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Pistoleros disparan de forma indiscriminada desde los tejados de la ciudad siria de Latakia

Un testigo citado por Al Yazira afirma que al menos tres personas han muerto en esta localidad portuaria.- El régimen de Damasco libera a decenas de presos políticos.- Una veintena de muertos en las protestas de ayer

Las protestas contra el régimen de Bachar el Asad no cesan en Siria, pese a la violenta represión que ayer dejó más de 20 muertos. Este sábado cientos de personas han quemado la sede local del gobernante partido gobernante Baaz y una comisaría de policía en la localidad de Tafas, a unos 18 kilómetros de Deraa, donde ayer se produjeron violentos enfrentamientos. Los disturbios se han producido durante el funeral de Kamal Baradan, uno de los manifestantes muertos ayer. Según la Oficina del Alto Comisionado para Derechos Humanos de la ONU, la cifra de muertos desde que comenzaron las manifestaciones asciende a 37, una cantidad inferior a la obtenida por Amnistía Internacional, que ya el viernes denunció 55 víctimas mortales durante la última semana.

Deraa ha vuelto a ser este sábado el foco de las protestas de ciudadanos sirios en contra del régimen. Las fuerzas de seguridad han lanzado gases lacrimógenos contra cientos de manifestantes que estaban realizando una sentada en el centro de esta ciudad, según informa Reuters. También en la ciudad portaria de Latakia, y según un testigo citado por Al Yazira, al menos tres personas han muerto al disparar desconocidos y fuerzas policiales contra una manifestación.

Pistoleros en los tejados de Latakia

La consejera política de El Asad, Buthayna Chaabane, ha reconocido ante la prensa que un grupo de individuos armados ha tomado los tejados de algunos edificios de Latakia y están realizando "disparos indiscriminados contra los ciudadanos". La agencia estatal SANA ha informado de que este grupo no solo está atacando a los peatones sino también a las fuerzas de seguridad. Por otra parte,el activista pro derechos humanos Ammar Qarabi ha denunciado la muerte de dos manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad cuando intentaban prender fuego a la sede del Baaz en Latakia.

Mientras, decenas de presos políticos han sido puestos en libertad en las últimas horas, según han informado activistas de derechos humanos. Los liberados son 260, en su mayoría islamistas, que estaban recluidos en la prisión de Saydnaya, en las proximidades de la capital, Damasco. "Son presos que han cumplido tres cuartas pares de la condena y por tanto ya pueden ser liberados, pero las autoridades rara vez conceden ese derecho de gracia", ha asegurado a la agencia a un abogado que quiere guardar el anonimato.

Presos políticos, a la calle

En declaraciones recogidas por EFE, el activista y ex preso político Akram al Buni ha informado que este sábado por la mañana fueron liberados cerca de 70 presos, la mayoría de ellos kurdosencarcelados en el mismo penal. También ha señalado que las autoridades de Damasco están analizando la posibilidad de poner en libertad a otro grupo de presos "muy pronto". Al Buni no ha facilitado la identidad de los activistas políticos excarcelados.

La medida se añade a otras adoptadas por el régimen para frenar la ola de protestas que está reprimiendo en las calles con extrema dureza. El pasado jueves, Chaabane, cara amable del régimen, apareció en televisión para prometer reformas, medidas contra la corrupción, aumento de sueldo a los funcionarios y la posible derogación de la ley de emergencia.

Las promesas, no obstante, no han aplacado las manifestaciones ni la violenta represión de las fuerzas de seguridad sirias, especialmente en dos ciudades del sur del país, la citada Deraa y Sanamein.

Lo que parece claro es que en Siria no se dan las condiciones para una revolución relativamente poco cruenta, como en Túnez y Egipto. El Ejército está directamente controlado por la familia El Asad. Si las protestas culminaran en una rebelión el escenario más probable sería el de una nueva Libia. Eso podría disuadir a la gran mayoría de la población urbana a unirse a la protesta: están hartos del régimen pero poco interesados en una guerra interna o en la subida al poder de los islamistas.