Los cubanos podrán tener móvil

El Gobierno de Raúl Castro extiende a todos los ciudadanos el uso de la telefonía móvil, hasta ahora restringido a extranjeros y funcionarios

Cuba ha dado hoy un paso más en su camino de reformas destinadas a mejorar la situación de la población. El Gobierno de Raúl Castro ha autorizado hoy extender a toda la población el uso de la telefonía móvil, que hasta ahora estaba restringido a extranjeros y funcionarios, según ha informado la compañía nacional de telecomunicaciones.

Todos los cubanos podrán contratar el servicio, aunque su pago será en divisas, en una medida que tiene como objetivo el desarrollo de la conectividad y nuevos servicios, según el Ejecutivo.

Hasta ahora, la telefonía móvil estaba reservada a extranjeros o funcionarios locales de organismos oficiales. Algunos cubanos, para evitar las trabas de la justicia, optaban por adquirirlo a nombre de un extranjero amigo.

Más información
Los cubanos alzan la voz
Fidel Castro se marcha

Una comunicación de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S. A. (ETECSA), publicada este viernes en el diario oficial Granma señala que "a partir del proceso inversionista actual, ETECSA está en condiciones de ofrecer a la población el servicio de telefonía celular". Este servicio, según el comunicado, se formalizará "mediante contrato personal en la modalidad de prepago".

El Gobierno asegura que "en los próximos días se informará a la población los procedimientos para los cambios de titularidad de los ciudadanos cubanos que hasta la fecha lo han adquirido por vía indirecta y el inicio de los nuevos contratos a las personas naturales cubanas interesadas".

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites
Suscríbete aquí

El acceso de los cubanos a la telefonía móvil era una de las medidas esperadas por la población como parte del anuncio de Raúl Castro de levantar el exceso de prohibiciones y reglamentaciones que pesa sobre la ciudadanía.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS