WOODY ALLEN

San Sebastián prolonga su idilio con Woody Allen

Una ruta interactiva permite recorrer los principales enclaves de la película del cineasta neoyorquino rodada en la ciudad donostiarra

Woody Allen durante el rodaje de 'El festival de Rifkin', en el veran ode 2019 en San Sebastián.
Woody Allen durante el rodaje de 'El festival de Rifkin', en el veran ode 2019 en San Sebastián.Javier Hernández

Durante los 45 días que duró el rodaje de El festival de Rifkin, Woody Allen grabó en los escenarios más turísticos, reconocidos y simbólicos de San Sebastián. Fue su particular carta de amor a esta ciudad, que ahora le quiere devolver el cumplido con una ruta interactiva que permitirá a donostiarras y paseantes adentrarse en el universo del cineasta neoyorkino y visitar los principales enclaves que aparecen en su última película.

La cinta rodada por Allen en la Bella Easo durante el verano de 2019 fue concebida como un homenaje a San Sebastián y a los grandes directores del cine clásico, según dijo el cineasta neoyorkino: “Quiero mostrar al mundo mi visión de San Sebastián como un paraíso, tal como hice con Nueva York”. El filme, cuyo estreno mundial se ofició en la jornada inaugural del Festival de Cine donostiarra en septiembre de 2020, se detiene en las mejores perlas de la ciudad: la playa de La Concha, la Parte Vieja, el teatro Victoria Eugenia, el Kursaal o el Peine del Viento de Chillida. Son 10 localizaciones que forman un itinerario cinematográfico, turístico y gastronómico al mismo tiempo.

La propuesta permitirá al paseante “sentirse protagonista de la película de Woody Allen”, asegura la edil donostiarra de Turismo, Cristina Lagé. El recorrido tiene una distancia de 8,3 kilómetros que se pueden completar andando en unas tres horas. Está señalada en Google Maps y ofrece información de la película, curiosidades y anécdotas del rodaje, así como una guía gastronómica por los bares y restaurantes que frecuentaron Allen y su familia y los actores de El festival de Rifkin.

El recorrido tras los pasos de Woody Allen arranca en el Kursaal, sede del Zinemaldia y uno de los escenarios centrales de la película. Del vanguardista palacio de congresos que diseñó Rafael Moneo, una alfombra roja imaginaria conduce al paseante hasta el triángulo mágico del festival que forman la plaza Okendo, el teatro Victoria Eugenia y el hotel María Cristina. La tercera parada se encuentra en plena Parte Vieja donostiarra, en la confluencia de la plaza Zuloaga, la iglesia San Vicente y el museo San Telmo, donde se reproduce una de las fiestas del festival con los murales de Sert de fondo. De ahí hay que acudir al quiosco del Boulevard y adentrarse después en el palacio de la Diputación de Gipuzkoa, donde se rodó una escena de El ángel exterminador (Luis Buñuel).

La sexta localización transcurre por la plaza Bilbao, el puente María Cristina y el paseo Árbol de Gernika, una alameda con edificios modernistas y detalles de Art Nouveau que encandilaron al director estadounidense. El voladizo del paseo de La Concha y la emblemática playa son otros de los platós más bellos para la película, por donde pasean enamorados dos de los protagonistas, Gina Gershon y Louis Garrel. Se llega hasta el Palacio Miramar, otro símbolo de la ciudad, donde Allen recreó el despacho del psiquiatra neoyorkino de Mort Rifkin y, en el jardín, instaló una puerta y una verja para simular una escena de Ciudadano Kane (Orson Welles).

Operarios transportan material de grabación por las calles de la Parte Vieja donostiarra.
Operarios transportan material de grabación por las calles de la Parte Vieja donostiarra.Javier Hernández

La ruta se detiene después junto al Peine del Viento, la escultura de acero rizada por el viento y el mar que creó Eduardo Chillida. Y el recorrido finaliza en el Palacio de Aiete y su parque, donde Allen filmó en blanco y negro para representar los sueños de la infancia de Mort Rifkin, con los que quiso homenajear a otros de los grandes maestros del cine, Federico Fellini. Siguiendo estos 10 hitos se cierra un trayecto por los lugares de la ciudad que el director de fotografía de la película, Vittorio Storaro, trató de representar en todo su esplendor.

“Que un director de la categoría de Allen se haya valido de la ciudad de San Sebastián como un lienzo sobre el que pintar su película, no hace sino enorgullecernos aún más de nuestra gran ciudad”, señala Lagé. Para dar a conocer y dinamizar la ruta, la entidad San Sebastián Turismo ha creado un concurso en las redes sociales, a través del cual los participantes podrán ganar dos noches de alojamiento y desayuno para dos personas en el hotel María Cristina.

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