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MANUEL CUESTA MORÚA Opositor socialdemócrata

"Se ensañaron con él por ser negro"

El miércoles pasado el disidente socialdemócrata Manuel Cuesta Morúa fue detenido junto a otros siete opositores cuando llegaba a casa de Laura Pollán, una de las líderes del movimiento de las Damas de Blanco, para firmar un libro de condolencias abierto por la muerte de Orlando Zapata . Morúa fue liberado en la madrugada de este jueves, como la mayoría de los activistas detenidos o retenidos por la policía (unos 60) para evitar que participaran en el funeral del prisionero de conciencia.

Su caso es significativo, pues Morúa siempre ha defendido la posición de España y de la UE a favor del diálogo con las autoridades cubanas, en contraposición de los sectores más duros del movimiento opositor. Como el resto de sus colegas, cree que la muerte de Zapata marca "un antes y un después para la disidencia". "Ahora está claro que lo más importante es trabajar en una agenda común por la liberación de todos los presos políticos y para concienciar sobre la situación de los derechos humanos en la isla".

Afirma que "en términos de imagen", para el Gobierno también hay "un después" de Zapata, y piensa que lo sucedido tendrá repercusiones internacionales para las autoridades. "Desde luego, no se trata de tomar posiciones ideológicas extremas, ni de volver atrás o romper el diálogo con Cuba, ni nada que se le parezca". Morúa piensa que, eso sí, debe reenfocarse el diálogo de "doble vía", y al tiempo que se habla con el Gobierno se debe mantener también contactos de nivel con la oposición y "reconocer explícitamente su labor". "El tema de los derechos humanos es fundamental", concluye el fundador del Arco Progresista, con excelentes contactos con el PSOE.

Morúa es uno de los pocos disidentes negros cubanos y es militante en la causa contra el racismo. Hace dos semanas, cuando se conoció que el estado de salud de Zapata empeoraba, fundó un comité para tratar de salvarle la vida. Considera que el hecho de que Orlando fuera negro fue "un elemento que contribuyó a la saña psicológica de los carceleros". "Es el viejo argumento de que por ser negro no se tiene derecho a protestar, porque la revolución te lo dio todo". Morúa pide ecuanimidad: "Pese a lo dramático de lo ocurrido hay que pensar con la cabeza fría, y nunca dejar de dialogar".