidente francés, Nicolas Sarkozy, por haberse resistido Eslovaquia a aprobar el rescate de Grecia?

R. No, eso no es cierto. Nicolas es muy emocional y yo también, pero no he llorado jamás en un Consejo.

 P. ¿Cómo ve el papel de los socios comunitarios pequeños y recién llegados en la UE?

R. La democracia suele basarse en la mayoría de los votos, pero para mí es preparar condiciones para proteger los derechos de las minorías. La democracia se debe medir no respecto al tamaño de un país sino de acuerdo a su calidad, que se basa en el respeto al país, al Gobierno, al presupuesto, a los derechos humanos, etc.

P. ¿Fue una buena idea para Eslovaquia entrar en la eurozona?

 R. Sí, lo fue, entre otros, para el mundo empresarial. Creó nuevos empleos y atrajo nuevas inversiones. Aunque ahora tengamos problemas, así es el ciclo económico. Si trabajamos juntos en hallar la salida, nuestras posibilidades de éxito son mayores.