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Ola de cambio en el mundo árabe - Repercusiones en la región

EE UU apoya "directa y claramente" las protestas en Irán contra el régimen

Enfrentamientos entre la oposición y la policía en una manifestación en Teherán.- Al menos un muerto y varios heridos en las protestas.- El Gobierno iraní prohibió la convocatoria, organizada para apoyar los pueblos egipcio y tunecino.- El cónsul español, Ignacio Pérez Cambra, fue detenido durante cuatro horas

Varios países de Oriente Próximo vivieron este lunes manifestaciones a todas luces inspiradas en los recientes levantamientos populares de Egipto y Túnez. Desde Teherán a Saná, pasando por Manama, centenares de jóvenes desafiaron a la policía o los somatenes para dejar constancia de su descontento con el poder y reclamar Gobiernos representativos. En Irán, donde las autoridades han querido asimilar las revueltas árabes a la revolución islámica que les llevó al poder hace 32 años, los críticos del régimen volvieron a salir a la calle 14 meses después de que la represión acallara sus protestas. Decenas de ellos fueron detenidos, y al menos una persona resultó muerta y varias más heridas por armas de fuego, según la agencia oficial Fars.

Estados Unidos mostró anoche su "apoyo claro y directo" a los manifestantes que han salido a las calles de Teherán, en palabras de Hillary Clinton. El apoyo de la secretaria de Estado llegó cuando el eco de las protestas aún no se había apagado. Y fue muy directo: "Déjenme que, directa y claramente, apoye las aspiraciones de las personas que están en las calles de Teherán", enfatizó, y añadió: "Lo que hemos visto hoy en Irán es el testimonio del coraje del pueblo iraní y una señal clara de la hipocresía del régimen de ese país, que en las últimas tres semanas ha aclamado constantemente lo que estaba ocurriendo en Egipto. Deseamos a la oposición y el valiente pueblo de Irán que ha salido a las calles en varias ciudades de Irán tenga las mismas oportunidades que ellos han visto que han tenido los ciudadanos de Egipto".

"Según testigos, las fuerzas de seguridad han detenido a decenas de manifestantes en diversas partes de Teherán", informaba anoche Kaleme, la web del dirigente opositor Mir Hosein Musaví . Entre los detenidos, estuvo también, durante cuatro horas, el cónsul de España en Teherán, Ignacio Pérez-Cambra .

Miles de personas desafiaron la prohibición oficial y respondieron a la convocatoria "en apoyo de los pueblos de Egipto y Túnez", lanzada la semana pasada por el propio Musaví y por Mehdi Karrubí. Ambos siguen contestando la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad en las elecciones de 2009, pero no habían osado convocar una nueva protesta desde que el 11 de febrero del año pasado fracasará su llamamiento a manifestarse por el aniversario de la revolución. Durante los seis meses anteriores, cerca de ochenta personas resultaron muertas, centenares heridas y miles detenidas en una ola represiva sin precedentes desde los primeros años de la República Islámica.

Ahora Musaví y Karrubí aprovechaban el entusiasmo con el que régimen ha abrazado las revueltas árabes para tratar de recuperar el ímpetu perdido, o al menos poner en evidencia el cinismo de los gobernantes. Desde que triunfara el levantamiento tunecino, muchos jóvenes iraníes han estado preguntándose ¿por qué Túnez pudo, pero Irán no pudo? La respuesta la encontraron. A diferencia de en Túnez y en Egipto , donde los militares decidieron no disparar contra sus ciudadanos, el monopolio de la fuerza en Irán lo ejerce la Guardia Revolucionaria, los temidos pasdarán, una suerte de Ejército ideológico cuya fidelidad al régimen está fuera duda.

Muchos activistas criticaron que la convocatoria se hiciera con tanta antelación. "Les han dado suficiente tiempo para prepararse y abortar cualquier intento", aseguraba el pasado fin de semana una joven profesional que simpatiza con los reformistas. De hecho, las fuerzas antidisturbios esperaban a los manifestantes desde antes de las tres de la tarde y, de acuerdo con testimonios recogidos por las agencias de prensa, los agentes dispararon gases lacrimógenos para impedir que llegaran hasta la plaza de Azadí (Libertad). También constataron que milicianos basiyís en moto recorrían las calles.

"Sobre las cinco cuando salía de mi trabajo en la zona de Fatemí, oí disparos. Algunas personas decían que habían sido al aire, otras que había heridos, e incluso muertos. Yo no lo vi, pero había bastantes antidisturbios", relató a este diario un joven ingeniero al que le sorprendió ver más gente que de costumbre en la calle. "Era como si estuvieran esperando algo", aseguró.

Al principio los manifestantes se fueron congregando en silencio, pero poco a poco empezaron a oírse los gritos de "Muerte al dictador" y "Ya Hosein, Mir Hosein", que se generalizaron durante las protestas de 2009. Algunos incluso quemaron papeleras.

Las fuerzas de seguridad también rodearon los domicilios de Musaví y Karrubí para impedir que pudieran unirse a la manifestación, según informaron sus webs. "Incluso han amenazado a los escoltas de Musaví con no permitirles salir de la casa por todos los medios", aseguraba Kaleme, dando a entender la tensión.

Ambos dirigentes llevan en virtual detención domiciliaria desde las protestas de 2009 , pero el pasado jueves las autoridades reforzaron la seguridad en torno a la casa de Karrubí e incluso le cortaron el teléfono, después de que concediera una entrevista por Internet a The New York Times . El jefe del poder judicial, Sadegh Lariyaní, reconoció que si no se les había detenido era para no convertirles en héroes y que la decisión no estaba en manos de los jueces sino del líder supremo.

Como viene siendo habitual desde las elecciones de 2009, las autoridades iraníes prohibieron a los medios extranjeros acreditados en Irán que acudieran a la convocatoria. De ahí que la información sea muy fragmentaria y resulte difícil estimar el alcance de la protesta. Además de en Teherán, también hubo manifestaciones en Isfahán, Shiraz, Rasht, Mashhad y Kermanshahr, según diversos testimonios. La agencia Reuters informó de "decenas de detenciones" en Isfahán, la tercera ciudad del país. Por la noche, volvieron a oírse los gritos de Allah-u Akbar (Dios es el más grande) desde las azoteas de la capital.