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Ola de cambio en el mundo árabe - Repercusiones en la región

El Gobierno iraní critica a Clinton por apoyar las manifestaciones de la oposición

EE UU respalda "directa y claramente" las protestas contra el régimen de Ahmanideyad, que causaron al menos un muerto y varios heridos

El Gobierno iraní ha criticado hoy a la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, por expresar su apoyo a las protestas de la oposición iraní, que el régimen reprimió ayer porque eran ilegales.

El portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Ramin Mehmanpaast, ha afirmado ante la prensa, asimismo, que Washington lee de forma errónea lo que ocurre en Oriente Medio, ya que, según la percepción de su país, lo que sucede realmente es que la región desea librarse de Estados Unidos y el sionismo.

"Los comentarios que hacen los responsables norteamericanos estos días emanan de la confusión debido a los cambios que se están sucediendo en la región", ha dicho en su habitual rueda de prensa semanal. "Esos cambios infligen un daño a los intereses de los poderes dominantes y de aquellos que respaldan el sionismo. Con este tipo de declaraciones únicamente intentan ocultar este hecho", ha agregado el portavoz.

Estados Unidos mostró anoche su "apoyo claro y directo" a los manifestantes que han salido a las calles de Teherán, en palabras de Hillary Clinton. El respaldo de la secretaria de Estado llegó cuando el eco de las protestas aún no se había apagado. Y fue muy directo: "Déjenme que, directa y claramente, apoye las aspiraciones de las personas que están en las calles de Teherán", enfatizó, y añadió: "Lo que hemos visto hoy en Irán es el testimonio del coraje del pueblo iraní y una señal clara de la hipocresía del régimen de ese país, que en las últimas tres semanas ha aclamado constantemente lo que estaba ocurriendo en Egipto. Deseamos a la oposición y el valiente pueblo de Irán que ha salido a las calles en varias ciudades de Irán tenga las mismas oportunidades que ellos han visto que han tenido los ciudadanos de Egipto".

Protesta en las calles

"Según testigos, las fuerzas de seguridad han detenido a decenas de manifestantes en diversas partes de Teherán", informaba anoche Kaleme, la web del dirigente opositor Mir Hosein Musaví . Entre los detenidos, estuvo también, durante cuatro horas, el cónsul de España en Teherán, Ignacio Pérez-Cambra .

Miles de personas desafiaron la prohibición oficial y respondieron a la convocatoria "en apoyo de los pueblos de Egipto y Túnez", lanzada la semana pasada por el propio Musaví y por Mehdi Karrubí. Ambos siguen contestando la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad en las elecciones de 2009, pero no habían osado convocar una nueva protesta desde que el 11 de febrero del año pasado fracasará su llamamiento a manifestarse por el aniversario de la revolución. Durante los seis meses anteriores, cerca de ochenta personas resultaron muertas, centenares heridas y miles detenidas en una ola represiva sin precedentes desde los primeros años de la República Islámica.

Ahora Musaví y Karrubí aprovechaban el entusiasmo con el que régimen ha abrazado las revueltas árabes para tratar de recuperar el ímpetu perdido, o al menos poner en evidencia el cinismo de los gobernantes. Desde que triunfara el levantamiento tunecino, muchos jóvenes iraníes han estado preguntándose ¿por qué Túnez pudo, pero Irán no pudo? La respuesta la encontraron. A diferencia de en Túnez y en Egipto, donde los militares decidieron no disparar contra sus ciudadanos, el monopolio de la fuerza en Irán lo ejerce la Guardia Revolucionaria, los temidos pasdarán, una suerte de Ejército ideológico cuya fidelidad al régimen está fuera duda.

Según fuentes oficiales, una persona resultó muerta y varias más heridas en enfrentamientos en el centro de la capital Teherán, donde trataron de congregarse miles de personas. La prensa oficial ha acusado de la muerte del civil a organizaciones de oposición en el exilio, a los que considera secesionistas.

Los grupos opositores denunciaron que la Policía utilizó gases lacrimógenos y munición de fogueo para dispersar a los congregados, que gritaron consignas en contra del régimen iraní y en favor de Egipto y Túnez. Además, aseguraron que decenas de personas fueron detenidas tanto en la capital como en las ciudades de Isfahan y Shiraz, en el centro y sur respectivamente del país. La oposición iraní denunció, asimismo, la "hipocresía" de las autoridades locales, que han expresado su apoyo a los alzamientos árabes pero impiden las protestas de su población.