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Pimientos rellenos de queso en salsa de tomate

Una receta bien adaptada para hacer los riquísimos chiles poblanos capeados, atiborrados de queso al estilo mexicano con productos fáciles de encontrar

No son chiles capeados pero están muy buenos

Fritura, queso fundido y salsa. Todo junto. ¿Quién da más? Este plato tiene dos puntos fuertes clarísimos: el rebozado que cubre el pimiento y el sabor a asado o tatemado. Los dos son esenciales y te explico por qué. El primero, la cobertura frita -el capeado-, tiene muchas funciones. La técnica es prácticamente la de hacer un merengue, excepto que aquí sí se añaden las yemas: una vez pasado por el aceite y sumergido en la salsa, actúa como esponja y chupa sabor. También evita que se desparrame el queso y preserva la experiencia de fundido que tanto nos gusta.

El segundo, el sabor asado, permite llevar productos básicos a un punto más elevado, consiguiendo un sabor umami a base de tostar las verduras. Además, lo bueno de asar es que se puede hacer de varias formas: directamente en el fuego, en una sartén con papel de aluminio; si la tienes a mano, en una barbacoa, o como yo, en el horno a fuego alto.

Tal vez cambiar el chile poblano fresco por pimiento verde italiano y el queso panela por cualquier otro queso latino -o el de Tronchón fresco nacional que usan en su lugar muchos migrantes, de textura similar y fácil de encontrar- sea un crimen. Pero está justificado por el hecho de disfrutar esta experiencia de tantas texturas y vivir la fantasía de ser la abuela mexicana que siempre quisiste ser.

Dificultad: Pelar y rellenar sin romper los pimientos

Ingredientes

Para 4 personas (como aperitivo, o para 2 como primero)

  • 4 pimientos grandes verdes italianos (para freír)
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 200 g queso latino (o de Tronchón)
  • 3 huevos
  • 100 g de harina
  • Aceite de girasol para freír
  • Sal
  • 500 g de tomates

Instrucciones

1.

Pelar solo la cebolla, no el resto de las verduras. 

2.

Asar en el horno los pimientos, la cebolla y los ajos en la misma bandeja por 20 minutos a unos 240 grados o todo lo que de el horno. En los primeros 10 minutos, sacar los ajos y dar la vuelta a los pimientos y la cebolla.

3.

Hornear los tomates por separado, en otra bandeja, durante 20 minutos también a fuego máximo.

4.

Poner los pimientos asados en una bolsa de plástico para que suden durante 15 minutos. Pelarlos y hacer un corte a lo largo para quitar las semillas y venas, teniendo cuidado de no romperlos ni desprender el tallo. Secar los pimientos con papel de cocina y reservarlos.

5.

Triturar los tomates, la cebolla y los ajos sin pelar. Colarlos y ponerlos en una olla con 300 mililitros de agua y hervir 20 minutos.

6.

Cortar el queso en forma de palos y meterlos dentro de los pimientos. 

7.

Colocar harina en un plato extendido y rebozar los pimientos.

8.

Separar los huevos. Batir las claras a punto de nieve e incorporar las yemas suavemente, una por una. No batir de más para evitar que la mezcla se baje.

9.

Sumergir los pimientos enteros en la mezcla de huevos y freírlos en el aceite caliente algunos minutos por cada lado, hasta que estén dorados. Si algún pimiento se rompe, se le puede poner un poco más de mezcla de rebozado encima del agujero.

10.

Quitar el exceso de aceite en un plato con papel de cocina y espolvorear un poco de sal por encima. Poner la salsa de tomate en un plato hondo, colocar un pimiento encima y comer caliente. 

Si tienes dudas o quejas sobre nuestras recetas, escríbenos a elcomidista@gmail.com. También puedes seguir a El Comidista en Youtube

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