Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Redada en Turquía contra el golpismo

La policía detiene a medio centenar de militares por intentar derrocar a Erdogan

Decenas de policías de la unidad antiterrorista lanzaron en la madrugada del lunes una de las mayores redadas contra una trama de militares golpistas en la historia de la Turquía moderna. Medio centenar de altos mandos de las Fuerzas Armadas han sido detenidos casi al mismo tiempo en Ankara, Estambul, Esmirna y Bursa. Entre los arrestados figuran tres antiguos miembros de la cúpula militar: el ex jefe de la Armada, almirante Ozden Ornek; el ex jefe de la Fuerza Aérea, general Ibrahim Firtina, y el antiguo número dos del Estado Mayor, general Ergin Saygun.

La fiscalía turca les acusa de haber diseñado en 2003, pocos meses después de la llegada al poder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista moderado), una sangrienta campaña de desestabilización contra el Gobierno del primer ministro Recep Tayyip Erdogan: la Operación Balyoz (Mazo). A los detenidos también se les implica en la trama golpista llamada Ergenekon, por la que ya están siendo procesadas más de 200 personas, entre ellas, generales y oficiales, altos cargos públicos e intelectuales de extrema derecha.

En esta última redada contra los militares sospechosos de haber urdido la Operación Mazo fueron además arrestados otros 14 generales en situación de reserva, cuatro almirantes y 27 coroneles y oficiales. Todos ellos fueron trasladados por vía aérea a Estambul para ser interrogados por la fiscalía antiterrorista.

El Ejército turco, que cuenta con una larga tradición de intervenciones en la política en defensa del modelo de Estado fundado por Mustafá Kemal, Atatürk, en 1923, ha expulsado del poder a cuatro Gobiernos durante el último medio siglo. Hace apenas cuatro años, la cúpula del Ejército intentó sin éxito vetar la elección de Abdulá Gül, número dos de Erdogan, como presidente de la República.

La Operación Mazo, detalladamente aireada por la prensa turca tras ser destapada hace un mes por el diario liberal Taraf, es un amplio catálogo de acciones encubiertas concebidas por el Ejército para intentar sembrar el caos en Turquía y crear un estado de opinión entre la población que sirva para propiciar un golpe de Estado. La lista de posibles provocaciones incluye el derribo intencionado de un caza-bombardero turco sobre las disputadas aguas del Egeo, para culpar a continuación a la aviación de combate de Grecia. O la colocación de bombas en dos de las principales mezquitas de Estambul durante el rezo del viernes. Incluso se había previsto a lo largo de las 5.000 páginas redactadas por los conspiradores un atentado perpetrado por comandos militares disfrazados de combatientes yihadistas contra un museo del centro histórico de Estambul durante una visita escolar.

Los altos mandos del Ejército han negado la existencia de la operación y aseguran que los documentos sólo recogen "planes teóricos" de operativos antiterroristas presentados durante un seminario de formación militar. El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general Ilker Basbug, ha cancelado hoy su viaje oficial a Egipto tras la ola de arrestos de mandos castrenses en sus propios domicilios.

El ministro del Interior, Besir Atalay, aseguró que todas las detenciones y registros se habían llevado a cabo a requerimiento de jueces y fiscales. La policía se incautó también de documentos y ordenadores en la sede de una fundación de antiguos miembros del Ejército.

Erdogan en Madrid

El primer ministro turco, de visita oficial en Madrid, se ha limitado a confirmar que se habían practicado más de 40 detenciones por orden judicial y que no podía dar más detalles sobre la operación policial ya que se encontraba aún bajo secreto sumarial, informa Miguel González.

La redada se enmarca en el duro pulso que libran desde hace siete años un Gobierno de base islámica y conservadora frente al aparato del Estado laico y unitario, amparado siempre por el Ejército. El Gobierno de Erdogan, respaldado por dos arrolladoras victorias electorales (2002 y 2007), abrió la vía del reformismo y el acercamiento a la Unión Europea para desmantelar el rígido sistema kemalista heredado de la guerra fría, plasmado en la Constitución surgida del golpe militar de 1980.

Erdogan ha reiterado en Madrid que proyecta someter a referéndum una amplia reforma constitucional para recortar los poderes de los militares y modernizar el sistema judicial. El AKP, el partido del primer ministro, estuvo a punto de ser ilegalizado en 2008 por el Tribunal Constitucional tras haber sido acusado de "ser un foco de actividades contra el Estado laico".

Desde entonces, policías y fiscales turcos se han esmerado como nunca hicieron antes en sacar a la luz en la prensa las tramas ocultas del denominado Estado profundo, al que se atribuye la cadena histórica de golpes contra el poder civil en Turquía.