El agujero de datos de la sanidad madrileña

La Comunidad no ha notificado aún los positivos resultantes de los test de farmacia, que comenzaron a contabilizar como oficiales el pasado 21 de diciembre

Una de las plantas del hospital Gregorio Marañón.
Una de las plantas del hospital Gregorio Marañón.Santi Burgos

Cuántos positivos por covid ha tenido Madrid en el último mes, se desconoce. Cuántos profesionales son realmente refuerzos contratados por la pandemia, no se sabe. Cuántas plazas de críticos hay en los hospitales madrileños, es una cifra aproximada. ¿Los fallecidos? Para ver el global hay que mirar tres estadísticas diarias cuyos números nunca coinciden. Los datos de las listas de espera para ver al especialista, para una prueba o una operación no se actualizan desde noviembre. La Comunidad, desde el comienzo de la pandemia, ha sido el territorio con los datos más opacos. El último agujero está en los positivos resultantes de los test de autodiagnóstico: comenzaron a contabilizar como oficiales el 21 de diciembre y aún hoy no han sido notificados. No están en la estadística diaria de la Consejería de Sanidad y tampoco en la del Ministerio.

¿Por qué? La Comunidad explica que es porque están “depurándolos”. En diciembre, ante la explosión de casos tras la llegada de la variante ómicron, el sistema tocó techo en la detección y diagnóstico y la Consejería de Sanidad decidió asumir como positivos oficiales todos aquellos que resultaran de los test de antígenos que la población podía hacerse en casa. Si se está contagiado, se llama al teléfono de coronavirus (900 102 11), atendido por el Centro de Atención Personalizada (CAP), y esos operadores son quienes trasladan los datos a la sanidad pública.

Sin embargo, esos resultados han tenido que ser filtrados, como explicó este martes la directora general de Salud Pública, Elena Andradas, en rueda de prensa: “Hemos recibido los datos de los resultados de esos test, que se han ido recogiendo a través del CAP. Para nosotros era importante la calidad de eso datos y ahora los estamos depurando, eliminando duplicidades”.

Tras esa comprobación, hay un siguiente paso: “La segunda etapa es contrastar cuántos de estos resultados positivos están ya integrados dentro de nuestro sistema”, añadió Andradas, que cifró ese número “sobre el 50%”. Es decir, que alrededor de la mitad de esos test ya han ido contando para las cifras oficiales porque tras el positivo de autodiagnóstico, esas personas acudieron a un centro de salud u hospital donde se les realizó un test de antígenos o una PCR. El número, sin embargo, no se conoce.

Hace unos días, un portavoz de la Consejería respondió que sería “previsiblemente” esta semana cuando se realizase el volcado de cifras a la estadística oficial. Hasta este viernes, no ha ocurrido. A la petición de esos números, el mismo portavoz responde que la “Dirección General de Salud Pública ha detectado que más del 50% de los test de autodiagnóstico están confirmados con prueba realizada por profesional” y que, “sobre el resto de notificaciones, no se han volcado porque se han detectado muchos casos duplicados y triplicados de personas que han llamado en distintos momentos a lo largo de las últimas semanas”.

La incidencia incierta

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Con los últimos datos del Ministerio de Sanidad, Madrid ha realizado 138.406 test de antígenos del 18 al 24 de enero, y 81.429 PCR. Es la segunda autonomía que más pruebas realiza, en número absolutos; pero está por debajo de la tasa media de España (4.432), con 3.299 por cada 100.000 habitantes. Estar por debajo de la media en ese marcador puede significar que o bien hacen falta menos porque hay menos población que las necesita o que se estén haciendo menos de las que se requieren.

En esa comparativa, la Comunidad, sobre todo, está muy lejos de Cataluña —autonomía homóloga por habitantes y evolución de la pandemia—, que en esos mismos días hizo 592.261 antígenos y 193.670 PCR y tiene una tasa de 10.239 pruebas por cada 100.000 habitantes. Este viernes, la Comunidad tenía una incidencia acumulada de 1.719 casos, y la Generalitat, de 5.352.

