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Petraeus traspasa el mando de la OTAN en Afganistán al general Mullen

Se pone en marcha la gradual retirada de la coalición internacional del país.- El general norteamericano deja el cargo para asumir la dirección de la CIA

El general David Petraeus, comandante estadounidense de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, ha transmitido hoy oficialmente su cargo al general norteamericano John Allen. La ceremonia de entrega del mando ha tenido lugar en Kabul, pocas horas después de que un asesor clave del presidente afgano Hamid Karzai fuera asesinado. Petraeus deja Afganistán tras un año en la jefatura de la coalición para asumir la dirección de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), donde reemplazará a Leon Panetta, quien a su vez fue nombrado secretario de Defensa.

Allen ha recibido el mando durante una ceremonia en Kabul a la que han asistido destacados cargos de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN y el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE UU, Mike Mullen, informa un comunicado oficial. Petraeus cede su cargo en un momento crítico para Afganistán, al comienzo del proceso de transición mediante el cual la OTAN tranferirá progresivamente la responsabilidad de la seguridad del país a las fuerzas afganas. Ayer la coalición inició la progresiva retirada de sus fuerzas, poniendo en marcha la primera fase de la transición que terminará a finales de 2014.

Sin embargo, la situación de inestabilidad y los recientes asesinatos del hermanastro y de un asesor del presidente Hamid Karzai siembran dudas sobre la capacidad de las fuerzas afganas de garantizar por sí solas la seguridad del país. El inicio de la transferencia en materia de seguridad llega apenas días después de que, el pasado miércoles, empezaran a salir del país los primeros 650 soldados estadounidenses, pertenecientes a dos regimientos estacionados hasta ahora cerca de Kabul. Estados Unidos prevé retirar este año 10.000 efectivos y 23.000 más en septiembre de 2012, mientras que sus cerca de 70.000 soldados restantes abandonarán Afganistán entre 2013 y 2014.

La OTAN empezó ayer formalmente el traspaso las competencias de seguridad a las autoridades de Afganistán en la provincia central de Bamiyán, una de las más tranquilas del país. Unos 200 soldados neozelandeses y una veintena de Singapur presentes en Bamiyán fueron los primeros militares extranjeros en cambiar sus funciones y ceder toda la responsabilidad sobre la seguridad al Ejército y la Policía afganos. Esta semana se irán transfiriendo las competencias también en otras cinco zonas: la provincia de Panjshir (este) y las ciudades de Mihtarlam (este), Lashkar Gah (sur), Herat (oeste) y Mazar-i Sharif (norte). La OTAN cuenta actualmente con 133.000 efectivos -de ellos unos 100.000 son de EE UU- en Afganistán y el objetivo es que en 2014 no queden tropas de combate extranjeras en el país centroasiático.

Compromiso para la seguridad

El presidente afgano, Hamid Karzai, se comprometió el pasado marzo a que las fuerzas afganas asumirían el control de siete áreas durante el mes de julio, en paralelo al inicio de la salida de Afganistán de las tropas de EE UU. Solo queda por determinar cuándo se hará el traspaso sobre la séptima de esas zonas, la estratégica provincia de Kabul. "Seguramente se hará al final de esta primera fase de cesión de competencias, pero el Gobierno aún no ha tomado una decisión definitiva sobre la provincia de la capital", precisó el portavoz de Interior.

David Petraeus, considerado como el artífice de la estrategia de Estados Unidos en Irak, reemplazó en junio de 2010 en la dirección de la OTAN en Afganistán al general Stanley McChrystal, destituido después de que se publicaran unas polémicas declaraciones en la revista Rolling Stone las que criticaba al presidente Barack Obama. John Allen, sustituto de Petraues de la coalición internacional en Afganistán era hasta ahora comandante del Centcom, el comando americano en Oriente Medio y Asia Central.

Es un general norteamericano que labró su reputación en Irak estableciendo alianzas con los líderes sunitas para reducir los conflictos sectarios que estallaron tras la invasión de 2003. En la ceremonia de traspaso del mando, ha apostado por seguir luchando contra el extremismo para consolidar la paz en el país. "Mantenemos nuestra mirada hacia el futuro de Afganistán, una nación libre y en paz en un ambiente seguro y estable, libre de extremismo y terrorismo. Al final, juntos prevaleceremos", ha afirmado Allen.