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El terremoto de Japón ya suma 9.700 muertos y 16.501 desaparecidos

En Fukushima se teme que el número de víctimas sea mayor que el conocido hasta ahora ya que las fugas de radiactividad no permiten buscar en toda la zona

Como viene siendo habitual desde el devastador terremoto de magnitud 9 en la escala de Richter y posterior tsunami que golpeó Japón hace casi dos semanas, cada día la nueva cifra de víctimas y desaparecidos aumenta. La nueva cifra ofrecida esta madrugada (hora española) por la Agencia Nacional de Policía ha aumentado a 9.700 los muertos y a 16.501 el número de desaparecidos, por lo que el dato total de víctimas podría superar las 25.000 personas. Mientras que el número de muertos no se ha elevado en gran medida (ayer eran 9.408), el número de desaparecidos ha aumentado en casi 1.500 personas (el dato facilitado el martes hablaba de poco más de 14.700 personas desparecidas).

La mayoría de víctimas mortales y de los desaparecidos se concentran en las tres prefecturas más afectadas por el terremoto y el posterior tsunami: Miyagi, Iwate y Fukushima, zona que sigue pendiente de la evolución en su central nuclear. Según las cifras oficiales, en Miyagi hubo 5.714 muertos, en Iwate 2.939 y en Fukushima 812, mientras que los desaparecidos se cuentan por varios miles en esas tres provincias, las más devastadas por el seísmo y posterior tsunami. De acuerdo con la televisión pública NHK, el menor número de víctimas en la provincia de Fukushima puede deberse a la suspensión de las labores de búsqueda en el perímetro de evacuación de 20 kilómetros alrededor de la inestable central nuclear de Fukushima Daiichi. En ese área de exclusión hay pueblos costeros muy afectados por el terremoto y el tsunami como Futaba o Minami Soma.

A ellos se suma el temor de las autoridades de que las cifras sean en realidad más elevadas puesto que familias enteras parecen haber fallecido en muchas áreas, con lo que nadie habría denunciado su desaparición.

La cadena japonesa NHK informa de que más de 200.000 personas llenan los refugios de emergencia, sobre todo en Miyagi, Iwate y Fukushima. En esta última prefectura, más de 30.000 afectados han huido a otras regiones. Según los datos de la policía nacional hay al menos 18.000 casas destruidas y más de 130.000 edificios dañados, sobre todo el las zonas costeras del noreste japonés.

Aquellos que ya han vuelto a sus hogares sufren la falta de suministros y han de pedir alimentos en los refugios, a pesar de que algunos supermercados ya empiezan a abrir sus puertas. La Policía cree que no menos de 18.000 edificios y 130.000 viviendas han quedado destrozados.

La autopista Tohoku, que conecta Tokio con las áreas más devastadas se ha vuelto a abrir al tráfico esta madrugada por primera vez desde el seísmo, informó la cadena de televisión japonesa NHK. Los 300 kilómetros de autopista, pasan por algunas de las provincias más devastadas, como Tochigi o Iwate. A pesar de que hasta este momento la ruta era solo utilizada por los equipos de emergencia, con la total reapertura del tráfico se espera que pueda llegar mucha más ayuda así como también productos de primera necesidad al noreste del país.

En estas regiones han comenzado ya a enterrar los cadáveres para prevenir el contagio de enfermedades. No obstante, se trata de una medida temporal, ya que la tradición en el país asiático es incinerarlos, algo que ahora no es posible debido al déficit de combustible.

Este es el peor desastre natural que ha sufrido dicha nación desde que en 1923 un seísmo de magnitud 7,8 sacudiera la región de Kanto, acabando con 100.000 vidas. Más tarde, en 1995, un temblor de 6,9 grados afectó a la ciudad de Kobe, matando a 6.434 personas.