Diego Della Valle o los mocasines como estilo de vida: “La calidad no es solo un objeto caro, sino una actitud”

El presidente de Tod’s reflexiona sobre la transformación de sus mocasines en un icono global pese a mantener el centro de su producción en Las Marcas, la región del este de Italia de donde es originaria su familia y donde nació la firma de calzado de lujo hace un siglo

Diego Della Valle, presidente de Tod's.
Diego Della Valle, presidente de Tod's.Leonardo Rinaldesi

El empresario italiano Diego Della Valle (Sant’Elpidio A Mare, 69 años), presidente de la firma de calzado de lujo Tod’s, no es amigo de revoluciones imprevistas. “Los ingredientes de nuestra marca son el estilo de vida italiano y la calidad de nuestra artesanía. Así que intentamos decir siempre las mismas cosas de un modo distinto para no aburrir al resto”, explica en la planta noble de la sede milanesa del grupo que preside desde que, a finales de los años setenta, se quedara al frente de una empresa familiar de calzado fundada por su abuelo Filippo a principios del siglo XX y que hoy es un pilar del lujo italiano. La conversación se desarrolla el 19 de abril, pocas horas antes de que la firma inaugure, en el marco de la semana del diseño de Milán, una exposición de obras concebidas junto al fotógrafo Tim Walker, The Art of Craftsmanship, que subraya la artesanía de los productos de la casa. No es solo retórica: desde hace décadas, Tod’s fabrica calzado y complementos en las fábricas que la empresa tiene en Las Marcas, la región del este de Italia de donde es originaria la familia.

A finales de la década de los setenta, Della Valle, ya incorporado al negocio familiar, empezó una expansión que transformó la industria zapatera gracias a un modelo de mocasín cuyo nombre cariñoso, gommino, procede de la suela de goma con tacos (hoy son pequeñas esferas) que lo hacía apto para conducir automóviles. Hoy Tod’s es el centro de un grupo empresarial que cuenta también con marcas como Hogan, Fay y la histórica zapatera de lujo Roger Vivier. Esta diversificación no impide que la joya de la corona, Tod’s, siga ligada a aquel primer gommino que funciona como metonimia de la marca al completo.

El empresario asegura que incidir ahora en la artesanía no implica un cambio de guion, porque nunca se han apartado de ella. “Más que un regreso, es un gesto de permanencia”, explica. “La artesanía, con su lentitud, es lo contrario a internet, y demuestra que las cosas muy sólidas tienen, por decirlo así, una relación más sosegada con la actualidad”. Della Valle no exagera cuando pondera esta fidelidad a los orígenes: asegura que siempre lleva en su maleta un par de mocasines del modelo original. “No hago pruebas”, señala con humor. “Llevo siempre el primer modelo en dos colores. Para mí, es como ponerme el uniforme. Pero me gusta ver que el gommino se ha convertido en algo transversal para hombres y mujeres de cualquier edad. Acabamos de sacar un nuevo modelo que se llama Bubble Gommino, pero quien lo compra generalmente ya tiene dos o tres pares del otro”.

Una imagen de la serie 'The Art of Craftmanship', concebida por el fotógrafo Tim Walker para Tod's.
Una imagen de la serie 'The Art of Craftmanship', concebida por el fotógrafo Tim Walker para Tod's.Tim Walker

Della Valle figura, junto a Giorgio Armani, Max Mara o la familia Ferragamo, en el selecto club de las marcas que lideraron el milagro del Made in Italy en los años setenta y ochenta, cuando el mundo empezó a consumir con entusiasmo estos productos de gama alta producidos industrialmente con sensibilidad artesanal. Asegura que en aquella época, cuando el empresario y aristócrata Gianni Agnelli llevaba sus mocasines a los partidos de la Juventus, lo suyo no era visión comercial, sino “la convicción de pensar que los productos con tanta calidad son imbatibles a nivel mundial, porque nadie destaca en esto tanto como los italianos”, explica.

Su fórmula maestra no solo está compuesta por piel suave y personal cualificado, sino también por el magnetismo que ha convertido Italia en una capital mundial del turismo. “Los jóvenes, en esta época, necesitan certezas, y nosotros las proporcionamos a través de productos que son el fruto de oficios que nacieron en localidades pequeñas, cerca de monumentos antiguos o de hermosos paisajes. La calidad no es solo un objeto caro, sino una actitud. Y nosotros tenemos de sobra. Hoy muchos jóvenes de todo el mundo quieren venir a Italia a respirar este aire. Es una mezcla entre los pueblos, la vida tranquila, la buena comida y el tiempo un poco ralentizado, que genera un sentido de la calidad que va desde un spaghetto hasta nuestros bolsos”.

Si Tod’s es un símbolo de la vida a la italiana, es también una forma de entender el trabajo. “En un mundo global donde el trabajo cambia de localización en función de la utilidad, Italia y sus artesanos no se pueden mudar a ningún otro sitio”. De ahí que, en los últimos años, haya invertido en un proyecto de formación para instruir a nuevos trabajadores. “Creo que hay que valorar la faceta artesanal de la vida, porque también es una forma de libertad. Un artesano puede trabajar en casa, cerca de su familia, no tiene horarios estrictos y puede organizarse como considere. Es un signo de nobleza”, afirma.

El modelo de esta obra de Tim Walker luce los 'gommini', los célebres mocasines de Tod's. La imagen forma parte del proyecto de la marca italiana para la Semana del Diseño de Milán 2023.
El modelo de esta obra de Tim Walker luce los 'gommini', los célebres mocasines de Tod's. La imagen forma parte del proyecto de la marca italiana para la Semana del Diseño de Milán 2023.Tim Walker

En los años ochenta, los mocasines Tod’s abrieron un segmento de mercado inédito entre la formalidad del calzado clásico y el deportivo. En los códigos de la época, eran zapatos para el fin de semana, para el ocio o para el buen tiempo. Actualmente, sin embargo, existen pocos ámbitos donde no resulten apropiados. Muestra de ello es el éxito de la marca en Asia; la recuperación del mercado en China es, en buena parte, responsable del momento de estabilidad que vive el negocio tras el paréntesis de la pandemia y ciertos vaivenes corporativos. Hoy sus mocasines no se usan solo para conducir por el litoral italiano, sino para casi cualquier ocasión. “Me sorprende que sea considerado un objeto imprescindible del guardarropa, y me gusta comprobarlo, porque era justo lo que yo quería, una marca de gran prestigio. Exclusiva, con una calidad muy alta, pero también amigable con los consumidores”, afirma Della Valle. “Ahora solo tenemos que seguir así, sin cometer errores”.

Sobre la firma

Carlos Primo

Redactor de ICON y ICON Design, donde coordina la redacción de moda, belleza y diseño. Escribe sobre cultura y estilo en EL PAÍS. Es Licenciado y Doctor en Periodismo por la UCM

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