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El avión accidentado en Chile con 21 pasajeros a bordo se desintegró

El Gobierno admite que, con este nuevo escenario, algunos cuerpos nunca podrán ser rescatados del mar.- El ministro de Defensa explica que se han encontrado "restos mortales diseminados en un área bastante extensa"

El ministro de Defensa chileno, Andrés Allamand, ha señalado en la noche del domingo que el avión de la Fuerza Aérea de Chile que cayó al mar el viernes con 21 pasajeros a bordo "se habría desintegrado" por la brutalidad del impacto, "por lo que es probable que no se encuentren los cuerpos" que permanecen desaparecidos.

Con la certeza de que ninguna de las 21 personas se encuentra con vida, la hipótesis que se manejaba hasta ahora era que los 17 cadáveres que no han sido encontrados podían hallarse en el fuselaje del avión CASA 212, que todavía está perdido en el océano Pacífico. Pero esta idea ha sido descartada por las evidencias con que se han encontrado los rescatistas desplegados en el archipiélago de Juan Fernández, a 670 kilómetros de la costa continental de Chile. "Con el mayor respeto y dolor, pero también con la mayor veracidad, debo señalar que hemos encontramos restos mortales diseminados en un área bastante extensa, lo que permite concluir que la hipótesis de la desintegración del avión es la más probable", ha señalado el secretario de Estado.

Hasta ahora se han rescatado cuatro cuerpos que ya fueron trasladados a Santiago, identificados y entregados a sus familiares. Se trata de los periodistas Roberto Bruce y Sylvia Slier, el cabo de la Fuerza Aérea Erwin Núnez y la funcionaria del Gobierno Galia Díaz. La autoridades han confirmado este domingo, sin embargo, que se han encontrado nuevos restos, sin precisar el número de personas a las que corresponderían. "Si estamos hablando de restos mortales es porque no tenemos cuerpos", ha explicado el ministro Allamand.

Luto oficial

El Presidente Sebastián Piñera, poco antes, había señalado que el Gobierno hará "todo lo humanamente posible" para encontrar a los desaparecidos. Para ello hay cerca de 600 rescatistas en la zona de la catástrofe, inspeccionando por cielo, mar y tierra. El gobernante, sin embargo, también había reconocido que no se podía garantizar que la búsqueda "sea cien por ciento exitosa".

El Ejecutivo ha decretado dos días, lunes y martes, de duelo nacional por víctimas. El objetivo es solidarizarse con los familiares de los fallecidos y expresar el dolor que ha sufrido todo el país con la tragedia. El accidente de la aeronave, cuyas causas todavía se desconocen, ha causado un impacto pocas veces visto en la población chilena. Entre los fallecidos se encuentra un equipo de cuatro reporteros de la televisión pública y el presentador más popular del país, Felipe Camiroaga. Desde que se conoció la tragedia, y hasta ahora, cientos de personas han peregrinado por las oficinas de Televisión Nacional de Chile para dar sus muestras de apoyo y firmar el libro de condolencias.

Además de los cuatro periodistas de la televisión pública y el presentador, entre los pasajeros se hallaban los seis miembros de la tripulación, dos trabajadoras del Gobierno, dos funcionarios de la Fuerza Aérea y seis colaboradores de la organización Desafío Levantemos Chile, cuyo objetivo es ayudar a reparar el país tras el tras el terremoto del 27 de febrero de 2010. El líder de esta ONG, el empresario Felipe Cubillo, era cuñado del ministro de Defensa. El grupo viajaba a Juan Fernández para visitar un proyecto de reconstrucción.

Tras intentar aterrizar dos veces con malas condiciones meteorológicas y fuertes vientos, el último contacto visual y por radio con la aeronave fue a las 17.48 horas del viernes (las 23.48 en España). El Gobierno señaló el sábado que las 21 personas que viajaban en el avión "murieron instantáneamente".