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El jefe del Ejército chileno pide que los juicios por los crímenes de la dictadura se resuelvan "sin impunidad"

El jefe del Ejército de Chile, general Juan Emilio Cheyre, se declaró ayer a favor de que los juicios por violaciones de los derechos humanos se resuelvan en su país en los tribunales de justicia "sin impunidad" para los autores. Al mismo tiempo, destacó la colaboración que el Ejército ha prestado a la investigación de los casos, no sólo desde 2002, cuando él fue nombrado para dirigir la institución, sino desde mucho antes. "No creo que haya un antes y un después", afirmó el general Cheyre, quien el próximo 9 de marzo entregará el mando al general Óscar Izurieta.

En ese contexto, destacó la labor de su antecesor, el general Ricardo Izurieta, que accedió a participar en la llamada Mesa de Diálogo, una instancia de reconciliación en la que por primera vez las Fuerzas Armadas entregaron información sobre los detenidos desaparecidos durante la dictadura militar chilena (1973-1990).

Esa decisión "lógicamente me toca en sus efectos a mí y, lo que valoro mucho, con el costo y dolor que tiene, es que Chile entero sepa que aquí no hay impunidad y que hay plena contribución a los tribunales", precisó en un breve diálogo con los periodistas tras reunirse con el presidente de la Corte Suprema, Enrique Tapia.

El general Cheyre también se mostró contrario a que los implicados en esos crímenes recurran a peticiones de clemencia, conmutaciones de penas o indultos. "Creo que lo único que falta es que estos asuntos terminen sin impunidad, sin peticiones especiales de clemencia, y estoy seguro de que lo único que anhela cada militar, o lo que anhela cada víctima, es entrar aquí, a los tribunales, que es donde debemos dirimir este tema", subrayó.Añadió que también se debe esperar "el debido proceso, la aplicación objetiva de la ley y el respeto a la dignidad de la persona humana". Cheyre se mostró "satisfecho" de que en Chile "no haya impunidad" en esta materia.

Según cifras oficiales, durante la dictadura que encabezó el general Augusto Pinochet 3.192 chilenos murieron a manos de agentes del Estado, de los que unos 1.200 figuran como detenidos desaparecidos. Otras 28.000 personas sufrieron en ese periodo la prisión política o la tortura.

En los tribunales chilenos hay abiertos más de un centenar de juicios por violaciones de los derechos humanos y una veintena de militares, entre ellos generales retirados, cumplen penas de prisión.

Incluso Pinochet, de 90 años, está actualmente procesado por su responsabilidad en crímenes de la Operación Colombo, montada en 1975 para encubrir la desaparición de 119 opositores. Anteriormente, el ex dictador fue procesado por los crímenes de la caravana de la muerte, una comitiva militar que ejecutó a decenas de presos políticos en varias ciudades del país, y por la Operación Cóndor, como se conoció la coordinación entre las dictaduras militares del Cono Sur americano para eliminar opositores. En estos últimos casos, sin embargo, el general retirado fue finalmente sobreseído por razones de salud.