¿Hay menor circulación del virus en Madrid que en Cataluña o es un baile de cifras? No puede saberse con certeza. Solo se conoce lo que se detecta y lo que se notifica. Así, si solo se observa esa columna en la estadística, sí. Pero ese puede ser un número ajustado a la realidad —porque haya mayor inmunidad de grupo en la Comunidad, por ejemplo— o puede no serlo porque se esté infradetectando o infranotificando —como lleva ocurriendo desde el 21 de enero con los autotest de farmacias—, o pueden ser ambas.

Colas en las farmacias en diciembre de 2021 por los test de antígenos.
Colas en las farmacias en diciembre de 2021 por los test de antígenos. JUAN BARBOSA

Según los últimos datos de la consultora Iqvia sobre las ventas de test de autodiagnóstico en farmacia, del 10 al 16 de enero, Cataluña y Madrid son las dos autonomías que más cuota de venta acaparan en España. Desde que comenzaron a despacharse estas pruebas, han vendido un 18,67% y un 18,65% del global para todo el territorio: 8,7 millones de unidades cada una. Solo en la segunda semana de enero, las farmacias catalanas repartieron 1.533.373 pruebas, y las madrileñas, 1.371.428. Pero mientras que la Generalitat sí está notificando al Ministerio de Sanidad los positivos de esos test, Madrid aún no lo ha hecho.

Hay, además, otras dos cuestiones. Una, que la incidencia es una variable que ya los expertos hace semanas que advierten que llegado este punto de transmisión no adquiere la importancia que en otras etapas, más iniciales, de contagio. Y la otra que, sin embargo, es importante tener datos fiables de la evolución de la pandemia, aunque ahora sea ya la presión sobre el sistema sanitario —carga sobre atención primaria y ocupación hospitalaria— el principal criterio para tomar, o no, medidas.

Otros números desconocidos

Más allá de los positivos que Madrid tendrá que incorporar en los próximos días, hay otros números que se desconocen dentro del sistema sanitario.

Los “refuerzos covid”. La Comunidad cifra en más de 11.000 los sanitarios contratados de forma extraodinaria para afrontar la pandemia, pero muchos de ellos ya formaban parte del Servicio Madrileño de Salud desde hace años en puestos estructurales. La temporalidad de este colectivo, que alcanza a la mitad de la plantilla sanitaria, ha provocado que estos profesionales acumulen 10, 40, 70 o más de 100 contratos en los últimos años.

Cuando llegó la pandemia, la Consejería les ofreció uno de los llamados “contratos de refuerzo covid” y muchos de ellos, los que se encontraban en una situación más inestable —por ejemplo los que firmaban uno cada mes, o cada tres meses— decidieron decantarse por esa relación laboral que les aseguraba en principio seis meses. Así, su relación con el sistema sanitario, simplemente cambió de nombre.

¿Cuántos de ellos son realmente un refuerzo nuevo? La Consejería de Sanidad nunca ha dado una cifra. Ángela Hernández, de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores, afirma que de “esos 11.000, hay 1.066 facultativos [el resto pertenecen a Enfermería y otras categorías sanitarias y no sanitarias], y la mayoría no eran nuevas contrataciones”.

Concentración de sanitarios madrileños por los llamados "contratos de refuerzo covid", frente a la Asamblea de Madrid, el 2 de diciembre de 2021.
Concentración de sanitarios madrileños por los llamados "contratos de refuerzo covid", frente a la Asamblea de Madrid, el 2 de diciembre de 2021.DAVID EXPOSITO

No solo el número es incierto. También su futuro. Hernández afirma que “tienen que quedarse como plantilla estructural, que es lo que ya son, y de forma estable. Y aún quedándose todos, seguirían haciendo falta refuerzos tal y como está el sistema”. La Comunidad les aseguró a finales de diciembre una ampliación hasta el 31 de marzo, pero muchos firmaron un nuevo contrato de solo un mes, para enero, que acabará el lunes.

