Colombia asesta el mayor golpe al narcotráfico de la última década

La Operación Fronteras se salda con 21 detenidos en ocho ciudades del país

Ha sido una operación cinematográfica: 35 equipos camuflados de la policía colombiana, con la colaboración de la fiscalía y el apoyo de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), ha logrado capturar a 21 presuntos narcotraficantes con supuestos vínculos con los carteles mexicanos de la droga, en uno de los mayores operativos policiales desarrollados en Colombia en los últimos 10 años y que ha sido bautizado como la Operación Fronteras. Las detenciones se han llevado a cabo en ocho ciudades colombianas, entre ellas Bogotá, donde la policía ha detenido a un total de siete supuestos traficantes. La mayoría tiene cuentas pendientes en Estados Unidos, y está relacionada con empresas tapadera y con redes y operaciones de lavado de dinero en al menos 10 países de la región.

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En esta ocasión, no ha habido pago de recompensas ni se han producido filtraciones de información que pudieran frustrar las detenciones. Un hecho poco frecuente, como ha reconocido el director de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo: muchas veces, estas redadas fracasan por la traición de funcionarios corruptos. La Operación Fronteras fue tan transparente, ha dicho el general, que debe convertirse en un "modelo de operación para el continente" .

Desde el año 1999, cuando en la llamada Operación Milenio fueron detenidos más de 40 mafiosos -entre ellos, Fabio, uno de los famosos hermanos Ochoa, del otrora poderoso cartel de Medellín-, no se llevaba a cabo un operativo de estas dimensiones contra el crimen organizado. Según Naranjo -un personaje respetado en Colombia por su lucha constante contra las mafias-, el que ha culminado este lunes ha sido un "golpe estructural", que ha logrado penetrar en las entrañas de las cuatro organizaciones que monopolizan el negocio ilegal de la droga. Y ha sido el resultado de dos años de seguimientos, con identificación de rutas y ubicación de laboratorios y centros de acopio. Esta información, continúa el general, "debe poner en marcha el desmantelamiento de estas organizaciones".

La policía anuncia sorpresas

Los registros y las detenciones se han producido en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena y Bucaramanga, entre otras ciudades colombianas. Aunque aún no se han hecho públicos los nombres de los detenidos, se sabe que entre ellos figuran 12 pilotos y una mujer que actuaba como enlace con los carteles mexicanos. Y se anuncian grandes sorpresas: entre los capturados hay personajes respetados por la sociedad, camuflados como exitosos hombres de negocios. "Estamos probando que el narcotráfico se mueve en dos dimensiones: una de bandas armadas realmente muy visibles, que generan una gran violencia, y otra de delincuentes que habitan en apartamentos lujosos, que derrochan dinero por el mundo y que se sienten ajenos a esos niveles de violencia", ha explicado Naranjo.

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El operativo, como siempre ocurre en estos casos, ha dejado al descubierto las extravagancias del mundo del narco: uno de los detenidos era dueño de cinco aviones privados; uno de los equipos encubiertos de la policía que participó en la operación vivió momentos de confusión, ya que los dos hombres que tenían en la mira decidieron el domingo tomar su avión privado para ir a otra ciudad a ver un partido de fútbol.

Entre los detenidos hay hombres de Valenciano, uno de los responsables del recrudecimiento de la violencia en Medellín, la segunda ciudad del país. El año pasado registró un índice de 56 homicidios por cada 100.000 habitantes. Según ha explicado Naranjo hace unos días a este periódico, esto es el resultado del vacío de poder generado tras la extradición Don Berna, un poderoso narco-paramilitar. "Se da una inestabilidad de mando y control de una criminalidad que siempre estuvo subordinada a un jefe", asegura. Uno de los antecesores de Don Berna fue el capo de todos los capos: Pablo Escobar, muerto en 1993. Las autoridades aseguran que han recopilado tal cantidad de información que pueden probar de "manera indiscutible" cuánta droga movilizaba cada uno e incluso cuánta coca exportaban. Sólo uno de ellos, aseguran, movía siete toneladas de cocaína a la semana.

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