Pilar, una internista del 12 de Octubre, contaba este viernes que a 48 horas de ese plazo, en su hospital, “aún no se sabe qué pasará el lunes”. El portavoz de la Consejería, sobre esta cuestión, responde que “se prolongarán todos aquellos contratos necesarios según los planes funcionales de cada centro”. “Aún es pronto”, añade.

Las UCI. Cuando comenzó la pandemia, Madrid contaba, según datos oficiales, con 641 camas de críticos en el sistema público. Con la primera ola, las autonomías comenzaron a contabilizar su capacidad para los enfermos más graves según el número de camas al que eran capaces de expandirse en los momentos más graves, como fue marzo o abril de 2020, cuando Madrid superó las 1.500. Y es sobre ese volumen sobre el que cuentan su porcentaje de ocupación en la estadística oficial del Ministerio de Sanidad.

Sin embargo, esa elasticidad se hace ocupando otros espacios como quirófanos o unidades de recuperación tras la anestesia, es decir, paralizando la atención a otros enfermos. Ahora, casi dos años después, tras algunas ampliaciones como la del Gregorio Marañón o la apertura del Zendal, el número exacto de plazas en las unidades de cuidados intensivos no se conoce.

Los fallecidos. Entre la estadística del Ministerio y el boletín diario de la Comunidad hay 10.377 fallecidos de diferencia. Para el Ministerio, en Madrid han muerto 16.535 personas por covid. Según la Comunidad, lo han hecho 26.912.

¿A qué se debe la diferencia? A que la Consejería tiene dos tablas para las defunciones, y ninguna de esas cifras coincide con las del Ministerio. Una, la de muertes en los hospitales, donde registran 19.377, y otra, la de sanidad mortuoria, donde incluyen “fallecidos con sospecha o con confirmación de covid-19 según certificado de defunción”. En esta última, hay 5.161 en centros sociosanitarios, 20.169 en hospitales, 1.545 en domicilios y 37 en otros lugares.

María Rodríguez, con problemas en la rodilla izquierda, y con más de un año de espera para ver al traumatólogo en la Comunidad de Madrid, en noviembre de 2021.
María Rodríguez, con problemas en la rodilla izquierda, y con más de un año de espera para ver al traumatólogo en la Comunidad de Madrid, en noviembre de 2021.Samuel Sánchez

Las listas de espera. En octubre, Madrid alcanzó, desde que hay cifras oficiales, el dato más alto de personas esperando a que las viese el especialista por primera vez: 500.366. También habían crecido las personas que aguardaban una primera prueba diagnóstica, 153.304, y para una operación, 95.941. Un mes después, ese medio millón para consultas había bajado de forma casi imperceptible, hasta los 500.350; en cirugías subió de la misma forma, a las 91.351; y en pruebas algo más, hasta las 155.686. No hay cifras desde entonces.

Noviembre es el último mes del que se pueden consultar datos, aunque la Comunidad suele actualizar esos datos a principios de cada mes. La Consejería, preguntada por esta cuestión, responde que “en 2022 se invertirán más de 65 millones para reducir los tiempos de espera, reforzando la actividad extraordinaria de cada hospital y potenciando la actividad quirúrgica en los hospitales de apoyo”.


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Sobre la firma

Isabel Valdés

Corresponsal de género de EL PAÍS, antes pasó por Sanidad en Madrid, donde cubrió la pandemia. Está especializada en feminismo y violencia sexual y escribió 'Violadas o muertas', sobre el caso de La Manada y el movimiento feminista. Es licenciada en Periodismo por la Complutense y Máster de Periodismo UAM-EL PAÍS. Su segundo apellido es Aragonés.

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